"Efrén Hernández se mantuvo fiel a su mundo creativo"

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Ciudad de México.- Considerado el cuentista “más extraño” del siglo XX e impulsor de escritores como Juan Rulfo y Rosario Castellanos, el escritor, poeta y editor mexicano Efrén Hernández nació hace 112 años, el 1 de septiembre de 1904.

De acuerdo con declaraciones difundidas por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el mismo Hernández escribió en su ficha autobiográfica que su afición a la literatura le fue heredada y que su formación fue más bien autodidacta. Estudió por un periodo corto la licenciatura en derecho, y tras abandonarla se dedicó completamente al campo de la literatura.

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Además, describió como al quedar huérfano, a los 14 años, tuvo que desempeñar varios oficios para pagar su bachillerato.

A lo largo de su vida, Hernández fue parte de un grupo de autores discretos casi subterráneos, y se le ubica como creador de una de las prosas más delicadas de la literatura moderna.

Sus reflexiones sobre la creación literaria se anticiparon a varios escritores nacionales y extranjeros, ya que sostuvo que el acto de la escritura es lo que define a un autor y no las interpretaciones que se hacen de su obra.

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No obstante, su trabajo literario fue poco conocido debido a que se dejó absorber por su trabajo como editor en la revista “América”, publicación que, según Franco Bagnouls, se convirtió en uno de los eslabones más trascendentales en la larga cadena de consolidación de la literatura mexicana.

Dicha revista fue editada por el departamento de divulgación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dirigida por Marco Antonio Millán, entre 1942 y 1960. En ella se publicaron los propios cuentos y poemas de Hernández, en los que supo distinguir una clara conciencia de la época y un espíritu crítico mordaz.

Como autor se caracterizó por ser fiel a un mundo creativo, incursionó en varios géneros: cuento, novela, poesía, teatro y crítica. Su obra más conocida, “Tachas”, se publicó en 1928 y fue considerada una de las narraciones cortas de mayores alcances en México.

Aunque su obra fue publicada en tiempo y forma, fue poco entendida y distribuida.

Sobre la obra de Efrén Hernández, el destacado escritor Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura de 1990, dijo que se era “original”, porque “descendía a los orígenes de las cosas”.

Mientras que el crítico Emmanuel Carballo lo situó al lado de autores como Julio Torri, Juan José Arreola, Juan Rulfo y Carlos Fuentes, y Alí Chumacero lo describió como un escritor dueño de una inteligencia insinuante que se encubría con la ingenuidad premeditada de quien ignora el entusiasmo del optimismo.

En 1965 el Fondo de Cultura Económica editó un primer volumen con obras de Efrén Hernández, labor que realizaron Alí Chumacero (1918-2010) y Luis Mario Schneider (1931-1999), en el que quedaron agrupados sus trabajos narrativos y la poesía.

El segundo volumen, salió a la luz hasta 2012, contiene una compilación de Alejandro Toledo (1963), se dividió en dos secciones: teatro y prosa crítica.

El autor Efrén Hernández, caracterizado por ser fiel a un mundo creativo, falleció a los 54 años el 28 de enero de 1958 en su casa de Tacubaya en la Ciudad de México.