IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 10 de diciembre de 2016
Morelia
Compra
Venta
USD

19.47

20.70

Un peligro real para México

7 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Luis Sigfrido Gómez Campos

 Cuando algo nos preocupa, aunque conscientemente no lo reconozcamos, la mente se queda dándole vueltas al asunto, al grado que el subconsciente saca nuestras preocupaciones en forma de sueños. Anoche soñé que Donald Trump llegaba a la presidencia de Los Estados Unidos de Norteamérica y ese sueño me resultaba aterrador.

Había estado pensando en las últimas semanas que la probabilidad de que llegara ese señor al cargo más importante del Estado más importante de la tierra era poco probable, pero en los últimos días las encuestas revelan que el güero republicano se acerca peligrosamente a las cifras de la demócrata Hillary Clinton, al grado de que la mayoría de las encuestas, un día antes de la elección los colocan prácticamente en un empate técnico con dos o tres puntos de diferencia a favor de Hillary, pero existe por lo menos un cinco por ciento de indecisos que decidirán la elección. El panorama se presenta aterrador para los mexicanos y el mundo entero pues el empresario norteamericano republicano no sólo es un personaje hablador y excéntrico, sino que está loco.

En mi paso por las aulas de la Universidad, un profesor solía referirse a la historia del bipartidismo norteamericano diciendo que la diferencia entre el partido demócrata y el republicano era la misma que existía entre la Coca y la Pepsi, para ejemplificar que los matices ideológicos entre ambos partidos era tan poca que algunos ni siquiera la advertían. Con el tiempo he aprendido que aunque en la política norteamericana no existe un partido de izquierda que compita seriamente por el poder de manera semejante a lo que se vive en el cono sur de nuestro continente, sí existe una clara diferencia ideológica entre uno y otro bando. Los republicanos son extremadamente conservadores, mientras los demócratas tienen algunos matices de apertura hacia ciertos temas que los hace menos odiosos. Esto, grosso modo, porque en el esquema del pensamiento latinoamericano ambos partidos quedarían encuadrados hacia la derecha.

Hace tiempo titulé un artículo “Gringos Racistas” en el que hablaba del odio de los miembros de la policía norteamericana hacia los negros y los latinos, así como a la discriminación cotidiana que los ciudadanos de raza blanca de origen europeo, en contra de las minorías éticas, principalmente latinos y afroamericanos. Hablaba, entres otras cosas, de su visión torcida de la justicia que deja libres a los policías que acribillan a nuestros paisanos cuando intentan cruzar la frontera o los crímenes que han quedado videograbados y no sancionados cuando de minorías étnicas se trata. Toda esa fobia que a muchos parece exagerada queda demostrada con la cantidad de adeptos que atrae el señor Trump con su discurso de odio hacia los mexicanos.

“¿Quién pagará por el muro?” Pregunta Trump a sus seguidores en un mitin en Pensilvania, y sus enajenados adeptos responden al unísono: “¡México!”Y agrega en su discurso que la “corrupta” de Hillary afirma que ella desea “fronteras abiertas”, pero que él les promete que de llegar a la presidencia, cuántos inmigrantes indocumentados sean capturados serán encarcelados, “primero por cinco años, después 10. No regresarán, créanme”.

Pero su discurso de odio no sólo se ha centrado en los mexicanos y latinos, se le ha exhibido como abusador y acosador de mujeres, como miembro simpatizante del ku kluxklan, como corrupto y evasor fiscal, ignorante sobre política internacional y aun así, o precisamente por eso, por su discurso de odio, de exclusión y su falta de una propuesta política congruente, lo apoya abiertamente casi la mitad del pueblo norteamericano. No me digan entonces que no hay congruencia en el uso de la expresión: “gringos racistas”.

Dicen algunos analistas que la llegada de Trump al poder no sería del todo catastrófico para México porque estaría imposibilitado para implementar ni siquiera el uno por ciento de sus baladronadas, no por respeto a nuestro país, sino porque de llevar a cabo algunas de las acciones que ha prometido en su campaña, pondría en aprietos económicos a su propio país. Pero con lo que no cuentan estos analistas es con que Donald Trump es un loco mesiánico que no sólo pondría en riesgo la economía de los Estados Unidos de Norteamérica, sino la paz del mundo.

La moneda está en el aire. Tal parece que no hay nada definido y que estamos frente a la posibilidad histórica de convertirnos, Dios no lo permita, en la nación más odiada y perseguida del siglo XXI, del mismo modo como injustamente se ha discriminado al pueblo judío durante siglos.

Dicen los que saben que esta elección del día martes en la potencia más poderosa de la tierra se definirá por el voto de los latinos y de los millenials (75.4 millones de jóvenes entre los 18 y los 34 años), quienes más que votar a favor de Hilary Clinton, podrían decidir su voto en contra de la irracionalidad, la perversidad, el racismo y el odio que encarna Donald Trump y quien por supuesto que representa un peligro real para México.

[email protected]

Comparte la nota

Publica un comentario