IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 16 de enero de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

20.29

21.48

Bodas de oro sacerdotales del padre Froylán Chávez Pérez

7 de junio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Samuel Bernardo Lemus/ Columnista La Voz de Michoacán.

En primer lugar permíteme darte un abrazo muy apretado en nombre de nuestro Arzobispo y de todos los Sacerdotes que te han conocido y te han tratado. Todos en general se han llevado una impresión muy grata de conocerte. Es por algo que quizá tú mismo no adviertes pero manifiestas de una manera muy natural y espontánea. Las bodas de oro de tu sacerdocio las celebramos para agradecer a Dios todo el bien que te ha dejado hacer durante esta vida tan satisfactoria para ti. Muchas personas te recuerdan y piden a Dios por ti para que sigas siendo un fiel sacerdote de Cristo.

El Padre Froylán nació en Bellas Fuentes, municipio de Coeneo, Michoacán el 30 de Abril de 1930. Hijo de Antonio Chávez y María Pérez quienes procrearon 6 hijos, 4 hombres y 2 mujeres, entre los que se encuentra el Padre Froy, Javier, Antonio, Héctor, Margarita y Berta.

El rocío de la mañana primaveral del día en que nació el Padre Froy brotaron de alegría las fuentes de agua clara para inundar de gozo sobre todo a la madre María que tanto había influido para que su hijo fuera un gran hombre nacido para hacer el bien y servir. Recuerda el padre Froy aquellas palabras que sonriendo le dijo su mamá: “Hijo, hazlo todo con excelencia”. Y para él la excelencia consistió en hacerlo todo con amor, una extraordinaria disponibilidad y con una bondad contagiosa por su manera de ser y de actuar.

Unos amigos sacerdotes le llaman con cariño, “Fray león” recordando aquella anécdota de San Francisco de Asís; quien invitó a otro hermano franciscano a salir a predicar por la pequeña población de Asís, que recorrieron casi en silencio y con los ojos descubrían lo que llevaban en el alma deseando transmitirlo a toda la gente sin decir palabra.

Al volver le dice su compañero amable: “Padre Francisco dijiste que íbamos a predicar la grandeza del Evangelio de Cristo y no dijiste ni una sola palabra” le contestó San Francisco: “más se predica con el ejemplo que con la palabra”. Por eso le queda muy bien el mote de hermano león, al Padre Froy que quien en toda su vida ha predicado más con el ejemplo que con la palabra.

Su sencillez es cautivadora, su autenticidad muy clara y su alegría de vivir la lleva en el rostro, en sus ojos y hasta en su manera de hablar con el suave acento del hombre sencillo que no se siente superior a nadie.

A la edad de 12 años, apoyado principalmente por su mamá ingresó al Seminario de Morelia, donde estudió: Humanidades, Filosofía y Teología, y las demás materias relacionadas con la formación sacerdotal, habiendo sido ordenado el 4 de Junio de 1966 por el Señor Obispo en turno, Don Manuel Martín del Campo. Me contó el Padre Froy que celebró su primera misa acompañado de sus padres en la Basílica de Guadalupe, a quien tiene una devoción muy especial y a quien consagró su sacerdocio con una plena entrega de servir a su hijo Jesús en donde él dispusiera por medio de los superiores.

La primera encomienda, siendo aún Diacono fue llamado a incorporarse a la Mitra donde por más de 10 años se desempeñó como escribiente y al mismo tiempo desarrollo actividades magisteriales, como maestro de los niños cantores del Conservatorio de las Rosas.

Ha desempeñado varios cargos como Párroco de diversas comunidades, como la Parroquia de San Miguelito de esta Ciudad de Morelia, como Vicario Episcopal en la Ciudad de la Piedad a la que pertenecían varias Parroquias aledañas a la importante ciudad de la Piedad Michoacán. Ahí hizo gratas amistades importantes. Además estuvo como Párroco en la Ciudad de Valle de Santiago en Guanajuato. También dejó su huella de bondad y servicio en la Parroquia de Corpus Christi durante 10 años y hoy día se encuentra a lado del Padre Rafael Chávez Ponce de León, buen compañero y amigo en la Parroquia de San Pedro. Es ahí su brazo derecho e izquierdo y algo más. No rehúye ningún trabajo. Y sigue realizando el consejo de su mamá: “Hijo todo hazlo con excelencia”.

Que buen consejo para todos sean sacerdotes, profesionistas, maestros y hasta simples albañiles. El consejo sabio del Evangelio no falla.

El Padre Froy recuerda con alegría y nostalgia que cuando tenía 28 años de edad se animó él con otros 3 sacerdotes, amigos entrañables a realizar un “viajecito” de Morelia hasta Miami en los Estados Unidos. Este “viajecito” lo realizaron en carro manejando en turnos entre los 4 viajeros, lo que les permitió conocerse más y mucho mejor ya que tantas y tantas horas de camino les daba la oportunidad de intercambiar impresiones, comentarios y pláticas de todo: cosas serias y mayormente amenas y chistosas y en varios momentos estallaba la risa y la sonora carcajada. Hacían menos pesadas y más amenas las distancias. Recorrer la vida así con ese estilo es sentirse con mucha confianza y las distancias se hacen pequeñas.

Muchas aventuras, experiencias vivió con estos amigos y compañeros de viaje: Monseñor don Joaquín Campos, Secretario de la Mitra, el Padre Fortis y el Padre Pegueros. ¡Cuántos bellos e inolvidables recuerdos!

Un día tuve el gusto de encontrarlo en la Plaza de San Pedro sonriente en compañía del Padre Juanito Zamora quienes habían viajado con Don Alberto, invitados por él a la Ciudad de Roma y alrededores.

Me acuerdo de esa canción que dice: “…una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar; pero hoy me dijo un arriero que no hay que llegar primero pero hay que saber llegar…” yo diría también que no hay que saber rodar.

Grandes y variados recuerdos de juventud como cuando aprendió a esquiar en el lago de Pátzcuaro, por el lago de Chupícuaro, caídas y porrazos, pero al fin y al cabo la vida es así. De las caídas también se aprende. Todas estas experiencias colaboran indudablemente para forjar el carácter y la decisión de seguir adelante. De llegar hasta la meta propuesta, cueste lo que cueste, porque como dice el cronista taurino Pepe Alameda: “el toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”.

Cada persona tiene mucho que enseñarnos con relación a la vida, cuando de verdad se ama y se ha trazado con decisión un camino y llegar a la meta levantando los brazos como el mejor de los atletas.

Y hablando del atletismo el Padre Froy se distinguió por ser uno de los excelentes jugadores del gran equipo famoso en aquella época, “El Atenas”. Llegó a jugar como si fuera un gran profesional y le “echaron el ojo” para un gran equipo.

Te agradecemos Padre Froy, tu vida sacerdotal, tu amistad, tu ejemplar actitud de servicio y sobre todo tu amor a Cristo y a la Iglesia.

Comparte la nota

Publica un comentario