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Criticar a la familia del otro es vital para romper la relación.

Hábitos que acaban con las relaciones de pareja

23 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Hay ciertas conductas que, al principio de la relación, pueden pasar inadvertidas. Pero con el tiempo y a son de repetirse día a día o de manera constante se van volviendo una pesada carga, a tal punto, que en muchas ocasiones, son motivo del rompimiento de la pareja.

Comportamientos como espiar el celular del cónyuge para saber cuáles son sus contactos, a quién llamó o con quién se comunicó en el whatsapp; escuchar a escondidas sus llamadas telefónicas; criticar con frecuencia a sus familiares, exigirle constantemente que cambie o darle cantaleta hasta más no poder, son malos hábitos que terminan incluso, con la más sólida relación amorosa.

A continuación te damos a conocer una consulta sobre cuáles son esos hábitos que arruinan el vínculo de los cónyuges, esto fue lo que encontró:

Callar y callar
Con la excusa de evitar pelear, el cónyuge siempre calla ante los problemas o los reproches del otro.

Pero finalmente, lo que logra con esa actitud es generar a futuro una pelea mayor, porque en algún momento ese elemento por el que se quedó callado va a salir mucho más fuerte de lo que pudo haber salido en el momento preciso. ´Comprar la paz´ no es bueno, porque es evitar el diálogo, la confrontación.

Espiar (el celular, e-mails y llamadas)
Todos tenemos derecho a un espacio de intimidad y este no se pierde por tener pareja.

Además de ser un comportamiento ilegal espiar el celular, apropiarse de las claves del otro para entrar a su Facebook y ver a quien le da me gusta o escuchar sus llamadas a escondidas, este es un comportamiento fatal para la relación porque es una muestra clara de desconfianza y de muy baja autoestima de la persona que lo hace.

Comparar e invalidar
“Si fueras tan ordenado como tu papá o tu hermano”… “Eres igual de derrochadora que tu mamá”… Comparar a la pareja con su hermano (a), cuñado (a), padre, suegra o con un ‘ex’ no es sano porque todas las personas son diferentes y aportan cosas distintas a la relación.

Las comparaciones que invalidan a la pareja acaban con la complicidad y el encanto de la relación. Son muy lesionantes porque nos hacen sentir inútiles.

Criticar a la familia del otro
Criticar a la familia del cónyuge es una herramienta de la que se echa mano con frecuencia cuando se tiene una discusión, porque se sabe que con ella se lastima fuerte al otro. Frases como “tu hermano sí que es alcohólico, yo solo bebo de vez en cuando”, se deben evitar al máximo.

Así sea que la pareja sepa que no tiene la mejor familia, no es sano meterse con algo que es sagrado para ella.

Protagonizar escenas de celos
Vivir con alguien que es celoso, inseguro, que continuamente hace escenas de celos, que inhibe al otro porque si este se muestra tal como es hay conflicto, es alguien que está haciendo todo lo necesario para que la relación se acabe.

Los celos son inseguridad y uno de los factores más desencatadores en el vínculo, tanto para quien es víctima de celos como para la persona celosa.

Exigir que la pareja cambie
Cuando se exige el cambio total del otro es porque no se acepta tal y como es a ese ser que se eligió para convivir.

Es un error creer que cuando uno se casa puede cambiar al otro. Pensar por ejemplo, que una vez vivan juntos él dejará de ser el toma trago de cada fin de semana.

Abandonar poco a poco a la pareja
No arruine su vida sexual. Dedíquele espacio, atención y desborde pasión en el trato íntimo con su pareja.

Que el trabajo, el cansancio, el desgano, la rutina e incluso la pereza, no sean obstáculos para complacer y o dejarse seducir por su cónyuge.

En muchas ocasiones suele pasar que luego de ser padres toda la energía y las fuerzas las depositen en los hijos y se abandone poco a poco a la pareja.

Manejar mal el dinero
El mal manejo del dinero es un mal hábito que por lo general termina en quiebra y esta, generalmente, está correlacionada con la separación de la pareja.

Lo ideal es tener un fondo común y un presupuesto que sea un faro que ayude a saber para dónde van. Que no haya exceso de individualismo: exigir, por ejemplo, que el otro pague muchas cuentas, se quede ilíquido, mientras su pareja tiene excedentes y se hace la de la vista gorda.

Cantaleta
La repetición de la repetidera sobre una situación aburre a cualquiera.

Como lo decía Eduardo Cabas en su vieja canción: “me tiene loco todo el día con esa cantaleta, a quién le va a gustar la casa con esa fiera suelta”…

Pelear en público
La pelea en público es una exposición de los problemas que se tienen en el hogar y en la cultura occidental se asume que los trapos sucios se lavan en casa.

Cuando se pelea delante de familiares, amigos o desconocidos se expone algo muy íntimo de la pareja y eso lesiona mucho la autoestima y la seguridad del cónyuge.

“Tragar entero”
Ligia Patricia, una contadora pública caleña estuvo casada once años y hace siete se separó. Ella reconoce que fueron varios los malos hábitos que contribuyeron a acabar con su relación de pareja.

Uno de ellos, era siempre quedarse callada, “tragar entero para evitar problemas, para que él no se enojara”.

Así que cuando él no ayudaba en las labores del hogar ni en las tareas de los niños, por ejemplo, ella, por mucho que le molestara esa actitud de su esposo, prefería guardar silencio. Y nunca sacaba el tiempo para hablar con tranquilidad sobre estos asuntos que tanto la disgustaban.

“Críticas constantes”
Además del hecho de casarse muy joven, Luis Hernando atribuye a los malos hábitos en la relación su fracaso matrimonial.

“Todos esos malos hábitos que se mencionan, en determinado momento los cometemos”, dice risueño.

El caleño de 41 años y padre de tres hijos reconoce que con su antigua pareja manejaban mal el dinero porque “éramos muy jóvenes y lo derrochábamos mucho y luego no teníamos cómo recuperarlo”. Esto les generaba problemas que no se tenían que presentar.

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