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¿Cómo deseo recibir al Papa Francisco?

19 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Ante todo teniendo muy en cuenta lo que es: EL PAPA, EL BICARIO DE CRISTO, EL SUCESOR DE PEDRO. La piedra fundamental en la que Cristo edificó su iglesia. “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Esta iglesia de Cristo unida en la fe por medio del bautismo que nos hace a todos hijos de Dios. Somos verdaderamente hijos adoptivos de Dios y esto nos debe hacer conscientes de nuestra grandeza espiritual y humana.

El Papa Francisco nos invita con su presencia a vivir con plenitud, alegría y esperanza nuestra misión de hijos y hermanos de Dios por y en Cristo. Hemos nacido para llenar el mundo de luz, de bondad, de amabilidad, de servicio. Somos la familia grande en la que nació el Papa y se ha desarrollado con ese entusiasmo, humildad y sencillez que le caracteriza. El humilde siempre es aceptado en todas partes. El Papa Francisco tiene el alma abierta para abrazar a todos los pueblos con el abrazo de su infinita misericordia. Él tiene las llaves del reino de los cielos. “LO QUE ATES EN LA TIERRA QUEDARÁ ATADO EN EL CIELO Y LO QUE DESATES EN LA TIERRA, QUEDARÁ DESATADO EN EL CIELO”. Es el hombre más importante y el más humilde, el más preocupado por la unidad de una iglesia santa y católica donde todos debemos sentirnos hermanos y ayudarnos mutuamente y en las diferentes circunstancias de la vida, como lo hacen las familias.

Su mensaje es un mensaje de amor hacia todos. Bien quisiera Él detenerse a saludar personalmente a todas las familias y decirles que la familia renovada en el verdadero espíritu de Cristo es el medio para renovar el mundo.

Francisco ama a la gente humilde y yo siento en lo personal el cariño luminoso de su cordial visita que dejará escrita una página histórica en el estado y especialmente en la capital michoacana. Él no tiene preferencia alguna y no excluye a nadie, el amor es así. Su presencia aumenta mi fe en Cristo, en la iglesia y en el hombre.

Él bien sabe que los mexicanos queremos mucho al Papa y que constatamos con su visita su gran cariño hacia los más pobres y más necesitados. No pide nada ni exige nada. Lo único que quiere es que aumente el amor verdadero en esta familia michoacana amante de Cristo y de María.

El amor a nuestro prójimo es el signo autentico del cristiano y yo me pregunto ¿qué tanto amor manifiesto a mis hermanos, especialmente cuando considero que necesitan de mi apoyo que es la oración?. Esa oración confiada que es capaz de realizar hasta lo imposible.

Pero nos deja un compromiso, tenemos que reconocer un cambio, una conversión del corazón. Volcarnos como Él en atenciones, en servicios eficaces, especialmente con los que viven más alejados de Dios.

El Papa quiere que redoblemos nuestras plegarias. Que tengamos un ratito de oración para pedir que en los caminos trazados en el evangelio eterno de Cristo haya luz, paz y amor.

El Papa siempre mira con esperanza al mundo y yo siento esa esperanza luminosa al verlo actuar o predicar la palabra del evangelio con esa convicción profunda de que lo que dice es porque Él lo realiza y al realizarlo tiene una repercusión en el mundo entero. De ahí brota su aceptación, nuestra admiración y nuestra profunda gratitud a Dios por este Papa que tiene un corazón de oro para con todo el mundo.

El Papa Francisco nació para ser Papa y como todos los sucesores de Pedro sabe lidiar con la problemática difícil de los tiempos en los cuales les ha tocado vivir. Nos ha dicho en diversas ocasiones que la sal puede corromperse y de nada sirve. Si el hombre se corrompe deja de ser vida y muere en el olvido.

Yo creo que a ti y mi nos falta más fe en el amor, más humildad, más confianza en Cristo y poder así con Él recorrer el camino que Él mismo nos ha señalado. Dijo Cristo muy claramente: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”.

EL Papa viene a abrazarnos a todos con todo el corazón y a decirnos con su testimonio que solo Dios nos puede ayudar a caminar buscando el éxito y la felicidad que hemos de comunicar a los demás.

El Papa vino ciertamente invitado en primer lugar por nuestro Cardenal Arzobispo de Morelia, y por nuestras autoridades civiles y también por su gran simpatía por México y por su amor a la Virgen María de Guadalupe Reyna de América. El Papa vino a sembrar. Él es el pastor bueno que ha gastado toda su vida en servir. Por algo se llama EL SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS.

Nuestro mayor agradecimiento por la visita del Papa es comprometernos muy seriamente a pedir por Él, por toda la Iglesia, por todos aquellos que quizá no pertenecen a la Iglesia de Cristo; pero son criaturas de Dios que necesitan del cariño de la Iglesia.

Padre Francisco, quédate con nosotros, no nos olvides necesitamos que nos sigas mirando con tus ojos de niño para iluminar nuestra vida familiar, social y política.

Tu bien conoces nuestras necesidades ojalá que vuelvas otra vez a ver los abundantes frutos de tu generosa siembra. Estamos seguros que nos tendrás siempre presentes en tus oraciones de PADRE, PASTOR Y AMIGO.

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