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Un matrimonio sano

11 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Juan Carlos Gómez, LC

Como todo buen proyecto, es necesario no improvisar. Un buen matrimonio no se improvisa, al contrario, un buen matrimonio se va planeando con tiempo. De ahí la importancia de un noviazgo en serio. Por desgracia parece ser que los noviazgos de hoy se han reducido en su mayoría a uniones inmaduras que simplemente buscan un agasajo que satisfaga los apetitos sensuales.

Lógicamente de un noviazgo con esas características no puede salir un buen matrimonio. Un buen noviazgo es aquél que busca una pareja  con vistas a realizar con ella un proyecto de vida juntos. Ciertamente desde un inicio sabemos que ese compañero es un ser humano que tiene sus defectos y sus cualidades  y que por lo mismo nos puede fallar en determinado momento. Hago un paréntesis, me estoy refiriendo a una pareja, constituida por hombre y mujer, cierro el paréntesis. Es  aquí donde uno debe tomar los riesgos, sabiendo que las personas cambian, a veces para bien otras para mal. También es bueno tomar en consideración que dentro del plan de vida matrimonial existen posibilidades buenas y malas. Las posibilidades de un buen o mal trabajo, de la infidelidad o fidelidad del cónyuge, de tener un hijo o no tenerlo, de que nazca sano o enfermo, de que se muera mi pareja o no se muera pronto. En fin, este proyecto de vida, se debe tomar con madurez y tener en cuenta todos estos detalles; de otra manera nos encontramos con frecuencia con matrimonio rotos, porque nunca supieron ver con madurez las posibilidades de su matrimonio. Ahora bien, como dice un refrán popular: “Dependiendo el sapo, la pedrada”; si yo quiero un matrimonio sano, es necesario por tanto tener un noviazgo sano, para intentar formar el matrimonio sano, pero ni siquiera eso es garantía, pues las personas se equivocan.

Y aquí la pregunta ¿Quiero realmente lanzarme a un proyecto de vida arduo y exigente como lo es el matrimonio? ¿Soy consciente de que los matrimonios ideales no existen sin un trabajo constante de parte de los dos? ¿Me queda claro que aunque yo amo con todo mi corazón a mi pareja, ella sigue siendo un ser humano que tiene defectos y cualidades? Esto es un volado.

Ciertamente cuando en un noviazgo se busca conocerse en profundidad, que se aceptan los aciertos y errores de uno como del otro, que se ponen en claro las jerarquías de valores; y que tienen en verdad pureza de intención, es un noviazgo que difícilmente fracasará y que tiene posibilidades reales – sin olvidar la debilidad de la naturaleza humana- de triunfar en el amor.

Hago con insistencia un reclamo a aquellos que están pensando en casarse. No sólo se están jugando su futuro, sino sobre todo el futuro de los hijos. Que se ven sumamente afectados cuando el divorcio llega a las puertas de su familia.

Por tanto un matrimonio sano, es un matrimonio que se construye con inteligencia, con proyección, con madurez, teniendo en cuenta que los errores estarán presentes siempre y que no sólo se debe pensar en el bien de la pareja sino también de la prole.

Por último, un matrimonio sano es aquél que hace presente a Dios en su seno, que ora frecuentemente a Él para tomar las mejores decisiones y para afrontar con paciencia las dificultades propias de este estado de vida.

Éste el primer artículo de la serie de Un matrimonio sano.

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