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‘AL DI LA’

22 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Hay una canción italiana, que “LA CHINCUETTI” hizo famosa en todo el mundo al haber ganado el premio del festival de Venecia allá por los años 70’s. La canción se titula “AL    DI   LA”. El autor fue Emilio Penicoli y la letra dice así:

NON CREDEVO POSSIBLE SI POTESSERO DIRE QUESTE PAROLE…

AL DI LÁ DEL BENE PIÚ PREZIOSOCI SEI TU…

AL DI LÁ DEL SOGNO AMBIZIOSO, CI SEI TU…

AL DI LÁ DELLE COSE PIÚ BELLE, AL DI LÁ DELLE STELLE CI SEI TU,

AL DI LÁ DELLA VOLTA INFINITA CI SEI TU…

AL DI LÁ DEL MARE PIÚ PROFONDO CI SEI TU,

AL DI LÁ DELLA VITA CI SEI TU

CI SEI TU PER ME

SOLTANTO PER ME

Podemos aplicar con ocasión de la navidad que Cristo vino más allá, de ese más allá misterioso que nos habla de la alegría de la vida verdadera. Él ha venido por ti y por mí a salvar a la humanidad, a los hijos de Abraham y David. No se disfrazó tan solo de hombre fue realmente un hombre. El evangelista San Mateo nos habla muy claramente de sus ascendientes; Abraham e Isaac, el hijo del milagro y Jacob, el nieto que luchó con el ángel de Dios. Nos sorprende que el evangelista San Lucas al narrar  el árbol genealógico de Jesús, no oculta a nadie. Cristo fue ciertamente un hombre nacido del seno de María. Es un dogma de fe.Llevaba en su ser la sangre judía. Es un hombre misterioso que invita más a vivir del gozo y de la alegría que, de todo aquello que nos puede hacer llorar por ser humanos.

Pero este niño Dios no lo sentimos lejano. Es el Emmanuel -Dios con nosotros-

La Virgen de la Noche Buena lo esperaba con una alegría y esperanza que expresaba con una actitud de humildad. Había creído en la palabra del Señor. Y arrulló a aquel bebé en sus brazos, aquel bebe que no sabía hablar. Este bebe que no sabía andar y es el camino. Él es la verdad y no encontraba ni siquiera el seno de su madre para mamar.

Iba a ser la vida, aunque se muriera si ella no lo alimentase. Era el calor del sol pero titiritaba de frío. María lo miraba y lo remiraba. En sus ojos a veces corrían arrollitos de lagrimillas, como canta un villancico. María vivía AL  DI  LA del misterio más grande. No entendía nada pero creía. Su hijo divino venía ante todo en busca del amor. De un amor que nos envuelve también en el gran misterio de vivir amado por Dios. Solo María recordará esta noche más que la alborada.

Jahve se presentó en una zarza ardiente y Cristo estalló de alegría en el regazo de una Virgen pero el amor venia de lo más profundo de un mar, más allá de la vida infinita. Por eso tanta alegría en la noche buena.

María sonreía, no hablaba una palabra. Era un misterio su silencio. Solo miraba las estrellas en la alta noche. Eran momentos de infinita penetración en ese gran misterio. EL VERBO DE DIOS nacido de su seno virginal. Los pastores vinieron a cantar a Jesús el himno de la vida y a contagiarse de la alegría de una Virgen que sintió el misterio del amor más allá de los cielos.

Todo ese más allá explica la alegría de la tierra que jamás se acabará porque Jesús estará naciendo en medio de su iglesia nacida también aquella noche del seno virginal de María. Por eso el concilio vaticano II la declaró madre de la iglesia. Esta iglesia peregrina por el mundo buscando ante todo los valores eternos. La madre que nos orienta, que nos anima para contemplar en el silencio del pesebre de Belén que Cristo estará con nosotros todos los días de la vida. Él nos da un abrazo de navidad y nos llena de felicidad más allá de las cosas más bellas del mundo, del cielo y de la montaña florecida de rosas y su fragancia en el pesebre de Belén regalando amor a los más pobres. Es la mejor manera de celebrar la auténtica navidad de Cristo. Solo con esa verdad encarnada podemos vivir llenos de paz y de verdadera alegría y llenar el alma de esperanza.

Celebrar la navidad es darse un abrazo con el corazón. Saber perdonar. Saber traducir con obras esa palabra que nos llena de luz más allá de las estrellas.

Por algo estallamos todos en cantos que nacen del alma y nos dicen que el amor es el único camino para llenarnos de una autentica felicidad.

Tenemos que amar la vida aunque a veces nos resulte dramática. No dejará de haber dolor. El hombre con Cristo puede llevar sobre sus hombros muchas cosas insoportables y no solo insoportables sino llevarlas con alegría hasta repartir en medio de las penas la alegría de creer en la vida verdadera que es Cristo.

¿Pero cuál será la clave de esta alegría “imposible”, de ese gozo que irradian algunos seres como alguien que cantaba villancicos al entrar a una operación al quirófano precisamente en navidad?

Cristo viene a realizar cosas imposibles y sorprendentes, hay personas con alma muy grande. A esas personas tenemos que acercarnos.

Acabo de constatar con un gran amigo que sufrió una operación hace pocos días. Se encomendó al Niño de la Salud y a la Virgen de Guadalupe que quiere tanto. Estaba seguro de que Dios le daría la salud y al despertar de la anestesia vio a su esposa, a sus hijos y dibujo una débil sonrisa. Ahí estaba Dios en el corazón del padre, de su esposa y de sus tres hijos que tenían el rosario en la mano. Más allá de lo dramático que puede ser la vida; pero siempre con Dios será hermosa.

Esta navidad invito a mis lectores que hagamos un campeonato de cariño. Pero de un cariño que brote de las raíces. No decir tan solo una palabra fría (FELICIDADES) sino decirla a quien queremos con toda el alma. AL  DI  LA  DELLA VITTA. Al final de cuentas nos convencemos que el mejor regalo que Dios nos ha dado en la vida es la amistad. Pero esa amistad que vale oro.

Lo triste es que sabiendo esto y estando profundamente convencidos de que la amistad es fuente de alegría sigamos siendo egoístas, cuando el niño Dios nos dice: “por ti, solamente por ti he venido, porque te amo”. Lo importante es buscar este Cristo niño que nos dijo: “si no nos hacemos como niños lo más sencillos y humildes, no podremos entrar al reino de los cielos”. AL  DI   LA DELLA VITTA, CI SEI TU.

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