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La clase media que se cae

19 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Los resultados sobre la pobreza que publica el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y la situación económica que se vive a nivel global que está impactando directamente el comportamiento del tipo de cambio de la moneda mexicana, obliga a reflexionar sobre las actuales políticas de combate a la pobreza.

Debo decir que la alarma que causan las estadísticas no es nueva y la pregunta que genera siempre es más o menos parecida ¿por qué, a pesar de todo el dinero que se invierte en el combate a la pobreza parece que la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las familias en México siempre aumenta?

Y es que la respuesta a este asunto, considerado por muchos como un problema engañoso, depende de muchos factores, tanto internos como externos; pero en esta ocasión, sólo haré referencia a algunas cuestiones que le competen a las políticas locales, sin tomar en cuenta situaciones macroeconómicas, que por supuesto a la larga también resultan importantes.

Desde hace más de 20 años se aplica en México un conjunto de programas sociales para combatir la pobreza o al menos, buscar que no se incremente en el país; bajo distintos nombres y personalidades desde Solidaridad, Oportunidades y ahora Prospera, el modelo ha sido prácticamente el mismo: apoyos monetarios directos a las familias para que puedan desarrollar capacidades a través del acceso a la salud y la educación.

En este sentido, es importante decir que el modelo está diseñado para que impacte directamente en familias que se encuentran en pobreza extrema, es decir, que están por debajo de la línea de bienestar mínima: ganan menos de 1,600 pesos al mes (en la zona rural) y tienen más de tres carencias sociales (vivienda, salud o educación).

De acuerdo con las cifras que publica esta semana el Coneval, se podría inferir que ciertamente la pobreza extrema tiene una tendencia a la baja a comparación de 2012, con cerca de 0.1 por ciento, es decir, de 11.5 millones de personas que se encontraban en pobreza extrema en 2012 bajó a 11.4 millones en 2014.

Con estos datos, se podría argumentar que ciertamente los programas sociales como Prospera o incluso la Cruzada contra el Hambre están funcionando y de cierta manera, cumpliendo con los objetivos para la cual fue diseñada en su momento.

Sin embargo, la cifra que debería de considerarse un foco de atención es la que se presenta sobre personas que se encuentran en pobreza, ya que este número aumentó de dos puntos, es decir, de 53.3 millones de personas pobres que había en 2012, ahora en 2014 esta cifra aumentó a 55.3 millones de personas en México.

Y es aquí, donde el problema se convierte en un verdadero problema maldito porque en realidad los programas sociales están cumpliendo con sus objetivos que son  intergeneracionales y que tienen que ver más con el desarrollo del capital humano en familias que estaban en condiciones de vulnerabilidad; sin embargo, existen otras condiciones como las económicas o incluso sociales que están haciendo que cada vez más familias que eran “no pobres” por alguna situación que los más técnicos llamarían “eventual” tales como la pérdida del empleo, la muerte de un familiar o un accidente incluso, estén arrastrando a familias enteras a una situación de vulnerabilidad patrimonial y económica.

A través de distintos foros, los titulares de las dependencias de desarrollo social han comenzando a especular sobre si debería de cambiarse la estrategia de combate a la pobreza pero en esta ocasión, creo que lo que amerita la revisión por parte de las dependencias es cómo lograr que estas familias que se encuentran en una situación de “no pobreza” caigan por situaciones eventuales en las estadísticas que muestra el Coneval y que indudablemente, siempre hacen ruido hasta los más escépticos y que además, la responsabilidad de atender estas variables no recaen necesariamente en las áreas de desarrollo social de los gobiernos.

Es decir, el objetivo número uno de las políticas gubernamentales deberían estar enfocadas en evitar que se “caiga” la clase media a través de un fuerte sostén social que permita que las familias puedan solventar situaciones eventuales como las que hemos mencionado.

Hasta aquí mi comentario de esta semana, nos leemos, nos vemos o nos escuchamos en breve y seguimos en contacto a través de @panopticomx o puedes escribirme a [email protected]

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