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Morena: ni de vanguardia, ni de izquierda

17 de agosto, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Vidal Mendoza

 

Desde las elecciones intermedias del 2015 los ciudadanos en México tuvieron una nueva opción partidista por la cual votar. Todo parece indicar que el Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena) ha consolidado por fin la aspiración última de Andrés Manuel López Obrador: una estructura política y de movilización social de comando para llevar a cabo su proyecto alternativo de Nación.

Es importante que diga que frente a la apertura del abanico de opciones que promuevan y permitan el libre ejercicio de derechos de los ciudadanos siempre estaré a favor motivado por una convicción democrática y liberal. En este sentido, estoy a favor de la construcción de una nueva plataforma partidista que pretenda traducir las preferencias de los ciudadanos con sentido social y de justicia.

Sin embargo, mi vocación por la crítica y mi compromiso con el debate público de las ideas me reclaman ir más allá. Dicho lo anterior, me permito escribir una breve reflexión que contraste la posición que MORENA dice tener en nuestro espectro ideológico con lo que en realidad se está construyendo en tierra y se percibe en la práctica. MORENA no es ni ideológicamente un partido de izquierda ni organizacionalmente un partido de vanguardia. Es un partido populista (en el pésimo sentido de la palabra) y que más se acerca a la derecha.

MORENA descalifica de manera férrea, en su conjunto y sin ninguna excepción al régimen (sic) como uno lleno de corrupción, simulación y autoritarismo. Sin embargo, se busca que sea este mismo sistema de reglas el valide la constitución de MORENA como un partido político. MORENA recurre a mitos fundacionales para revestirse de un aura de superioridad moral al considerarse como la cuarta transformación de México, después de la Independencia, el periodo de Reforma y la Revolución. Sea como fuera, la realidad es que un nuevo partido político en un país con una pachanga descontrolada de corrupción y sin controles patrimoniales, políticos, jurídicos o sociales expone a este y a cualquier otro partido a cometer prácticas de corrupción.

El escenario político que busca crear MORENA es uno en donde la ética, la virtud, la pureza, la honestidad y las y los verdaderos ciudadanos reinen por encima de aquellos que han envilecido el presente del país (es decir, todos los demás). El valor de dichos ciudadanos puros y castos no están reconocidos más que en la medida en la que son parte del pueblo, entendido como totalidad orgánica (Gramsci dixit). Peor aún, ese pueblo bueno del que sólo los verdaderos ciudadanos son parte tiene un intérprete y un intérprete solamente: el líder Andrés Manuel López Obrador, quien a su vez es quien determina quién sí y quién no entra en esta categoría.

El uso del concepto pueblo en la narrativa política y en los documentos programáticos de MORENA redunda en la falacia de “ningún mexicano verdadero”. Esta se refiere a un argumento que toma la siguiente forma:

A: “Ningún mexicano vota por el PRI o el PAN”. B: “Pero mi tío Jerónimo, que es mexicano, ha votado por el PRI y por el PAN.” A: “Ah, sí, pero ningún mexicano verdadero vota por el PRI o por el PAN”.

Sin embargo, tal y como se demostró en el cerco alrededor del Senado mientras se discutía la Reforma Energética, sin la presencia del líder López Obrador el apoyo popular alrededor de las causas verdaderas de MORENA se reduce a una sombra. MORENA no ha logrado construir espacios de participación e injerencia política en las ciudades y comunidades en donde tiene simpatizantes. Al contrario, en su mayoría son sólo células logísticas que apoyan las giras del líder López Obrador de tanto en tanto a lo largo de los años. Sólo el pueblo (bueno) puede salvar al pueblo (de Andrés López).

No es un partido garantista de derechos puesto que no hay ciudadanos, ni tampoco convicciones políticas que las motiven. Lo que hay es un partido del pueblo con presupuestos morales incompatibles con el debate en la arena pública. ¿Cómo debatir sobre lo que es o no es verdadero en el plano de lo político?

Si esta explicación no te convence, podemos resumir que MORENA es únicamente una empresa familiar dedicada a repartir prerrogativas y prebendas al círculo más cercano del politburó del partido, con muy poco trabajo social y de base más allá de marchas y plantones. Cualquiera de las dos me parece una aproximación que puede resultar valiosa para el debate público.

En ningún universo, yo votaría por MORENA.

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