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Un mundo patas arriba

4 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

En la época medieval las construcciones magníficas como las catedrales, recordaban a los hombres que lo más grande e importante era Dios. Después vendría a posarse la atención en la grandeza del hombre, el famoso cambio de paradigma. Hoy en día ¿qué es lo importante? La respuesta no la sé. Vivimos en un mundo sin sentido. Antes las creencias definían el actuar moral; hoy parece que el actuar moral define las creencias. Quisiera analizar en esta serie de artículos, algunos aspectos que nos toca ver en nuestra sociedad que parece que no tiene brújula ni una meta en el horizonte.

Un gobierno que no busca el bien común sino el bien de unos pocos a costa del trabajo de todos. Me atrevo a citar al Papa Francisco en su discurso en el palacio nacional: “La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”. Yo no sé si nuestros gobernantes alcanzaron a entender la profundidad de estas palabras. Quizá nos ayudaría a leer el texto de atrás para adelante. Es decir, vemos que en nuestro país hay sufrimiento y un desarrollo truncado, fruto de la corrupción, del narcotráfico, la exclusión, la violencia y el tráfico de personas. Está claro pues que en nuestro gobierno no se busca el bien común sino el bien unos pocos. Circulaba por las redes sociales una imagen significativa. La primera parte de la imagen tenía los retratos de los Insurgentes de independencia, con un encabezado más o menos así: Dieron su vida, para darnos patria. Y la segunda parte mostraba los retratos de nuestros gobernantes actuales con un encabezado que decía así: Dieron la patria, para darse vida. En un mundo patas arriba se buscará satisfacer las necesidades de algunos olvidando a los más necesitados. Ojalá nuestro gobierno buscara el bien de todos, especialmente de aquellos menos favorecidos. No sé si se han puesto a pensar que en México pagamos demasiado y sin recibir gran qué. Vas a un centro comercial a realizar la compra de ropa. Te cobran i.v.a. Sales del centro comercial y tienes que pagar el estacionamiento y además el “viene viene”, en la esquina de los semáforos te esperan varias manos que esperan de tu ayuda, porque el gobierno no hacer nada por ayudarlos. Llegas a tu casa y te están esperando varios recibos por pagar, entre ellos se encuentra uno de la tenencia del coche del que ya habías pagado impuestos a la hora de comprarlo, más aparte te espera el reemplacamiento, que no tiene ningún sentido – a excepción de llenar el bolsillo a unos pocos-. Si quieres viajar por una buena carretera, tienes que pagar más todavía, porque las carreteras que el gobierno debería tener bien dispuestas, están llenas de hoyos, mal señalizadas. Si quieres dar a tu hijo buenos estudios, habrá que meterlo a una escuela de paga, porque cada vez es más frecuente que las escuelas públicas tienen malas instalaciones, profesores que han heredado una plaza sin tener conocimiento de lo que enseñan y con una pedagogía inexistente, y así tantos detalles que se podrían seguir mencionando. Todo esto nos hace ver que la gente está hecha para pagar impuestos. Sé que se deben pagar impuestos, lo que no me queda claro es para qué están destinando ese dinero, porque las calles de casi todas las ciudades y los pueblos que he podido visitar se encuentran en un estado penoso. Los alumbrados públicos, la limpieza de jardines y lugares públicos, la seguridad pública, la formación académica, los lugares de desarrollo deportivo, el servicio médico no funcionan bien o no funcionan en absoluto. Un buen gobierno debería renunciar si se siente inapto para gobernar a un país y dar paso a quienes están preparados para el brindar el bien común.

Tener al centro la economía y no a las personas. Quizá este sea el error más garrafal de nuestros tiempos. Todo se mueve en base a la economía y no en las necesidades e importancia de las personas. Lógicamente un país así está destinado al fracaso. Tarde o temprano se verá en fuertes crisis. Unos contra otros, incluso llegando al asesinato. Recuerdo en mi infancia que se veía al prójimo como un “otro yo” y hoy por hoy en muchos casos se ve en el prójimo un objeto del cual se puede sacar provecho. Que bien nos haría ver en cada una de las personas a un hermano. Que nuestras cualidades materiales y espirituales sirvieran para ponerlas al servicio de los otros. Es una tarea ardua, darnos en plenitud a los demás. El cambio de una sociedad dañada como la mexicana, necesita de una trasformación de mente y de corazón. ¿Quieres empezar el cambio?

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