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Morelia, Michoacán a 29 de junio de 2017
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Foto: Internet. El taco data de la época prehispánica y más que un platillo se trata de una forma de comer.

Festejemos al taco, ícono de la gastronomía nacional

31 de marzo, 2017

David Godínez/La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- Dentro de una tortilla de maíz cabe todo tipo de ingredientes para formar los tacos: huevo con arroz rojo, guacamole con chicharrón, pescado capeado, pollo con mole entre otros. De los primos hermanos de las flautas y quesadillas nadie escapa.
El taco, la palabra universal que repara el hambre en cualquier momento y en diversas esquinas indistintas de pueblos y ciudades. En México hoy 31 de marzo tiene su día conmemorativo desde 2007.

Sin duda alguna, el alimento que nos define a los mexicanos es el taco. Un alimentoi que más que un platillo es una forma de comer. Por su sabor y versatilidad, el taco al pastor se ha posicionado como uno de los preferidos por los mexicanos.

Según datos de Uber Eats, los tacos al pastor son los más solicitados por los usuarios de la plataforma.

El taco data de la época prehispánica y más que un platillo se trata de una forma de comer. Según las primeras crónicas españolas se referían al taco como “la cuchara de Moctezuma”.

Se dice que el taco es plato, cuchara y comida pues funciona para servir la comida y llevar el almiento a la boca.

El taco al pastor tiene su origen en el shawarma árabe que está compuesto de pan pita, relleno de carne de cordero que era asada en forma vertical al carbón, de ahí que la carne conserva la cocción.

La receta que llegó a México junto con los libaneses a medidados del siglo pasado, los restaurantes dieron un giro a este platillo para convertirlo en uno de los símbolos de nuestro país. Se sustituyó el pan de pita, tortillas de maíz y la carne ahora era de cerdo pues es la de mayor acceso, además se le agregó cilantro, celloba y como buenos mexicanos, no podía faltar una salsa y limón.

También surge la figura del pastorero, la persona que con arte prepara el taco, y decimos que es un arte porque requiere de habilidades para el fileto y el volado de piña desde lo alto del trompo.
De este alimento -sagrado para los mexicanos- se desprende el maravilloso verbo de taquear, el cual no tiene discriminación de horario, pues se come desde temprano en el desayuno con el huevito revuelto con jamón o nopales; a mediodía en forma de barbacoa dominguera, en la tarde con guisados de quelites, flor de calabaza o champiñones al vapor, con chicharrón en salsa verde, molito con pollo o tinga de res, además de los de carnitas y, claro, los campechanos.
Más noche los que desfilan en el plato son los de carne asada, las gringas, de costilla y los de pastor, que en realidad se pueden degustar a cualquier hora.
Todo cabe en la tortilla aunque apenas pueda doblarse, se vale un disco de maíz y hasta dos, para así evitar que el taco se deshaga por acción de la salsa o lo jugoso de su contenido.
El momento de sentarse a la mesa es la también llamada “hora del taco”, y ese momento se respeta.

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