Entre aplausos despiden a Fernando del Paso en el Palacio del Arte

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Foto: El Universal. Aspectos del homenaje póstumo al escritor Fernando del Paso, en el Palacio de Bellas Artes, con la presencia de amigos, familiares, autoridades y personalidades de la cultura. En la imagen, María Cristina García Cepeda (izq.), secretaria de Cultura, hace guardia de honor.

El Universal/La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Socorro está conmovida por la ovación que recibe el amor de su vida, Fernando del Paso. Murió hace tan sólo dos días. Y hoy ella está aquí, sin él, a lado de sus hijos, con las cenizas de su padre en las manos.

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Fueron 60 años de amor. De esos que sólo son posibles en el universo de un ser que pudo engrandecer a la cultura mexicana al dejar como legado obras como "José Trigo", "Palinuro de México" y "Noticias del Imperio".

Al Palacio de Bellas Artes han llegado los amigos, Adolfo Castañón, Vicente Quirarte, Gonzalo Celorio, José Carreño, José Sarukhán, Homero Aridjis y Enrique Florescano. Todos montan guardia de honor mientras el Cuarteto Ramos toca algunas de las obras favoritas del escritor que nació en la Ciudad de México y se afincó en Guadalajara.


La lista de temas la armó Alejandro Del Paso, pensó en todas las que le gustaban a su papá, La Traviata, Carmen; piezas de Mozart, Massenet, Händel. La música resuena en unas cuerdas dolorosas que interpretan, paradójicamente, sonidos festivos.

Alejandro Del Paso lleva un saco rojo, chillante, como los que le gustan a su padre. Y lee "Allí está todo el año":

Cuando yo me muera, allí está todo el año: tómalo. Cuando yo me muera, cómprate un calendario y por cada mes que todavía me quieras, deshoja la hoja, arráncala, arrójala: A enero, mándalo al cielo. A febrero, con mis camisas. Con marzo, envuelve una rosa. Y hazte con abril un barco que navegue despacio, hasta mayo. A junio dile que me salude a julio y mándalos a los dos por un embudo.

Y con agosto, amada mía, cubre tus pechos para que se incendie el día. Cuando yo me muera, allí está septiembre: bésalo. Con octubre, haz un cometa y con noviembre, su cola. Y a diciembre deshójalo y jura que al mismo tiempo si me quieres, no me quieras, si me olvidas, no me olvides".

En Bellas Artes hay más aplausos y más lágrimas. Los lectores de Del Paso caminan frente a la urna. Socorro y sus hijas, Paulina y Adriana, piden un pañuelo. La primera lee un fragmento de Palinuro de México, la segunda agradece todas las muestras de amor a Fernando del Paso, que amaba tanto leer y escribir y pintar y amar y vivir.

María Cristina García Cepeda y Quirarte, hablan sobre las virtudes del hombre y de su obra.

Es un triste y amoroso adiós a Don Fernando, el genio que nos enseñó a amar a las letras y a la historia de México.