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Morelia, Michoacán a 7 de diciembre de 2016
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Trump…eando (2)

1 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Las circunstancias son las que son y mandan. Fin del gobierno de la mayoría absoluta de los últimos años, ahora empieza la etapa de la negociación y el diálogo. Marisa Cruz. Mundo. 271016

Como complemento de lo asentado en mi anterior entrega está lo siguiente:

1°. Existe una delgada línea que hace coincidentes a 2 personajes de nuestra política nacional con el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump: Andrés Manuel López Obrador y Vicente Fox.

* Los 3 son coincidentes en hablar sin importar lo que digan. Finalmente lo que a los 3 interesa es estar en los Medios, como oposición que fueron y son.

* En varios momentos de su actuar, los 3 mandan al diablo a las instituciones.

* Creen que todo al final lo pueden arreglar con dinero.

* Desconocieron, desconocen y desconocerá los resultados electorales, sin elementos de prueba, únicamente por su propio dicho.

* Donald Trump, a una semana del martes 8 de noviembre ya  sabe que perderá, que su aplastante derrota (aunque las encuestas más recientes en el estado de Florida le den técnicamente, en ese estado, un empate en la intención del voto)  será una realidad a partir de la noche de ese día, debe estar preparando su contra ataque desconociendo el resultado y afirmando que hubo fraude. (No conozco nuestro sistema electoral, mucho menos el norteamericano, pero por lo leído deberá realizar promociones-demandas en cada estado en donde él considere que hubo fraude –que muy seguramente será en aquellos en los que los votos del Colegio Electoral se configuraron en su contra y perdió– y como las boletas están diseñadas para perforarse, será sumamente difícil de probar sus dichos: los círculos de cartulina se caen muy libremente en la manipulación -. Ésta fue una de las razones por las cuales, en las elecciones federales del 2000, Al Gore (candidato demócrata, contra Bush, hijo), desistió de emprender promoción desconociendo el resultado electoral  del estado de  Florida-,  que le había sido adverso y era el último estado que faltaba en el recuento (estaban contando las boletas de ultramar). Y llevará mucho tiempo (Será muy difícil que allá autoricen el Voto por Voto, casilla, por casilla y acta por acta, además, en muchos estados sólo está autorizado-se produce un recuento de votos cuando la diferencia  entre los 2 candidatos que más votos consiguieron es inferior al 0.5% de las papeletas votos obtenidos) y metería a los Estados Unidos y a sus instituciones a  un tsunami: Temblarían, no habría instituciones, se detendría la política y se creería un caos. No  habría alternancia y sucedería algo inédito: Estados Unidos se colocaría en el mismo sitio y nivel que muchos países latinoamericanos. De un plumazo se terminarían  (con todo y su guerra de secesión, que no se originó por disputa político partidista del poder Ejecutivo) casi 240 años de estabilidad política.  Así que, desde  el momento de pensar en eso, está fregado. Indicador de que está desesperado. Sería un proceso legal eterno, muy costoso y que tendría muchos efectos de carambola en todas partes, desde la política nacional, hasta las Naciones Unidas, en la Unión Europea y en el equilibrio de fuerzas en todos los frentes políticos-económicos-belicistas en los que está presente Estados Unidos: en todo el mundo y al dólar se lo llevaría la Chin Su Ma y toda la economía mundial sería un desastre.

* Donald Trump debe reconocer inmediatamente su derrota. Esa actitud traería tranquilidad en todas partes, hasta a nuestro debilucho peso y ofrecería una visión y percepción de fortaleza de las instituciones norteamericanas. Ciertamente, por el formato de su sistema político, ejemplo de sistema democráticos,  en Estados Unidos, cualquier político puede ser su presidente y  pero no cualquier empresario (sobre todo uno con el perfil psicológico y político de Donald Trump), puede llegar a la Oficina Oval de la Casa Blanca y despachar por 4  años, máximo 8. En 8 días confirmaremos o rectificaremos estas palabras.

A otra cosa Rosa. Soy un convencido de la llamada Segunda Vuelta Electoral (Re-call para los anglos) y lo estoy aun más con los escenarios actuales y los del mediato futuro: 2017 y 2018. Estoy convencido de que vivimos en una democracia, de que practicamos una democracia y tenemos nuestros mecanismos democráticos y, también, coincido con muchos estudiosos de las cuestiones electorales, analistas, comentaristas – la dichosa comentocracia -, sesudos escritores e intelectuales, hasta con funcionarios del tribunal electoral del poder judicial de la federación y del instituto nacional electoral: existe un distanciamiento-desconexión entre partidos-sociedad-electores; los partidos políticos están obligados a actualizar sus prácticas internas, eliminar, internamente, su  violencia  política y la inequidad- desequilibrios entre los géneros y, además, adecuar sus documentos básicos  – plataforma ideológica y estatutos -y plataformas electorales-; igualmente, específicamente como lo sostuvo José Woldenberg, y lo afirmó Lorenzo Córdova: Debemos aceptar, reconocer, defender y respetar nuestro pluralismo político partidista y diversidad política e ideológica, no importando los riesgos que conlleve: la fragmentación-atomización del voto, supuestamente, los gobiernos débiles y los gobiernos de minorías: el tiempo del diálogo, la conversación y la negociación para gobernar -. Con esto se terminó el tiempo –y ¡tal vez no regrese por lo menos en una generación! – del partido único y del partido de la mayoría natural. Arrasadora.

Efecto de esta democracia son las circunstancias y los escenarios para el 2018: muchos nombres para candidatos independientes y varios nombres de protagonistas políticos  en cada partido. ¿Cuántos candidatos habrá para esa contienda? Nadie lo sabe. Es muy posible que se llegue más de 10, provocando que el que triunfe lo haga con menos de la tercera parte de la votación tenida: se habrá atomizado-fragmentado el voto y ganará, con las leyes actuales, el candidato que haya conservado su piso electoral, su voto duro o el que haya o haga las mejores alianzas-coaliciones. Es un hecho político que ya ningún partido-candidato triunfa solo. Curiosamente los 3, acaso 4,  partidos con posibilidades reales de ganar están sumamente desacreditados y tienen en su contra la desconfianza e incredulidad de la sociedad electoral.

Por eso mi convencimiento de las ventajas-bondades de la Segunda Vuelta. No habiendo un candidato triunfador con el 50% + 1, concedería a los 2 candidatos con mayor cantidad de votos recibidos la oportunidad de una contienda electoral corta, intensa y, lo más importante, tiempo para construir alianzas político-partidistas y llegar a la votación con una mayoría  política construida que se confirmaría en la elección. Porque un gobierno debe tener fuerte respaldo político partidista y social para que pueda gobernar y haya gobernabilidad, que fue, en los hechos,  lo que propuso Enrique Peña Nieto, al resultar electo por la minoría más grande: una mayoría artificial que propuso el Pacto por México y se obtuvieron  las reformas “de gran calado” y esta coalición se habría evitado con la Segunda Vuelta.

 Es criterio del presidente de la República…Que la Segunda Vuelta solo construye mayorías en forma ficticia, (que es exactamente la que él construyó con la propuesta del Pacto por México). No es el mejor modelo para asegurar la construcción de mayorías ni tampoco el mejor momento de realizar cambios en materia electoral.  Tal vez tenga razón, pero lo que manda es la voluntad popular y las circunstancias  y el mejor modelo es un gobierno de mayoría natural y éste lo dará la Segunda Vuelta y ése será el mejor momento.

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