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¿Ha llegado el Momento Michoacano?

25 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Miguel Oropeza Caballero

 

Un sabio líder dijo en alguna ocasión que no importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato. Conocedores de la historia de la República Popular China reconocerán los comentarios de Deng Xiaoping, el gran estadista que inició el milagro económico responsable de que cientos de millones de chinos salieran de la pobreza en tan solo una generación.

Hace unas semanas el embajador chino QiuXiaoqi estuvo de visita en el estado, tanto en Morelia como en Lázaro Cárdenas, explorando oportunidades comerciales en la región. Sin duda su visita fue por lo menos en parte inducida por la recién creación de la Zona Económica Especial en el puerto de Lázaro Cárdenas, la primera de tres zonas que impulsará el gobierno federal para incentivar las economías de los estados del sur del país. Su visita demuestra la creciente atención que el mundo exterior está teniendo hacía los acontecimientos recientes en el estado y esto da a Michoacán una gran oportunidad para posicionarse como un destino para inversiones.

El interés chino en la ZEE michoacana es natural, ya que China es un país pionero en este modelo para el desarrollo. En 1980, Deng Xiaoping abandonó la ortodoxia marxista del partido comunista y creó la primera zona económica especial de China, en el entonces pequeño puerto de Shenzhen, localizado en la región sur del país. Desde entonces Shenzhen se ha transformado en una vibrante metrópolis de más de 10 millones de personas, con infraestructura y niveles de vida comparables a los de la vecina Hong Kong o cualquier ciudad del mundo industrializado. A más de tres décadas de su creación, el éxito de la ZEE en Shenzhen habla por sí solo, ya que la gran mayoría de países que han buscado crear sus propias ZEE de alguna manera u otra afirman ser inspirados por el modelo chino. Sin embargo, la gran mayoría de estas zonas han acabado siendo una decepción y en algunos casos un fracaso abrumador. ¿Qué debe hacer Michoacán para tener un desempeño comparable al de Shenzhen?

En la edición estadounidense de Forbes la investigadora Viridiana Ríos del Wilson Center en Washington hizo mención de algunos de los factores que deben tomarse en cuenta para fortalecer el proyecto. Entre ellos destacan evitar atraer a empresas que buscan mano de obra barata y la necesidad de que el estado ejerza un rol “dirigista” en la zona. Por ejemplo, gobiernos dirigistas en Taiwán y Corea del Sur han intervenido de manera activa para que empresas extranjeras operando en su territorio hagan acuerdos con empresas locales para fomentar su crecimiento y asegurarse que los beneficios económicos no se queden tan solo en manos foráneas. La historia económica reciente en el país debería causar preocupación, ya que el gobierno federal ha mostrado inclinaciones opuestas a las que propone Ríos; es decir, el estado ha buscado inversiones extranjeras en industrias que renumeran escasamente al trabajador y no ha buscado jugar un papel estelar en el desarrollo industrial, cediendo esa obligación a la auto-regulación del sector privado.

El modelo chino (y asiático) del desarrollo nos demuestra que esta no es la forma de lograr un bienestar económico que se sienta en los bolsillos de la ciudadanía. En vez de crear zonas donde industrias de manufactura simple llegan atraídas por el bajo costo laboral perpetuo, los gobiernos de distintas naciones asiáticas han buscado la inversión de empresas tecnológicamente avanzadas que podrán expandir la frontera tecnológica doméstica. Esto facilitará que en algunos años nazcan empresas michoacanas que puedan competir con las extranjeras con calidad y conocimiento, no tan solo por pagar sueldos más bajos. En Shenzhen, los sueldos promedio subieron 12.7 veces entre 1979 y 1994.

Para atraer a tales empresas es necesario fomentar un ambiente atractivo para la mano de obra calificada y la creación de amplias oportunidades educativas para los residentes de los municipios pertenecientes a la zona económica especial. Ambos son grandes retos, pero pueden ser superados con suficiente planeación y asesoría de expertos en los diversos temas relacionados. Claramente en el contexto michoacano, esto debe incluir desde el inicio una región en paz. Dado el caso de que el embajador chino tuvo que cancelar una conferencia de prensa por “razones de seguridad”, todavía hay mucho que hacer en este tema. Otro elemento necesario para tener una región con ambiente atractivo es la planeación urbana.

Lázaro Cárdenas, como prácticamente toda ciudad mexicana contemporánea ha crecido con nula planeación y el resultado es una ciudad desordenada sin un sistema de transporte público a estándares europeos o asiáticos y comunidades altamente segregadas económicamente. En el campo de la educación, es necesario crear en Lázaro Cárdenas un clúster educativo que prepare a profesionistas para competir en un mundo globalizado con conocimientos altamente técnicos, de idiomas y capacitación para hacer diplomacia comercial con diversos países. Regresando al caso de éxito en Shenzhen, la ciudad hoy en día alberga al 20% de los chinos con doctorado en el país y ha facilitado en gran medida que la ciudad se haya convertido en la “Silicon Valley china”- una región que fomenta la creación de pymes innovadoras en la vanguardia de la frontera tecnológica tanto en computación como en biotecnología. Y además goza con la distinción de ser una de las ciudades mejor desarrolladas del mundo, gracias a una planeación urbana que supo ver a futuro.

Quizás la lección más importante de Shenzhen para Michoacán es que las zonas económicas chinas no fueron establecidas únicamente con el propósito de atraer capital extranjero. La instructiva de Pekín buscaba experimentar con nuevas políticas en la región de Shenzhen e implementarlas más extensamente en caso de ser exitosas. Tanto el gobiernos estatal y federal deben ver esta zona de una manera similar y experimentar con reformas políticas (¿quizás inspiradas en la meritocracia política de Singapur?) que resulten en un gobierno local más eficiente, más competente y sobre todo más honesto. Será un buen gobierno lo que detone el desarrollo económico que se merecen los michoacanos y no los incentivos fiscales con los que buscan atraer a las empresas, ya que experiencias en otros países hispanoamericanos demuestra que las inversiones se irán si solo están ancladas a una baja tasa de impuestos.

La Zona Económica Especial de Lázaro Cárdenas es una oportunidad histórica para romper las cadenas que atan a la sociedad michoacana al hambre y falta de oportunidades. Viendo al oriente y aprendiendo de sus aciertos podremos crear las condiciones para un verdadero momento michoacano.

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