Teatro Amazonas de Brasil a 120 años de labor social

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Manaus, Brasil.- Erigido en capital de la exuberante selva amazónica brasileña, Manaus, el Teatro Amazonas –reflejo del apogeo del “ciclo del caucho”, que generó una época de riqueza sin parangón en la región- cumple 120 años con la vocación de llevar a todo público espectáculos reservados por décadas a la élite.

Con capacidad para casi 800 personas, el Teatro Amazonas es el mayor símbolo histórico del auge económico provocado por la extracción y exportación de látex natural amazónico durante el siglo XIX, cuando Brasil fue el gran productor mundial.

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“Es un teatro y a la vez un edificio con historia propia”, explica una de las guías del Teatro Amazonas, construido en el centro de Manaus, la capital del amazonas brasileño y ciudad a orillas del Río Amazonas con 2.2 millones de habitantes.

Concebido en 1881, el Teatro Amazonas cumple el 31 de diciembre el 120 aniversario desde su inauguración en 1896, cuando la ciudad vivía un auge cultural, comercial y urbanístico derivado de la demanda mundial por la goma que decenas de miles de trabajadores –muchos de ellos en condiciones de esclavitud- extraían de las siringas.

Empresas de todo el mundo se instalaron en las ciudades de Manaus y Belén para participar del comercio de la materia prima del caucho, en momentos en que iniciaba el mercado mundial del automóvil y crecía la demanda para fabricar neumáticos.

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Con 92 metros de altura y tres pisos decorados con mármoles importados de Italia y lámparas de cristal francés, el Teatro Amazonas es característico por su cúpula, construida con 36 mil azulejos con los colores de Brasil, así como su fachada ecléctica de tonos rosados.

Su acústica es considerada todavía una de las mejores del mundo y en él han realizado espectáculos tenores de la talla del español José Carreras, que participó en los eventos de su centenario.

Sin embargo, el Teatro Amazonas tiene hoy una labor social: acercar la ópera, el jazz, el teatro y el arte amazónico a toda la población, sin excepción alguna, por medio de espectáculos gratuitos o a precios muy reducidos.

“Es una forma de compensar los años de sufrimiento de muchos siringueros que perdieron sus vidas extrayendo el látex”, señala la guía del teatro.

A pesar de estar en una región muy aislada de Brasil, adonde son necesarios varios días en barco desde Belén –en la costa atlántica- o dos horas y media de vuelo de la capital, Brasilia, Manaus es una vibrante urbe cultural que cada año organiza entre abril y mayo su célebre festival de ópera.

Un mes entero de representaciones artísticas que no solo homenajea a grandes compositores europeos, sino que también propone óperas inspiradas en la cosmología de etnias amazónicas brasileñas.