IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 27 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

Un país en quiebra

26 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La realidad nadie la puede negar. Este México de hoy está padeciendo las consecuencias fatales de una quiebra. Todos los valores por los que se cimienta un pueblo están en crisis. Valores políticos, valores sociales, valores económicos y valores religiosos. Es sorprendente constatar la carestía de vida, la continua violación de los derechos de la vida humana, la desconfianza que crece como una llama alimentada por leña seca. ¿Qué hacer?, se pregunta el pueblo al constatar esta realidad que parece ahogar a la persona.

Desde luego es importante que cada uno trate de resolver sus problemas poniendo todo lo que este de su parte para construir más sólidamente la vida. Esto no quiere decir que se descuide la parte importante de la solidaridad; pues todos y cada uno a la vez tenemos que analizar nuestras posibilidades; trabajar con la mayor eficacia, aumentar la calidad del trabajador y aquí es donde se necesita renovar la estructura sin mezclar una cosa con otra.

Con sólo la política no se solucionan los problemas económicos a pesar de que hay políticos jóvenes con vocación, que quieren trabajar con realismo y con verdad sobre este México que todos queremos. Mientras se traten los asuntos del hombre con demagogia iremos al fracaso en todo, pero de los males habrá que sacar bienes.

Todo mexicano tiene que hacer nuevamente su verdad con eficacia al emitir libremente el voto, sin venderse por aquella persona que conscientemente ha analizado como apta para regir todos los bienes en favor del pueblo. Todos los bienes no se pueden resolver directamente por medios políticos. Ya hemos visto las consecuencias. Por otra parte hay que llegar a convencernos que cada uno de nosotros vale por lo que es y no por lo que tiene. Eso de querer tener más y más nos ha llevado a destruirnos y es donde ha nacido la inmoralidad y la corrupción que tanto lamentamos. Con esta meta por delante todo se volverá descaro, cinismo, inmoralidad y corrupción.

Tenemos que convencernos de que todos necesitamos de todos y que se impone un cambio hacia la verdadera austeridad de vida en todos los planes, en todas las actividades del hombre.

Tenemos que convencernos de que todos necesitamos de todos y que se impone un cambio y podemos preguntarnos ¿qué es lo que realmente necesitamos para vivir lo más dignamente posible? Cuando se vive en una sociedad de derroche fácilmente se juzgan como necesarias cosas que no lo son. Tenemos que evitar a toda costa gastos superfluos hechos por decisiones equivocadas y que han hundido nuestra economía. Las fachadas, que no sean más que fachadas, así sean muy hermosas, a nadie convencen en la vida real. Tiene que brotar la flor de la sinceridad tan escasa hoy día en nuestra sociedad, tanto en su nivel político, como en el económico, social o cultural.

Esta austeridad de vida exige una formación, una educación muy clara para solidaridad. Hay que tener ideas muy claras para ver lo que realmente tenemos que hacer para lograr la plenitud de vida. Las verdades a medias y mucho más las falsedades, no hacen más que crear rumores peligrosos que desorientan y luego nos llevan a tomar decisiones equivocadas.

Además es preciso ejecutar hoy en día más que nunca el sentido crítico para juzgar la información que se recibe y distinguir lo que tenga auténtico valor, de lo falso y destructivo. Tenemos que votar por un gobierno que ame la verdad, la justicia y la paz y no privarnos de votar, porque eso no conduce a nada.

La solidaridad exige que como cristianos nos opongamos y combatamos todo el enriquecimiento ilícito toda malversación de fondos, todo cohecho e injusticia.

No hay más camino que la búsqueda de los valores y principios que dan consistencia a la vida humana.

Hoy vemos que se ha acabo aquel respeto a la persona humana que es el fundamento de cumplir con mis propios deberes y tratar de actuar con la mayor rectitud. El evangelio de cristo reprueba la conciencia farisaica que olvida los valores esenciales y se detiene a realizar lo que menos importa en la vida.

No nos dejemos llevar por los vientos que soplan y tratan de erradicar los valores fundamentales de la persona. En todo tiempo han existido falsos redentores.

El hombre tiene que realizarse en este mundo concreto valorando todas las cosas; pero sin descuidar lo fundamental, los valores del espíritu que son esenciales en la persona que busca su plena realización humana. Ahí en el lugar donde estamos tenemos que comenzar a cuidarnos y ayudarnos mutuamente, de los robos tanto de automóviles como de casas y en todo este mar de problemas humanos no dejar de nadar hasta la otra orilla.

Comparte la nota

Publica un comentario