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Mujeres plasman el feminismo en libros

7 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Sor Juana Inés de la Cruz ; Es una de las figuras de México más importantes del Siglo de Oro y además una de las primeras escritoras femeninas que llegó a la fama. Esta poeta y dramaturga fue dama de compañía de la virreina, antes de entrar al convento. El poema “Redondillas” y la carta “Respuesta a Sor Filotea” son dos de sus obras más conocidas.

Entre los estudiosos de Sor Juana Inés de la Cruz ha habido discusión sobre el presunto feminismo que cierto sector de la crítica le atribuye a la monja.

Los feministas han querido ver, en la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz y en la redondilla Hombres necios, auténticos documentos de liberación femenina.

El Primero sueño, la obra lírica más famosa de Sor Juana, incluye sendas alusiones a fluidos corporales femeninos como la menstruación o la lactancia.

En la tradición literaria medieval se creía que el flujo menstrual alimentaba al feto y luego se convertía en leche materna; esta coyuntura es aprovechada por la poetisa para recalcar el importantísimo papel de la mujer en el ciclo de la vida, creando una simbiosis que permita identificar el proceso con un don divino.

Sor Juana Inés de la Cruz dedicó gran parte de su vida al estudio, al conocimiento, y este fue el modelo de mujer que vindicaba y promovía en sus relaciones personales, epistolares o literarias, con el resto de las mujeres.

La fama o gloria de Sor Juana se debe hoy en día a su grandioso interés por el feminismo internacional y sus preocupaciones por el derecho de la mujer a la intelectualidad, lo cual se percibe claramente en su obra.

Rosalía de Castro; esta poeta y novelista, que escribío tanto en gallego como en castellano, es una de las poetas más importantes del siglo XIX. Junto a Gustavo Adolfo Bécquer, es una figura emblemática del posromanticismo.

Rosalía escribió líneas inolvidables, gran parte de ellas en gallego, como las lágrimas hechas versos de Adiós ríos, adiós fontes, o verdaderos himnos como Negra sombra. Pero también obras de transgresión y rebeldía, mostrando su faceta más combativa contra el sistema imperante, que puede verse claramente en la que es, probablemente, su obra cumbre del Romanticismo, “Cantares gallegos” (1863); o en el desafiante poema Ti onte, mañán eu (“Follas Novas”, 1880), donde explica cómo la gente se ríe del caído, del que falla, ignorando que éste puede levantarse y reclamar venganza.

En el caso de “Cantares gallegos ” representa un canto colectivo, artísticamente logrado, que sirvió de espejo dignificante a la comunidad gallega al emplearse la lengua de esta, así como también fue útil para proseguir con la tendencia tímidamente iniciada por el pontevedrés Xoán Manuel Pintos con su obra titulada A Gaita Galega en 1853.

La figura de Rosalía de Castro y sus creaciones literarias en la actualidad continúan siendo objeto de una abundante bibliografía y recibiendo una constante atención crítica, tanto en el territorio español como en el extranjero, es tal la aceptación y el interés que las obras de esta escritora despiertan en el mundo, que en las últimas décadas sus poemas han sido traducidos a idiomas como el francés, el alemán, el ruso y el japonés.

 

Gabriela Mistral ; esta poeta se convirtió en el primer escritor latinoamericano en recibir el premio Nobel.

Su obra se sitúa entre el modernismo y la vanguardia con un estilo alejado de la afectación esteticista del modernismo y más próximo al lenguaje coloquial, además de poeta, fue cónsul de Chile en varias ciudades del mundo.

Mistral dio luz a poemas luminosos, cargados de un profundo humanismo, que tenían siempre como protagonistas a aquellos que consideró más débiles y menos representados: las mujeres pobres, sin acceso a la educación, niños de piececitos azulados por el frío, obreros oprimidos por sus patrones, pueblos latinoamericanos asaltados por el imperialismo.

Lecturas para mujeres es un libro pedagógico, sin duda de los más representativos de su pensamiento feminista, en el cual la autora recopila textos esenciales que ella considera que deben de conocer las mujeres que posiblemente no vayan a recibir una educación ulterior. Pone de manifiesto aquellos que más le gustan y los asuntos que considera más importantes para un género discriminado, especilamente en Méjico y otros países de Iberoamérica, en los que el machismo es especialmente virulento.

A través de sus versos muchos de sus estudiosos y admiradores han querido encontrar los sesgos de un movimiento feminista que no es sino hacia 1930 cuando comienza a perfilarse en Chile, con la integración de la mujer chilena a los trabajos fuera del hogar y a las fábricas.

Gabriela Mistral pertenece a una primera generación poética que junto a otras autoras como Alfonsina Storni y Juana de Ibarborou que, antes de inaugurar una verdadera literatura feminista en la región, registran en sus poemas los problemas vitales de colectivo femenino en el ámbito social, espiritual, psicológico y estético, según sostiene la autora Adelaida Martínez, en su ensayo “Feminismo y Literatura en Latinoamérica”.

 

Alfonsina Storni; Poeta feminista cuyos primeros poemas se caracterizan por la influencia del modernismo, mientras que su obra posterior tiende a la vanguardia. Se quitó la vida poco después del suicidio de Horacio Quiroga, escritor uruguayo con quien mantuvo una estrecha amistad.

A través de la poesía y la subjetividad de este género, son muchas las mujeres que han logrado poner voz a la condición femenina. Storni, además de dejar su huella en el Modernismo literario, trazó una historia personal y pública en la que estuvieron presentes de principio a fin la imaginación, el mar, el erotismo y la insumisión femenina. Su poema ‘Las grandes mujeres’ (de ‘Ocre’, 1925) apela al heroísmo y forma parte de la antología del mismo nombre:

“En las grandes mujeres reposó el universo.

Las consumió el amor, como el fuego al estaño,

a unas; reinas, otras sangraron su rebaño.

Beatriz y Lady Macbeth tienen genio diverso…”

Otros poemas como ‘Capricho’ o ‘Oveja descarriada’ contienen versos que coinciden con los problemas universales que estudia el feminismo. Alfonsina Storni detectó muchos de ellos y los diseccionó con preciosismo y honestidad brutal.

Storni escribió en total 8 libros de poemas, además de obras de teatro y artículos. Junto a los tres poemarios, es autora de ‘Languidez’ (1920), ‘Ocre’ (1925), ‘Poemas de amor’ (1926), ‘Mundo de siete pozos’ (1934) y ‘Mascarilla y trébol: círculos imantados’, de 1938, escrito el mismo año en que se suicidó arrojándose al mar en Mar de Plata.

 

María Luisa Bombal; a pesar de ser breve en extensión, la obra de esta novelista y cuentista fue muy influyente y vanguardista, su estilo narrativo, que oscila entre la realidad y la fantasía, fue un precursor al realismo mágico.

De acuerdo a la académica, María Luisa Bombal “se destaca en temas como el onirismo y la importancia de la subjetividad. Ella se introduce en este mundo interior donde ya no interesa tanto contar lo que pasa afuera, el paisaje o describir los personajes típicos propios del criollismo, sino que interesa representar la subjetividad”, comentó.

La obra de María Luisa Bombal ha sido fuertemente estudiada por diversos académicos y ensayistas.

El contexto del desarrollo de la literatura de la década del 20 y 30 tiene que ver con las vanguardias literarias y con la constitución de las mujeres como un sujetos dedicados a la escritura. En estas primeras décadas aparece una mujer que se profesionaliza desde el punto de vista de la escritura.

Su influencia se notó además en la crítica feminista quien destacó el aporte de María Luisa respecto al cómo instauró un habla femenino en el que la mujer ya no era concebida como una musa, sino que vivía el desamor y la violencia, entre otros temas.

María Luisa Bombal se mete en lo que realmente vivía una mujer en esa época entonces aparecen temas como el amor, el desamor, la imposibilidad del hombre con la mujer, la violencia o la casa.

 

Carmen Laforet; Su novela Nada es un clásico de la narrativa contemporánea española. Pese a su éxito tanto crítico como comercial , a Laforet nunca le sentó bien la fama y evitaba los círculos literarios. Allanó el camino para escritoras del medio siglo, como Carmen Martín Gaite y Ana María Matute.

Carmen Laforet intentaba insistentemente encontrar nuevos modos narrativos para enmarcar un mensaje feminista en una escritura que se pudiera publicar en una sociedad patriarcal y un mundo editorial estrictamente censura . En, “Nada”, Laforet recurre a lo gótico, y lo expresionista, entre otros modos, para destacar las dificultades de una joven de 18 años que busca su identidad como mujer independiente en los primeros años después de la Guerra Civil bajo la dictadura de Francisco Franco.

Laforet publico otras novelas como La Isla y los Demonios, 1952, La Mujer Nueva, 1958, que ganó el Premio Nacional en España y La Insolación, 1963, que es parte de una trilogía no terminada. Ella fue la primera mujer que abrió camino a nueva generaciones de escritoras feministas, como Carmen Martín Gaite y Ana María Matute; al mismo tiempo fue de mucha influencia para Miguel Delibes y el grupo de escritores Madrilistas de los años 50’s.

En sus cinco novelas largas, Carmen Laforet intentaba consistentemente encontrar nuevos modos narrativos para enmarcar un mensaje feminista.

 

Rosario Castellanos; cultivó todos los géneros, pero es más conocida por su poesía, la cual hace hincapié en temas culturales y feministas. Además de escritora, sirvió de embajadora de México en Israel.

Su obra aborda temas políticos, ya que concebía al mundo como “lugar de lucha en el que uno está comprometido”, como lo expresó en su poemario Lívida luz. Consideraba la poesía “un intento de llegar a la raíz de los objetos.”, Cada tema lo trataba ligado con lo cotidiano y con el interés por el papel de la mujer en la sociedad y por la crítica del enfoque sexista, ejemplificado por su cuento Lección de cocina: cocinar, callarse y obedecer al marido. Su obra de teatro “El eterno femenino” se apuntala sobre principios feministas.

Su propios sentimientos se reflejan en sus escritos: en el cuento Primera revelación describe su experiencia de niña discriminada frente a su hermano; el poema en prosa Lamentación de Dido se inspira en el desamor de su amor de muchos años, Ricardo Guerra; la novela Rito de iniciación, también de connotaciones autobiográficas, se enfoca en los conflictos de una mujer dedicada a los estudios para escapar de los prejuicios conservadores de la provincia y enfrentar la competencia profesional en la ciudad. Esta obra se publicó sólo de manera póstuma.

Muchas de las obras de Rosario Castellanos contienen el tema de llamar la atención sobre la diferencia entre dos grupos, principalmente entre hombres y mujeres, pero también entre los blancos y los indios. Castellanos usa el matrimonio para permitir que los personajes femeninos participan en el diálogo, mientras que las mujeres no se habían incluido en los diálogos en el pasado. Se utiliza el lenguaje como instrumento de poder y dominación entonces, sin una voz, las mujeres pueden ser dominadas por los hombres, además las mujeres eran objetos de conveniencia y estaban dominadas por los hombres y Castellanos muestra cómo el matrimonio era una forma de demostrar la dependencia de la mujer y la falta de identidad.

En 1958 recibió el Premio Chiapas por Balún Canán, y dos años después el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad Real.

Entre otros galardones posteriores, destacan: el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1962), el Premio Carlos Trouyet de Letras (1967) y el Premio Elías Sourasky de Letras (1972).

Carmen Martín Gaite; esta escritora de la generación del medio siglo ha sido galardonada con los premios Nadal, Nacional de Literatura, y Príncipe de Asturias, entre otros. Se dedicó a la narrativa y al ensayo, con un enfoque en la memoria dialogada, la metaliteratura, y el juego entre la realidad y el sueño.

Empezó a escribir en los años cincuenta y su pluma sigue vaciando tinta. Existen estudios sobre su obra en los que se resalta por ejemplo su interés por la incomunicación y como consecuencia, para evitarla, la búsqueda de interlocutor aunque haya que inventarlo; la utilización de la memoria y el mundo de los sueños como forma de conocimiento interior, el proceso de escribir también como preocupación literaria y la preocupación por los problemas de las mujeres como tema literario.

Desde los años cuarenta hasta hoy viendo cómo aunque en apariencia se va adaptando a las modas y formas del momento, a su manera, le da la vuelta a estas formas para decir lo que quiere, es decir, se busca el modo, como ella misma también afirma en su libro Desde la ventana (1987) para llamar nuestra atención, sin chillar, sobre los problemas, inquietudes, contradicciones, miedos y deseos de las mujeres españolas.

Martín Gaite como sus compañeros, escribe sobre lo que ve y con esa manera tan suya de revelar sin molestar, nos invita a mirar en los problemas que afectan al ser humano y sobre todo a las mujeres. Pero será sobre todo con su primera novela Entre visillos, cuando la subversiva autora se embarque en esa tarea de mostrar, criticar, romper y componer que tanto la caracteriza.

La novela pretende mostrar la vida de un grupo de chicas adolescentes de clase media en una ciudad provinciana en la España de los cincuenta. A través de su existencia anodina, tediosa y rutinaria dominada por las tareas domésticas, los bailes en el Casino, el cine y la iglesia, nos adentramos en un mundo ficcional en el que en términos existencialistas las mujeres existen para el hombre siendo `lo otro’; su vida gira en torno a sus deseos y humores y su existencia se vacía, no `se hace’. Por lo tanto, lo que De Beauvoir decía: `una mujer no nace, llega a serlo’ se aplica aquí de una manera en la que este llegar a ser es un llegar a `no ser’.

Carmen Martín Gaite presenta una forma de escribir muy femenina y feminista a la vez que apura con una limpieza perfecta. Después de muchos años dedicados al ensayo, la autora ha conseguido en esta obra una especia de autobiografismo, una introspección psicológica.

 

Ana María Matute; La galardonada novelista es una de las voces más prominentes de la posguerra española.

Su narrativa es realista y marcada por la tragedia, con niños o adolescentes protagonizando muchas de sus historias. Es la tercera mujer escritora en ingresar en la Real Academia Española. En 2010, a los 85 años, recibió el Premio Cervantes, el más prestigioso de las letras en lengua española.

Ana María Matute trata muchos aspectos políticos, sociales y morales de España durante el periodo de la posguerra, su prosa es muy frecuentemente lírica y práctica.

En sus novelas, Matute incorpora técnicas literarias asociadas con la novela modernista o surrealista. Con todas estas cualidades y talento literario, Matute es considerada “una escritora esencialmente realista”, puesto que como ella misma afirma: “Si somos capaces de imaginar, es porque lo que imaginamos también es real”. Muchos de sus libros tratan del periodo de la vida que abarcan desde la niñez y la adolescencia hasta la vida adulta.

Matute utiliza mucho, como fuente primaria, el pesimismo, lo cual da a sus novelas una sensatez más clara que la realidad de la vida. La enajenación, la hipocresía, la desmoralización y la malicia son características que comúnmente son fáciles de encontrar en la ficción de sus obras. Una de sus características más comunes es el uso de la trilogía: una obra literaria que está compuesta por tres novelas o cuentos que tienen tanto características en común como diferentes. Muchos críticos consideran que su mejor obra es la trilogía “Los Mercaderes”, la cual está conformada por “Primera memoria”, “Los soldados lloran de noche” y “La trampa”.

Sobre su obra se dice que aunque los argumentos de cada una de sus novelas son independientes, las une el tema general de la Guerra Civil y el retrato de una sociedad dominada por el materialismo y el interés propio.

 

Isabel Allende; esta escritora de best sellers es una de las más conocidas en el mundo, pese a las críticas. Desde la edición de su primera novela La casa de los espíritus , que la lanzó a la fama, sus libros han vendido más de 56 millones de ejemplares.

Allende es autora de una variada y desigual producción literaria que caracterizada en sus mejores obras por su singular acercamiento a la estela del realismo mágico, la sitúa -en opinión de una parte de la crítica y de su populosa legión de admiradores- entre las mejores voces femeninas del denominado “Boom” de la narrativa hispanoamericana.

Basada en los recuerdos de infancia y juventud de la propia escritora, La casa de los espíritus narra las peripecias de la saga familiar de los Trueba a lo largo de cuatro generaciones.

Allende rememora y convierte en substancia narrativa las vivencias en la vieja casona familiar habitada por sus abuelos y sus excéntricos tíos, una mansión rodeada por una fecunda atmósfera liberal e intelectual que despertó su feraz imaginación y le inculcó el gusto por la lectura y la narración de historias.

En líneas generales, la prosa de Isabel Allende se caracteriza por una extrema sencillez expresiva que facilita su llegada directa a un amplio número de lectores, lo que no obstaculiza en ningún caso la permanente y torrencial irrupción de elementos fantásticos que aportan una enorme riqueza exuberante y colorista a la aparente simplicidad de su lenguaje literario.

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