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Dios nos invita a contemplar su maravillosa creación

3 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El Papa Francisco en su encíclica LAUDATO SI’ nos hace sentir en el alma todas las bellezas de la creación. Una noche estrellada. Una noche de luna en donde nos hablan el silencio y la tenue luz que ilumina la obscuridad de la noche, la florecita que nació ese día en la montaña para ti, cuando la tomas en tu mano y examinas todas las diversas manifestaciones del poder de Dios en los diversos colores y en la formación tan bella y perfecta que hizo para ti. Por algo una persona enamorada quiere manifestar su amor a la persona amada con una flor: alegría, delicadeza, ternura, contemplación amorosa.

San Francisco manifestó una atención particular hacia la creación. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia por los pobres, el compromiso con la sociedad  y la paz interior, ahí están conjugados en el alma la bondad, la verdad y la belleza y eso solo Dios lo puede hacer.

El Papa Francisco nos dice que el testimonio de San Francisco de Asís nos enseña que una ecología integral requiere que nos conectemos con la esencia de lo humano y que concibamos a todas las criaturas como humanas, por quienes sentimos cariño y a quienes cuidamos delicadamente.

Nos invita el Papa a ser contemplativos. A detenernos un momento en la vida cuando vemos un atardecer maravilloso o cuando rompe el alba con un sol que nos alegra. Desperdiciamos mucho el tiempo en hablar y en privarnos de la comunicación humana de una persona, que al mirarnos nos comunica el gozo de vivir, el entusiasmo de vivir un encuentro amistoso, la generosidad para darnos un abrazo y comenzar el día con entusiasmo. Aquella persona lleva el alma abierta como una flor de la bondad que reparte el perfume de verdadera alegría al tratar a todas las personas con respeto, con dignidad, con delicadeza y con la ternura con que el novio trata a su esposa con quien ha prometido un amor eterno al recibir el sacramento del matrimonio.

Nuestra vida tiene que ser como un espejo transparente y luminoso en donde se retrate toda la grandeza de Dios en las obras que continuamente está realizando para el bien del hombre.

El Papa nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla de su hermosura y de su bondad. El día en que nosotros entendamos muy claramente que cada criatura humana creada por Dios es un reflejo de su hermosura y de su grandeza. La persona que sabe respetar, de verdad sabe amar. La persona que sabe amar de verdad lleva en el alma el esplendor de lo divino. Porque se trata no de un amor material y puramente humano, de mutua atracción; sino de algo más trascendente en donde se descubre a Dios en la mirada, en la sonrisa, hasta en el acento con que dice su saludo: “¡Buenos días! ¡Que Dios te bendiga!”.

Es una tarea urgente saber proteger y valorar la vida de los demás y que el único camino que nos lleva al triunfo es la VERDAD los auténticos VALORES EVANGELICOS y el gran poder del AMOR.

En esta misma línea el Papa Benedicto XVI dice: “pienso en la historia del matricida Orestes. Orestes cometió su crimen como un acto de conciencia, que en el lenguaje del mito significa obediencia de un dios, Apolo. Pero ahora lo persiguen los Erinniasque se deben entender como personificaciones míticas de la conciencia la cual les rebela torturadamente, tras hurgar en lejanos recuerdos que la resolución de su conciencia, su obediencia al oráculo es en realidad culpa. La tragedia entera del hombre se manifiesta en esta disputa de los “dioses”, en esta contradicción de la conciencia. En el tribunal sagrado la blanca piedra de Atenas se convierte en la absolución y santificación de Orestes cuya fuerza transforma a los Erinnias en Eumenides, en espíritus de reconciliación. Este mito no representa solo el tránsito de un sistema basado en la venganza a lo ordenado del hecho de la comunidad, sino algo más: “la gracia apaciguadora es siempre cofundadora del derecho no solo del viejo derecho de la época sino de un derecho acompañado de gracia”. La gracia es una fuerza presente que hace desaparecer la culpa y convierte a la verdad en realidad auténticamente liberadora. Esta es la verdadera novedad del cristianismo. La verdad en persona, la expiación y el poder trasformador que supera nuestras capacidades e incapacidades.

Cuando no se vive esta esencia del mensaje cristiano es la verdad que se vive con claridad entonces experimentamos interiormente todo lo que significa vivir alegremente la libertad al mensaje íntimo de la conciencia.

En la búsqueda de un desarrollo integral sostenible del hombre tiene que realizar una función muy importante el amor a la verdad que nos lleva a una búsqueda en el desarrollo integral y nos invita a sostener un nuevo diálogo para encontrar las soluciones concretas a la crisis ambiental y humana.

El hombre no puede nunca dejar a un lado al pobre, al frágil, al marginado de la sociedad por el hecho de ser una persona. Todos en parte tenemos responsabilidad de proponer un nuevo estilo de vida que nos haga más felices a todos.

Pero sin los valores no podemos lograr absolutamente nada y sin aceptar de corazón que algo podemos hacer para lograr el desarrollo de aquella persona que necesita una mano para descubrir su camino de realización porque Dios lo ha creado para vivir lo más dignamente posible en el mundo.

Es necesario por tanto avivar la conciencia personal, familiar y comunitaria de que todos podemos aumentar nuestra condición humana ayudándonos mutuamente en todo lo que podamos y no esperando precisamente recompensas humanas sino la recompensa del evangelio que ha predicado toda su vida el Papa Francisco con su testimonio a la verdad, a la vida y a la belleza.

Por algo mucha gente quiere ver al Papa. Un hombre como todos; perolleno de Dios y su viva presencia nos hace sentirnos felices de querer en Cristo que vino al mundo a dignificarnos, viviendo como ciudadanos del reino de los cielos por los caminos de justicia y de paz.

Es el Cristo viviente que viene a despertar una fe profunda y abrir las puertas de la misericordia infinita hacia todos los hombres que ama el Señor.

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