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Que nunca se apague en ti la alegría por vivir

12 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Esa alegría que sabe a primavera. Han nacido las rosas precisamente para ti y te hace decir con grande entusiasmo, que la vida es hermosa.

Ese gusto de saberse alguien para hacer feliz a los demás, por haber nacido para amar y sentir el amor y repartirlo a manos llenas entre todos aquellos que comparten mi vida en todos los momentos de mi existencia. La alegría nace de lo íntimo de tu ser y te hace buscar lo profundo de tu alma y ver que nace una fuente inagotable que emana siempre felicidad y te hace avivar cada amanecer nuevas ilusiones.

¡Claro que hay personas que viven así y tienen un gran poder de trascendencia! Y dan gracias a Dios por haber nacido y de ser lo que son. Me dirás que son pocas personas las que son así; pero tú puedes ser, si lo quieres, una de esas personas privilegiadas. Tienes todo para serlo. Se irradia esa alegría que aprendiste de niño. Jugando a las canicas o enredando el “yoyo”.

Hoy ha llegado a mis manos providencialmente una carta que quiero compartir contigo porque su contenido es un ejemplar testimonio de generosidad, de alegría, de tenacidad, de entusiasmo para vivir.

Dice así la carta:

Me presento a usted de la manera más respetuosa. Mi nombre es Javier Elpidio Palacios Villalobos de 23 años de edad, oriundo de Ciudad Altamirano (Guerrero). Licenciado en Derecho. Egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Fui aprobado debidamente en mi examen de titulación: CENEVAL. Ya me habían diagnosticado con LEUCEMIA MIOELÓGENA CRÓNICA desde el mes de Julio del año 2012. Enfermedad que ha sufrido diversas mutaciones.

Nací el día 13 de abril del año de 1992. Fui el mayor de mis hermanos en una familia compuesta por tres hermanas que me siguen. Desde muy temprana edad por cuestiones de trabajo de mis padres fui también criado por mi abuelita, quien fue mi segunda madre. Desde pequeño me forjó el carácter noble e inocente animoso y una bondad indeleble que toda mi familia me inculcó. A los 7 años de edad mis padres me integraron a una organización que se denomina “FAMILIA EDUCADORA EN LA FE”, cuya finalidad es incorporar a toda la familia en la auténtica fe católica. Durante la etapa de mi infancia, adolescencia y edad adulta seguí en esta organización en la que fungí como CATEQUISTA JUVENIL y CAPITAN NACIONAL en los diferentes encuentros que se organizaron y a los que pude asistir hasta el día de mi deceso.

Estudié en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo desde el año 2009 y tuve que emigrar a la capital del vecino Estado de Michoacán con la firme convicción de titularme en la Licenciatura de Derecho, para poder continuar desde mi trinchera al lograr la justicia en la sociedad, ayudar a los desamparados. Logré terminar el plan de estudios y aprobado en examen CENEVAL para poder tomar protesta como Licenciado en Derecho cosa que no pude realizar.

En el año 2012 a la edad de 19 años me fue diagnosticada una enfermedad llamada Leucemia, sin embargo, decidí no darme jamás por vencido y a la par de mis estudios Universitarios seguiría mi tratamiento médico: quimioterapias, transfusiones sanguíneas y la aplicación de un medicamento llamado “GLIVEC”, o también conocido como  “IMATINIB” primero en el Hospital Ángeles del Pedregal y posteriormente aceptado en el Instituto Nacional de Cancerología en el cual fui enviado a la sala de “CUIDADOS PALIATIVOS” que por solo su nombre debe saberse a que se encuentran destinados los pacientes atendidos ahí. Decidí no aceptar en compañía de mis padres y buscar nuevos tratamientos.

Desafortunadamente, en noviembre del 2013, mi padre fue asesinado por la delincuencia organizada que opera en la región lo cual fue un golpe bastante fuerte para toda la familia, tanto emocional como económicamente. En el mes de agosto me internaron en el Hospital de la Universidad de Gainesville, Florida en los Estados Unidos de Norteamérica donde se me brindaron una serie de quimioterapias, transfusiones sanguíneas así como un medicamento denominado “PONATINIB” medicamento que en nuestro país no ha sido aprobado para su uso y mucho menos se encuentra regulado o previsto en algún protocolo de salud o tratamiento médico. Se me ofreció un tratamiento experimental en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, consistente en realizar un trasplante de MEDULA OSEA entre familiares la donadora en este caso sería mi propia madre, quien es la que solamente cuenta con una carga genética idéntica a la mía del 50% reduciendo así las probabilidades de que yo sobreviviera. A pesar de mis múltiples esfuerzos de la notable colaboración de mis amigos, familiares y desconocidos y mucha gente de enorme corazón, FALLECÍ EL DIA 16 DE MARZO DEL AÑO 2016. Nunca se apagó en mi vida la alegría de vivir y de repartir felicidad a tanta gente que se desalienta y no sabe luchar hasta el último momento.

Después de todo esto, confiaba firmemente que había algo mucho mejor para mí. Viví hasta el último momento feliz a pesar de tantas dificultades y de una enfermedad tan terrible. Les envío un saludo a todos mis compañeros y amigos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, donde conocí a muchos estudiantes inteligentes que aprovechaban la calidad cultural y humana que algunos de los rectores le han infundido a esta notable casa de estudios.

Indudablemente que lo importante es la vida pero vivirla con alegría y dejar una huella donde se note nuestra fe en Dios, nuestra fe en nosotros mismos y en los demás que quizá no conocemos sus problemas y los han superado con gran éxito.

Lo importante es la vida dice la Madre Teresa de Calcuta que escribió lo siguiente:

La vida es una oportunidad, aprovéchala.

La vida es belleza, admírala.

La vida es dulzura, saboréala.

La vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo.

La vida es compromiso, cúmplelo.

La vida es un juego, disfrútalo.

La vida es costosa, cuídala.

La vida es riqueza, consérvala.

La vida es un misterio, devélalo.

La vida es una promesa, lógrala

La vida es tristeza, sopórtala.

La vida es un himno, cántalo.

La vida es combate, acéptalo.

La vida es una tragedia, enfréntala.

La vida es preciosa, jamás la destruyas.

Porque la vida es la vida, vívela.

Solo así podemos vivir con alegría en definitiva y saber que el milagro de vivir es irrepetible.

El contenido espiritual y humano de la carta de Javier, universitario nicolaita nos invita a todos a subir de nivel espiritual y humano y a seguir diciendo: “MÁS ALLÁ DE LA VIDA ESTAS TÚ”. ¡FELICIDADES! a la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo y a su actual rector, humano culto y magnifico maestro. A la familia de Javier nuestro agradecimiento por haberle heredado la fe que cultivó con gran entusiasmo porque vivía la verdad y buscaba la justicia y la paz.

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