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El ciudadano conspicuo…

24 de junio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Ramón Hernández R.

 

El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.

Cicerón

 

Para ser una Patria modelo se debe empezar por buscar el perfeccionamiento de los ciudadanos; no podemos advertir una Nación desarrollada si su sociedad no está a la par. Esto también nos lleva a pensar que para que la ciudadanía se encuentre a las alturas de las circunstancias debe resolver en primer orden los problemas que tiene en su entorno, y para que esto suceda también debe contar con un amor profundo hacia su país.

¿Cómo queremos tener una gran nación si no tenemos grandes ciudadanos? El adagio común reza que “los ciudadanos tienen el gobierno que se merecen”, y esta afirmación no se encuentra muy distante de la realidad. Para que exista un país a la altura de las exigencias de la ciudadanía ésta debe primeramente demostrar con hechos –y no sólo con palabras– que merece tener un Estado que responda a las circunstancias y compromisos sociales.

Para lograr lo anterior –es decir, para que la sociedad tenga un país y gobierno a la altura de las circunstancias– es indispensable que se construya ciudadanía, la cual no se puede concebir si no se construye sobre bases sólidas de educación cívica.

No podemos imaginar un país desarrollado si no se ha inculcado en la sociedad el amor a la patria que se refleja en el respeto a las leyes, a las instituciones, a sus gobiernos y a sus determinaciones; el amor al lábaro patrio, aprenderse y cantar el himno nacional y el de cada uno de los estados de la República; de asumir la práctica de convivencia en común, la solución colectiva de los problemas, así como involucrarse en los problemas de la comunidad y saber resolverlos,además de ejercer la solidaridad y la participación ciudadana.

El Informe País Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, que es un instrumento elaborado de manera conjunta por el Instituto Nacional Electoral y El Colegio de México, pone a disposición de la sociedad información objetiva, actualizada y relevante sobre valores, percepciones y prácticas de la ciudadanía en nuestro país. Se apoya en dos grandes ejes: una encuesta general de la calidad de la ciudadanía en México y un estudio sobre asociaciones ciudadanas, que se realizó con base en la aplicación de más de 11,000 entrevistas en toda la República.

El citado Informe cuenta con varios indicadores importantes, pero sólo voy a citar tres que deben llamar mucho la atención.

El primero es que la sociedad no tiene interés por involucrarse en temas de política, y menos en temas relacionados con los partidos políticos. El informe arrojó que de los temas de interés de la sociedad se encuentra en un pírrico 11 por ciento el relacionado con los partidos políticos; es decir, prácticamente un ciudadano de diez se interesa por los partidos políticos, y el problema se acentúa cuando se analiza la intervención del ciudadano en temas relacionados con los procesos electorales: sólo uno de diez ciudadanos intenta convencer a sus amigos de votar por algún candidato. Dicho en otras palabras, los ciudadanos tienen poco interés en los institutos políticos y desconocen a sus candidatos.

El segundo aspecto relevante es que el estudio arroja que para un porcentaje mayoritario de la ciudadanía la única forma de participación es a través del ejercicio del voto; es decir, para ellos el voto es la forma más elemental de participación política en una sociedad democrática. Si bien tenemos un índice de participación electoral que supera un poco más del 50 por ciento de participación —lo cual no es motivo de orgullo en comparación con países cuya ciudadanía ejerce este derecho con índices de más del 80 por ciento— el verdadero problema descansa en que la inmensa mayoría desconoce otros mecanismos de participación ciudadana como es el plebiscito, el referéndum, el presupuesto participativo, el observatorio ciudadano y la iniciativa popular, entre otros.

El tercer aspecto que llama la atención es que la ciudadanía se involucra poco en temas relacionados con el altruismo o el ser solidario. En este rubro se obtiene un mediocre 55 por ciento; dicho en otras palabras, al ciudadano común le interesa poco ayudar a su prójimo. También el estudio revela que la ciudadanía se encuentra comprometida con respetar las leyes en un triste 53 por ciento; o sea: de diez ciudadanos, cinco están convencidos de respetar las leyes y los otros cinco no.

También es importante mencionar el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina 2015, elaborado por la Fundación Konrad Adenauer Stiftung, referente al informe regional correspondiente a la decimocuarta edición, que permite evaluar y medir comparativamente el desempeño del desarrollo democrático en dieciocho países de América Latina como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, República Dominicana y México.

En el mencionado documento se advierte que en el rubro del respeto de los derechos políticos electorales y las libertades civiles, las debilidades en nuestro país se observan primordialmente en el reducido voto de adhesión política, en el poco respeto de las libertades civiles y derechos políticos, en la desconsideración a las cuotas de género en el gobierno y en el condicionamiento de las libertades por la inseguridad.

En fechas recientes se han llevado a cabo diversos foros al interior de la República con la finalidad de construir un programa nacional de educación cívica, comandado por el Instituto Nacional Electoral, en el cual participen los organismos públicos locales electorales, la sociedad civil y los principales sectores de la sociedad. Se pretende llevar a cabo una política nacional en la que se incremente la calidad de la ciudadanía y su participación en temas de interés y problemáticas sociales.

Lo importante de este ejercicio es que, con base en indicadores como los señalados anteriormente, se diseñe una estrategia tendiente a paliar la poca participación ciudadana en temas de interés de la sociedad y, por ende, se incremente la participación en el ejercicio de derechos políticos electorales, el fortalecimiento de las instituciones, el respeto a la ley y la convivencia social, entre otros.

A este ejercicio se convoca a todos —a la sociedad mexicana—, por eso es importante que cada uno de nosotros en la medida de lo posible podamos participar no sólo en la denuncia de aspectos que consideramos retrasan el desarrollo de nuestra democracia, sino participando en la elaboración de propuestas viables, pesables, medibles y evaluables.

Es importante destacar que en esta marejada de propuestas con que se cuentan y que se reciben, indiscutiblemente se deben tomar en consideración aspectos básicos de conciencia ciudadana y creación de la ciudadanía como son el respeto a los valores patrios, el respeto al lábaro patrio, el orgullo de ser mexicano, el respeto a las leyes, el respeto a las instituciones y a sus determinaciones, la solidaridad con los semejantes, la participación en temas de intereses colectivos, el ejercicio y potencialización de los derechos políticos electorales, el respeto a los resultados electorales, la participación en la elaboración de políticas públicas transexenales y trianuales, el fomento a la gobernabilidad y gobernanza, la transparencia, la rendición de cuentas, el acceso a la información y el combate a la corrupción.

Tomando en consideración los rubros últimamente mencionados, pero sobretodo aplicándolos, podremos iniciar el camino correcto hacia una nueva democracia que beneficie a toda la ciudadanía y que haga de todos nosotros ciudadanos conspicuos que contribuyan al engrandecimiento de nuestro gran país que es MÉXICO.

 

Por lo pronto,usted ¿qué opina?

 

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@HernandezRRamon

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