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Cri Cri permanece en el recuerdo de varias generaciones de mexicanos

26 de abril, 2015

admin/La Voz de Michoacán

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¿Quién es el que anda ahí?, ¡es Cri-Cri, es Cri-Cri! y ¿quién es ese señor?… el grillo cantor, personaje que creó el cantautor mexicano Francisco Gabilondo Soler, y quien con sus canciones, se mantiene vigente con el paso de los años y de las nuevas generaciones.

Durante los festivales escolares, muchos nos hemos convertido en el “Ratón vaquero”, “El negrito sandía” o “La muñeca fea”, además de formar parte de las escenografías de nuestros docentes, sobretodo en la primaria, de “Caminito de la escuela” “Marcha de las letras”, “La patita”, “El comal y la olla”, entre otras.

Desde hace más de 80 años, las creaciones de Gabilondo Soler fomentan la imaginación de aquellos que las hemos escuchado, y no es ninguna sorpresa que nuestros abuelos, padres, compañeros, hijos y hasta nietos, conozcan e interpreten alguna de sus canciones.

Francisco Gabilondo Soler fue capaz de cruzar fronteras solamente con su voz, su fiel amigo el piano y la imaginación. Nació en Orizaba, Veracruz, el 6 de octubre de 1907, y murió en Texcoco, Estado de México, el 14 de diciembre de 1990, víctima de un mal cardiaco a los 83 años.

Hijo de Tiburcio Gabilondo Goya y Emilia Soler Fernández, Francisco se crío en Orizaba hasta 1929, tiempo en el que su amor a la lectura se hizo presente. Si nosotros crecimos con sus cuentos, él pasó su niñez con las historias de los Hermanos Grimm, Hans Christian Andersen, Emilio Salgari y Julio Verne.

Bastaba con poner un disco de vinilo para escuchar increíbles relatos de animales y objetos. Francisco, ponía a volar su imaginación gracias a las inverosímiles narraciones de su abuela.

La primaria no fue de su agrado, la consideraba aburrida y por ello se ausentaba de clases y escapaba al campo. Cursó hasta el sexto grado de la educación básica; sin embargo, esto no fue impedimento para crear más de 200 temas infantiles en su vida como “Escuela de perritos” y “Juan Pestañas”.

Como todo joven, experimentó en los deportes, practicó natación y box, pero ninguno cumplió con sus expectativas. Su gran pasión fue la astronomía y la música por lo que, sin asistir a una escuela, aprendió a tocar la pianola.

Fue justamente su formación autodidacta, la que le permitió también aprender casi de todo, desde matemáticas, pasando por geografía, historia, astronomía, hasta llegar a la literatura universal.

Su talento era incuestionable y al cumplir 25 años, inició de manera profesional su carrera musical con temas cómicos de su inspiración. Para 1932 logró un trabajo remunerado, incursionó en radio XYZ con un programa humorístico y de crítica social, en el que se ganó el apodo de “El Guasón del Teclado”.

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