"Azuela, innovador de la narrativa latinoamericana del siglo XX"

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Bogotá.- El crítico mexicano Víctor Díaz Arciniegas asegura que una de las cualidades de “Los de abajo”, la novela clásica del escritor mexicano Mariano Azuela que cumple 100 años de su primera edición, es el “gran quiebre de la novela tradicional realista a la histórica".

“Afortunadamente hay que hacer un esfuerzo mental, toda esa carga acumulada de interpretaciones sesgadas hacia la parte histórica y política de la novela de Azuela, hoy podemos ya observarla como lo que es: una obra literaria, una novela”, dijo Arciniegas en entrevista con Notimex.

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El maestro Arciniegas estuvo en la capital colombiana invitado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), ofreciendo una serie de charlas sobre la vida y la obra de Azuela, en el marco de la pasada Feria Internacional de Libro de Bogotá (FILBo).

Azuela, el escritor de la Revolución Mexicana (1910-1920), nació en Lagos de Moreno y estudió medicina en Guadalajara (capital del occidental estado mexicano de Jalisco).

A la caída de Francisco I. Madero se afilió a las tropas revolucionarias como médico militar, lo que le permitió acumular una experiencia que fue el insumo para su obra literaria.

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“Azuela era eso, novelista- dijo- y antes de escribir “Los de abajo”, Azuela tuvo como propósito hacer un testimonio de la sociedad con sentido crítico y escribir literatura para entretener”.

A juicio de Arciniegas, un estudioso de los movimientos sociales y de la revolución mexicana, aseguró que el sentido crítico de Azuela está plasmado con rigor en “Los de abajo”.

La obra de Azuela- subrayó- “no es ese tipo de literatura que uno pueda subrayar la frase célebre y decir aquí está la crítica contestada del novelista en contra de A, B o C. No, no tiene eso, Azuela no tiene esas peculiaridades”.

Azuela hace “una literatura para entretener, para mostrarnos características típicas, eventualmente estereotípicas de las condiciones de vida, pero sobre todo nos está mostrando a los hombres y a las mujeres como somos”.

En “Los de abajo” muestra “nuestra complejidad humana. Con aciertos y desaciertos, complejo y todo lo que nos identifica. El catalogo es amplio”.

Esta novela tiene una cualidad y “es una gran quiebre de la tradición de la novela realista e histórica del siglo XIX que Azuela en 1915 realiza de una manera impecable”, indicó Arciniegas a Notimex.

“Deja de lado el narrador omnisciente que era la convención. Ese narrador que todo lo sabe, todo nos cuenta tanto de la realidad como de la conciencia de los personajes. Ahora ya no. Deja que sus protagonistas hablen, que muestren, digan, sientan. Y ellos son los que cuentan la historia. Es un coro colectivo”, explicó.

Para Arciniegas, esto es “lo que da una enorme dinámica en el relato. Si hay un narrador individual, una voz anónima que va urdiendo las otras voces. Pero es el que menos habla, no externa opiniones.

Simplemente va articulando en un hilo conductor, una secuencia que va fragmentada”.

Con Azuela -enfatizó- “ya tenemos elementos de ultra modernidad en 1915. Elimina una voz narrativa, elimina una secuencia en el tiempo unitario y pone dos voces narrativas articuladas una con la otra y una articulación con fragmentos, según el caso. Gran modernidad”.

A mediados del siglo XX ya se encuentran autores “en lengua española que están articulando este tipo de conciencia estética. Ya se empiezan a ver en la década de 1960 en el boom de Latinoamérica. En el siglo XX ya hay exploraciones formales mucho más atrevidas que lo de Azuela”.

Pero -anotó- Azuela es el “gran innovador del siglo XX en la narrativa. Después viene un Pedro Paramo de Juan Rulfo que es otra dimensión.

La dimensión onírica que la realidad la empieza averiguar a partir de los sueños. Esta es otra perspectiva de la narrativa muy distinta (a la de Azuela).

Después en el contexto del boom latinoamericano aparece Gabriel García Márquez, con la novela de “Cien Años de Soledad”, con voces que se van confundiendo en todo el relato que es completísimo.

Para el investigador y ensayista mexicano, Azuela es el gran detonado de la narrativa latinoamericana del siglo XX.

Agregó que a principios del siglo XX, “todos los países -incluida España- no tenían clase media, ningún país. Tenían una clase media adinerada, chiquita, poderosa y una clase pobre, marginada grandota y atomizada”.

En siglo XXI hay “una clase media de una franja ancha, no en condiciones de privilegio, pero con unas condiciones de bienestar mediano que permite no estar en la cuerda floja de todas las contingencias de la vida. Tenemos zonas marginadas en las grandes urbes y tenemos una clase alta, groseramente alta en todos los países”.

“Gracias a esa clase media más o menos laxa, ya hay una gran diferencia en nuestra sociedad en comparación con la época en que vivió Azuela”, puntualizó el ensayista mexicano.