IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 27 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

El emprendimiento como deber patriótico

12 de agosto, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Miguel Oropeza Caballero
Vienen las fiestas patrias y con ellas las tradicionales muestras de nacionalismo mexicano, encapsuladas en gritos de “¡Viva México!”, la presencia omnipresente de nuestro pabellón tricolor y vestimentas típicas.

Desafortunadamente, el ritual patriótico rara vez es acompañado de una reflexión sobre las responsabilidades o deberes que tiene el ciudadano con el país. Quizás esto se debe al fracaso del estado, al no poner el ejemplo por parte de funcionarios públicos, sean electos o no. Sería difícil pedirle a la ciudadanía sacrificios o esfuerzos individuales a nombre de la grandeza nacional cuando la imagen típica del burócrata invoca una larga lista de adjetivos que por desgracia no incluyen las palabras honestidad, competencia, empatía o patriotismo.  Sin embargo, hay países que pueden dar una lección a México en el tema de la inculcación del sentido del deber público.

En muchas instancias nuestra historia parece confirmar la desafortunada falta de curiosidad sobre el exterior implantada en el ADN mexicano. Este no es un fenómeno limitado a México, pero toda nación que rehúsa ver más allá de sus fronteras para explorar, analizar e incluso en algunas instancias implementar políticas inspiradas en resultados positivos en otros países pierde numerosas oportunidades para superarse.

En China existe el termino fuqiang (riqueza y poder), una expresión que simboliza una actitud generalizada de países asiáticos en las últimas décadas de buscar la prosperidad económica e influencia política mundial que en el siglo XIX perdieron ante los occidentales. Fuqiang no solo es un deseo, es una manera de pensar; las naciones del oriente comprendieron que para vencer al occidente sería necesario aprender de sus prácticas, mejorarlas y adaptarlas a sus necesidades nacionales. La búsqueda de fuqiang era personal y nacional a la vez; el individuo entendía que su éxito personal podía y debía beneficiar a la patria.

La presencia de una ideología o manera de pensar ampliamente aceptada culturalmente en favor de un esfuerzo colectivo por el desarrollo no ha formado parte de nuestra historia, pero las acciones de un pequeño país africano están mostrando al mundo como inspirar a una sociedad, y en especial a las nuevas generaciones, a trabajar en conjunto por el bien común nacional.

Ruanda, escenario de un brutal acto de genocidio en 1994, superficialmente parecería un lugar con pocas lecciones para México. Como un país tradicionalmente inestable y de los más pobres del mundo, pocos lo creyeran el escenario perfecto para hacer negocios.

Pero el gobierno de ese país ha hecho su apuesta en la promoción del emprendimiento como su estrategia para diferenciarse de otros países vecinos, crear más oportunidades para la ciudadanía y motivar a la juventud a ser parte de la transformación de su país. Nada hasta ahora suena particularmente novedoso, ya que muchos países, México incluido, han buscado hacer lo mismo en los últimos años- la creación del Inadem (Instituto Nacional del Emprendedor) y algunas iniciativas municipales y estatales también han hecho lo suyo por buscar la creación de más empresas, particularmente por parte de los jóvenes.

Aquí en Michoacán podemos señalar por ejemplo a la propuesta que hizo la entonces candidata a la gubernatura Cocoa Calderón a favor de este tipo de medidas a nivel estatal, que por desgracia no se han implementado hasta el momento por el nuevo gobierno.

Regresando a Ruanda, lo que distingue a este pequeño país del montón es que sus esfuerzos han sido exitosos. Nuevos negocios, incluyendo empresas tecnológicas, han empezado a brotar gracias a la combinación de una movilización general de la ciudadanía y de un gobierno que ha mostrado con hechos su compromiso a apoyar al emprendedor.

En los últimos años Ruanda se ha colocado como uno de los mejores países para empezar negocios en toda África y las tasas de impuestos y el costo de registrar un nuevo negocio (tanto en cuestiones monetarias como en tiempo) ha caído considerablemente. La actitud del gobierno ha llamado la atención de grupos internacionales, los cuales han empezado a apoyar económicamente la creación de incubadoras de empresas (al estilo de Silicon Valley en California) y de nuevas instituciones educativas y bancarias para complementar los esfuerzos del gobierno y pueblo de Ruanda.

Quizás el factor más interesante del experimento es que el impulso al emprendimiento se ha manejado como un deber patriótico; ser emprendedor es ser patriota y constructor de un mejor mañana para el país. En un país como México, donde la juventud enfrenta un futuro difícil (pocas expectativas labores o educativas) y particularmente en un estado como el nuestro dónde por desgracia el crimen organizado parece una carrera viable para la juventud que ha sido olvidada por las autoridades, sería de gran beneficio analizar de manera más cercana la experiencia de Ruanda para adaptarla a México, o si quiera a Michoacán.

La juventud michoacana es creativa y trabajadora, con el apoyo del estado es posible canalizar su talento de tal manera que saque al estado de la crisis económica y moral en la que se encuentra y de paso volver a empezar a generar noticias positivas de Michoacán en el exterior, que desde la última década han brillado por su ausencia.

Sus comentarios son bienvenidos en [email protected].

 

 

Comparte la nota

Publica un comentario