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La mujer más hermosa

22 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Así la hizo Dios. A su antojo. Llena de luz, de gracia, de encantos: TOTA PULCRA: Toda Hermosa. Del alma y del cuerpo. Si a cualquier mujer se le nota la hermosura del alma, a esta mujer bellísima se le vaciaba el alma por sus ojos. Los grandes poetas  la han comparado con la metáfora del agua. El agua que nace de la fuente que emana y corre por los difíciles caminos del hombre para limpiarlo de toda mancha y dejarlo resplandecer para que todo vaya a desembocar en la inmensidad del mar del amor divino.

Agua que se convierte en lágrima cuando la madre llora por ver a su hijo clavado en la cruz. Ese hijo que se encarnó en su seno virginal y murió con los brazos abiertos, con el anhelo de abrazar en su infinita misericordia a todos los hombres. Agua que nace de la fuente viva, el corazón de una madre y las penas se iluminan con las lágrimas, porque todas las madres, porque aman inmensamente, saben también sufrir como la más encantadora madre de Dios y de los hombres.

El agua que es sorpresa llamada manantial, ojo azul del lago en la mirada tranquila y transparente de la mujer bella. El agua que es esposa de la mar, los hombres que mejor la conocen la llaman la mar, por mujer. Por el cual lleva el agua, la paz con todos los colores en el arco del cielo.

María, la rosa bella nacida de las manos de Dios para expresar con la metáfora de la rosa que nadie pudo hacer tan bella a su propia madre. Fragancia de hermosura que perfuma la vida. Belleza que transmite el anhelo de llevar el alma llena de bellas ilusiones. María fue inspirada por la divina ilusión de salvar al hombre de caer en la nada y vivir en la obscuridad, en el desaliento y en la tristeza.

María, reflejo del sol. Fuego que nunca se apaga porque el hombre tendrá siempre el anhelo de amar. Por eso la fe es como una estrella que nunca se apaga. La esperanza una llama que alumbra. El amor un incendio en el corazón, una luz que derrama la inteligencia. En la sagrada hora del día suena la campana para rezar EL ANGELUS. Y el reloj junta sus manos para rezar con las doce: Dios te salve María, llena de gracia…

La mujer entre más bella más reproduce la belleza increada. Nos lleva a la contemplación del Reino de Cristo. Solo la experiencia del silencio de la oración ofrece el horizonte en el cual se puede desarrollar el conocimiento más adecuado, fiel y coherente del misterio.

El rosario es una de las modalidades tradicionales de la religión cristiana orientada a la contemplación. Nos invita la Virgen a mirar el rostro de su hijo. Es la oración evangélica centrada en el misterio de la ENCARNACION REDENTORA. La repetición litánica del “Dios te salve María” – se convierte también en alabanza constante a Cristo término último del anuncio del ángel y del saludo de la Madre del Bautista: Bendito el fruto de su vientre. La repetición del AveMaría constituye el tejido sobre el cual se desarrolla la contemplación de los misterios de Jesús: el Jesús que toda AveMaría recuerda es el mismo que la asociación que los misterios nos propone una y otra vez como hijo de Dios y de la Virgen.

Los grandes pintores, los más inspirados poetas y magníficos escultores han tratado de reproducir a esta Madre de Cristo en sus diversas actitudes y circunstancias de su vida. Rafael o Velázquez pintan a María arrullando a su hijo con ternura en el pesebre de Belén. Una de las pinturas que más me agradan es la que reproduce a la Virgen arrullándolo en sus brazos, como arrulla el mar a la estrella más bella retratada en la inmensidad de un cielo azul con el cual se ha cobijado María para parecerse a sus hijos y recuerden que su hijo es encarnado en ella con un amor que solo ella experimentó en su vida. Pero ella quiere transmitir ese amor y hacer que vivamos muchos misterios de Cristo. El rosario tiene un carácter Cristológico, es decir, nos lleva necesariamente a Cristo que se manifiesta de manera especial como misterio de luz: “MIENTRAS ESTOY EN EL MUNDO, SOY LA LUZ DEL MUNDO”

Tenemos que pasar de los misterios del dolor a los misterios de la  luz. El rosario nos invita a vivir a profundidad la fe en el corazón de Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor y de gloria.

María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana recordándonos que el cristianismo es ante todo, “buena noticia” que tiene su comienzo en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne como el único Salvador del mundo.

Me encantan a mí repetir los misterios de luz, pienso que se pueden señalar: el Bautismo en el Jordán. Su autorevelación en las bodas de Caná. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. Su transfiguración. La institución de la Eucaristía expresión sacramental del misterio Pascual.

Los misterios nos descubren que Dios se humilla hasta la muerte y muerte de cruz. Solo con María se puede entender la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza redentora.

No podemos quedarnos únicamente en la contemplación de la hermosura del cuerpo de María sino asomarnos a su alma.

Toda hermosa María, la madre del verdadero Dios por quien se vive, fuente de salud y de vida en Guadalupe, en Lourdes, en Fátima y también en la niña que hoy ha hecho su primera comunión. María fuente y flor, que lava nuestras culpas con pétalos de rosas. Sabemos que nos ama y por nosotros también dio la vida con su Hijo Divino Jesucristo. También las madres hermosas saben dar la vida por sus hijos.

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