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Foto: Internet. se trata de una obra que retoma el alucinante universo del escritor estadounidense William S. Burroughs.

Coreografía refleja mundo onírico y delirante de William Burroughs

10 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Lo absurdo, lo onírico y lo ilógico son elementos que conforman el más reciente espectáculo coreográfico de Raúl Parrao; “Inter-Z-on-E>Universo-E/x”, el cual llegará al Palacio de Bellas Artes el 21 y 22 de agosto.

En entrevista, su creador refirió que se trata de una obra que retoma el alucinante universo del escritor estadounidense William S. Burroughs (1914-1997), donde se cortan y pegan aleatoriamente fragmentos inspirados en algunas circunstancias reales y ficticias de su vida y obra, y se entrelaza lo real con lo onírico, tanto del imaginario del autor como del coreógrafo.

“Se trata de una obra en la que expreso mi admiración por este autor que ha sido fundamental en mi proceso creativo, desde mis años de preparatoria donde surge la era del punk y en donde Burroughs fue fundamental en ese movimiento.

“Se aprecian (en la obra) sus gráficos a propósito de la técnica que manejó, el llamado cut-up (corta y pega), y de su mundo literario, imágenes provocadoras y que enriquecieron mi forma de ver mi procesos creativo”, compartió.

El coreógrafo destacó que el terreno onírico y delirante conduce a los espectadores, a atmósferas surrealistas y un mundo delirante más que de locura.

Un mar de historias absurdas donde los personajes son guiados, a través del lado más oscuro de la imaginación, se despliegan por el escenario mediante una estética bizarra y por momentos incoherente.

Así, lo sórdido, lo sucio, lo prohibido y lo pornográfico conviven en movimientos creados a partir de la técnica del corta y pega, con la que los bailarines tienen la libertad de mezclar secuencias, re contextualizarlos y darles un nuevo sentido.

El resultado son movimientos frenéticos, eróticos y sexuales, en los que la gestualidad y la mirada ocupa un papel primordial, acompañados de música electrónica y un vestuario transgresor en el cual los hombres utilizan medias de red y zapatos de tacón.

Para Parrao, lo que más admira del autor norteamericano es su mundo denso, oscuro, delirante, además de los estados alterados de la mente que otros artistas han abordado el tema del delirio en terrenos oníricos.

La obra en la que participan un total de 12 bailarines y que se divide en 10 cuadros coreográficos, en poco más de una hora, busca envolver al espectador en ese cosmos de atmósfera barrocas, texturas e imágenes alucinatorias; en un mar der historias absurdas en las cuales los personajes son guiados a través del lado más oscuro de la imaginación de Bill-Lee.

Se trata de un yonqui que se cree alienígena y cuya memoria yace en un estado de conciencia alterada que revela parte de la condición humana, mostrada con una poética y estética semejante a un rompecabezas.

De acuerdo con Parrao, esta obra es también una metáfora de la adicción como figura de toda forma de control.

“En ella entendemos que vivimos en un mundo de adictos, donde los poderes del Estado y el mercado nos dominan mediante la adicción a las drogas, al dinero, poder, consumo, sexo y a la palabra”, comentó.

Es de mencionar que el interés del coreógrafo en el proceso de montaje, fue trasladar a la danza, la técnica experimental del cut-up que encontró Burroughs para elaborar collages con fotografías y otras imágenes para crear sus personajes.

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