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Morelia, Michoacán a 22 de junio de 2017
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Foto: Notimex. Cautiva el "Allegro Sinfónico para Niños" en el Auditorio Nacional.

“Allegro Sinfónico para Niños”, un lúdico espectáculo

22 de mayo, 2017

Notimex/La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Lúdico, armonioso, propositivo y hasta educativo fue el “Allegro Sinfónico para Niños”, que ofreció anoche la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) en el Auditorio Nacional, de esta capital, bajo la dirección de Alfredo Ibarra.

Considerada una de las mejores orquestas del mundo, la de Minería ofreció el primero de dos conciertos con los que busca acercar a los niños y jóvenes a la música clásica, apoyado por la presencia del locutor de radio Toño Esquinca, quien presentó el repertorio.

El programa incluyó “El carnaval de los animales”, de Camille Saint-Saëns; “Guía orquestal para jóvenes”, de Benjamin Britten; la obertura de “El barbero de Sevilla”, de Giochino Rossini, y la polka “Rayos y truenos”, de Johann Strauss II.

En una extraordinaria entrada, chicos y grandes pasaron una velada diviertida, expuestos a lo que representa una orquesta sinfónica y este tipo de música, de la mano de la narración del locutor, quien robó la atención de los presentes.

El concierto arrancó con la presencia de Esquinca, quien con “voz en off” dio las gracias por la convocatoria e instantes después, descendió de una de las escaleras del lado derecho en la planta baja del Auditorio, saludando a los asistentes.

En el escenario tomó la batuta del director de orquesta y de inmediato, los sinfónicos hicieron sonar la obertura de “El barbero de Sevilla”, de Rossini, una obra que recordó aquel episodio de “Bugs Bunny” y “Elmer” en Looney Toons, despertando los primeros aplausos.

Minutos después, el locutor presentó “El carnaval de los animales”, de Saint-Saëns, donde las pianistas Edith Ruiz de México y Ana Gabriela Fernández, engalanaron esta suite musical integrada por 14 movimientos y en la que aparecen leones, gallinas, tortugas, canguros, burros, entre otros animales, además de pizcas de buen humor por aquí y por allá.

Así, el primer animal en desfilar fue el León, el cual, según Esquinca, envejece porque su melena se hace oscura, contrario a los humanos cuyo cabello se hace blanco; el animal se hizo escuchar por sus rugidos que fueron ejecutadas por las potentes cuerdas del piano.

Aparecieron las Gallinas, animales que fueron domesticados desde hace ocho mil años y cuyos violines se hacen presentes en diferentes sonidos; enseguida, el burro salvaje, fue otro de los que se escucharon con la ayuda del piano, tocándolo de manera veloz.

Toco el turno a las tortugas, las cuales viven más de 100 años y que a decir del locutor, “nos las estamos acabando debido a la venta de sus huevos”; la música de la tortuga se caracterizó porque el autor de esta pieza la descifró a través de un can-can pero lento.

Con la ayuda del contrabajo, apareció el elefante, animal cuyo peso es equivalente a 10 autos, y detrás de él, el canguro, con un piano suave, y más tarde el pez, animal que puede llegar a sentir sed y duerme a pesar de no tener parpados.

Los fósiles o huesos sonaron con un xilófono, mientras que el rebuznar de un burro, con un par de violines; mientras que el violonchelo engalanó con un cisne, un ave cuyas alas abiertas mide dos metros y medio.

La velada continuó con “Guía orquestal para jóvenes”, de Britten, donde Esquina presentó a los instrumentos que conforman a una orquesta sinfónica: la sección de madera, haciendo sonar las flautas y el flautín, el oboe y los clarinetes.

Vinieron los de cuerda: violines, viola, violonchelo, contrabajos y arpa; los de metal: trompetas, trombón, cornos, y los de percusión: el bombo, la caja, el cajón, el afuche, las castañuelas, las claves, el cencerro, el címbalo, el güiro, la matraca, el triángulo, la zambomba, la quijada, la batería, la tuntaina o las maracas.

Tras elogiar esta pieza, el locutor presentó polka “Rayos y truenos”, de Strauss II, una obra breve. Al final, los sinfónicos ofrecieron una pieza más, fuera de programa: la apertura del “Orfeo en los infiernos”, o Can-can, de Jaques Offenbach, que recibió tremenda ovación acompañada por una lluvia de confeti.

Luego de poco más de una hora y 30 minutos, los organizadores extendieron una invitación al segundo concierto de “Allegro Sinfónico para Niños”, el próximo 18 de junio.

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