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El costo de la confianza

13 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La semana pasada conocimos a través de la cuenta de twitter del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, que uno de los capos más buscados, Joaquín “El Chapo” Guzmán, habría sido recapturado por las fuerzas federales en Sinaloa.

Las reacciones del público no se hicieron esperar, desde los memes más graciosos que circulaban a través de redes sociales hasta reales cuestionamientos del actuar por parte de la autoridad en relación a la estancia del jefe delincuencial en nuestro país o su extradición hacia Estados Unidos; lo cierto es que tales preguntas nos refieren a la solidez de la imagen pública de las instituciones mexicanas.

Y es que lamentablemente en México, tenemos muchas dependencias gubernamentales pero poca confianza ciudadana; de acuerdo con el Latinobarómetro, en su informe sobre La Confianza en América Latina, en el 2015 los niveles de confianza hacia las instituciones fue de cerca del 30%, muy por debajo de la Iglesia (69%) e incluso de los medios de comunicación (49%).

Las cifras a lo largo de estos últimos 20 años, en los que la democracia se ha consolidado como la principal forma de gobierno en la región latinoamericana, muestran que en promedio sólo cuatro de cada 10 latinoamericanos confían en las instituciones públicas.

¿Por qué no confiamos? La pregunta resulta pertinente, pero difícil de contestar. Las causas son muchas, para el caso de México han influido principalmente la construcción de “verdades históricas” ante hechos de escándalo internacional y también el Fraude Social, al que estamos tan familiarizados.

De acuerdo con la organización anteriormente citada, en América Latina ocho de cada diez ciudadanos no confían en el “otro”, es decir, estamos permanentemente en una situación de duda ante el actuar de las personas que nos rodean, particularmente porque el fenómeno del Fraude Social ha permeado de manera importante en nuestra sociedad.

¿Cuántas veces hemos dicho en lunes que estamos enfermos para no acudir a trabajar? ¿Cuántos boletos hemos dejado de pagar completos en el transporte público sin ser acreedores a ello? No es necesario evidenciar a nadie por supuesto, pero si debemos tomar en cuenta nuestras respuestas porque de ahí, me parece, vienen los cuestionamientos que también se hacen a la autoridad.

Increpar a la autoridad no es un aspecto negativo de la sociedad mexicana, al contrario es totalmente necesario para aspirar a la construcción de un espacio de participación constante que permita combatir males como la corrupción y el tráfico de influencias.

Es decir, el trabajo para que los niveles de confianza en las instituciones públicas se eleven vienen desde las redes que sostienen a nuestra sociedad, ya que aunque actualmente hemos ganado algunos derechos y avanzado como núcleo, todavía están presentes marcadas diferencias entre grupos sociales.

Las redes, no las sustentadas por la tecnología, sino las reales como las que construimos en la propia familia, la escuela y el trabajo son necesarias para recuperar la fe en las personas, no en un sentido religioso, más bien en el sentido de comunidad porque al final debemos recordar que las instituciones públicas también están integradas por personas y si no confiamos en ellas, bueno vemos los resultados.

Finalmente, la falta de confianza en las instituciones públicas trae costos muy claros: falta de legitimidad para las autoridades y el espacio abierto para prácticas dañinas que finalmente son asumidas por los ciudadanos como el pago de “mordidas” para agilizar un trámite o servicio.

Apunte: Porque no es lo mismo confianza que popularidad, deberíamos empezar a cuestionarnos ¿cómo están trabajando actualmente las instituciones públicas para que recuperemos la confianza en ellas?

 

@panopticomx

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