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Autenticidad de vida

1 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

¡Qué difícil es ser autentico, transparente, coherente! En el fondo es el gran llamado que hizo el Papa Francisco a su paso por estas tierras donde su voz tuvo una resonancia profunda en los corazones de buena voluntad. El Papa Francisco es un hombre de evangelio, de ese esplendido evangelio de Cristo a quien ha seguido radicalmente pisando sus huellas a lo largo de su vida. Esto solo se realiza cuando el alma vive plenamente la fe en la PALABRA y en la OBRA DE CRISTO. Vivir plenamente y con una decisión y convencimiento que dan fortaleza al alma para comenzar cada amanecer pensando en el EVANGELIO DE CRISTO.

Nos abrimos al amor o nos cerramos en nuestra autoadoración. Esta es la gran apuesta en la que nos jugamos el “tamaño” de nuestras propias vidas. Todos estamos profundamente convencidos de que el –egoísmo- conduce a la soledad, la soledad a la amargura, la amargura a la desesperación. En cambio el amor conduce  a la convivencia, la convivencia a la fecundidad y la fecundidad a la alegría.

O se finca la personalidad sobre la roca o se desmorona cuando está en un pantano, viene la lluvia y la destruye completamente. La persona que sirve a un gran amor implica alguna renuncia, pero siempre termina acrecentando una gran amistad. Todo ésta perdido, para el que ésta solo. El Papa Francisco demostró su alegría al pasar por estas tierras con presura, como dice el poeta: pasó por estas tierras con presura y viéndolas mirando, con solo su figura, vestidas las dejó de su hermosura. Eso que decimos con toda sencillez: ¡qué bonito fue el paso por Morelia y que alegría tan profunda nos dejó en el alma!

No se puede ocultar lo que se lleva en el alma. Se ha quedado la silueta del Papa Francisco y a través de su figura se ha despertado en cada uno de nosotros el amor a Dios.  Nos invitó a la verdadera conversión por medio de la fe que nos garantiza “mi eternidad”. El alma se vuelve fecunda por el hecho de abrirse. Todos debemos entender en alguna forma el uso legítimo de la voluntad que consiste precisamente en reconocer que no se pertenece a sí mismo. Partiendo de este reconocimiento puede obrar, puede crear. El amor jamás podrá ser un añadido en la vida humana. Es algo esencial. Yo soy bueno en la medida en que amo, vivo en la medida en que amo.

El Papa Francisco fue tratado con amor en esta ciudad que admiró y llevara para siempre en el alma. Hoy conversaba con un doctor con quien fui a consulta y estaba feliz porque el Papa había puesto sus manos en la cabeza de su hijo Jorge y le había dado su bendición y desea llevarlo a Roma con la ocasión de la canonización de José Sánchez del Río, jovencito de Sahuayo Michoacán. Su valentía, su grandeza de alma por dar la vida por el verdadero amigo; ha despertado en muchos corazones juveniles, el anhelo de la bondad y la fidelidad a Cristo. Dar la vida por el gran amigo no es cosa fácil. Los héroes se cuentan con los dedos de la mano. Él aprendió a ser feliz desde niño en una familia educada y alegre donde se respiraba la armonía de la paz. Vemos cual es el resultado.

Qué difícil es ser autentico hasta dar la vida por aquel que nos creó para amar y ser amados para siempre.

Dios ha preparado a esta ciudad de Morelia para cosas grandes. Tiene historia, cultura, valiosas tradiciones, escultores y poetas de primera categoría que han expresado con la autenticidad de su vida lo que es vivir con gozo y entusiasmo cantando a la tierra que les vio nacer.

Pero todo esto solo puede venir por el camino de la fe. La fe rebela indudablemente hasta qué punto pueden ser solidos los vínculos humanos cuando Dios se hace presente en medio de nosotros. La fe ilumina también enormemente las relaciones humanas. El Dios digno de fe es quien construye para los hombres una ciudad fiable. Una ciudad limpia, acogedora, amable porque la fe a fin de cuentas nace con el amor originario del Dios, en el que se manifiesta el sentido y la bondad de nuestra vida. Dios, en su amor ilumina el arte de la educación contribuyendo al bien común. Su luz no luce solo dentro de la iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá. Nos ayuda a edificar nuestras sociedades para que avancen hacia el futuro con esperanza.

La fe promete un amor para siempre cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada. Entonces se aviva la esperanza de un mundo mejor. Todos en alguna forma podemos y queremos mejorar cuando nos empeñamos en vivir con responsabilidad la vida donde cada uno pone un granito de arena en la unidad de la familia, en el respeto a la persona y sobre todo en el testimonio autentico de vida.

La autenticidad supone un amor a la verdad, a la justicia y a la paz por el único camino del amor. Ciertamente somos conscientes de nuestras claras limitaciones. Pero nos cuesta trabajo respetar hasta en las cosas mínimas los derechos de las personas. Por ejemplo evitar toda clase de violencias y abrir las puertas de la confianza con un por favor y gracias.

Fue admirable el respeto, la alegría y entusiasmo de tan solo ver un momento al Papa porque la fe nos hacía descubrir con los ojos llenos de luz al vicario de Cristo que vino a visitarnos. Gracias también a la insistencia y amistad del Cardenal Don Alberto con el Papa, a quien acababa de dar el nombramiento distinguido del Cardenalato.  Y gracias a la generosa colaboración de tanta gente, entre ellos la del Presidente Municipal y el Gobernador del Estado, que contribuyeron para ser posible una visita inolvidable.

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