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Foto: Internet. En el caso del ser humano no usa la mentira ni el engaño como un gesto de supervivencia.

¿Sabes por qué mentimos?

22 de noviembre, 2016

El Universal/La Voz de Michoacán

Ciudad de México.- Aunque todos sabemos que las mentiras no son buenas, muchos las utilizamos de forma muy común y esto es por qué las personas son propensas a encadenar una mentira después de otra, ya que el cerebro, como cualquier otro músculo, se fortalece con la práctica.

Y es que según un estudio llevado a cabo en la University College en Londres reveló que diferentes especies usan diversas cualidades o habilidades para fingir para escapar de sus cazadores.

Aunque en el caso del ser humano no usa la mentira ni el engaño como un gesto de supervivencia. A veces, incluso, lo usa a la menor provocación y de manera extendida.

El artículo, publicado en la revista “Nature Neuroscience”, explicó que los seres humanos tenemos una “amígdala” en el cerebro (donde se llevan a cabo el proceso y registro de los sentimientos) que se activa cuando la mentira que se usa tiene un objetivo claro: obtener un beneficio.

El problema de la amígdala es que, entre más la usamos a través de mentiras donde se busca algo a cambio en nuestro favor, deja de responder en el mismo nivel que la primera vez.

Es por eso que, como adictos, las personas buscan alimentar a la amígdala a través de cada vez más mentiras y es que la amígdala del cerebro funciona como el sentido del olfato cuando compramos un perfume.

Los primeros días percibimos la fragancia con mucha intensidad. Pero conforme los días pasan, el efecto en nuestra nariz empieza a decaer, hasta prácticamente desaparecer.

Las conclusiones de este estudio podrían explicar parcialmente por qué, cuando mentimos, mantenemos la mentira incluso aunque eso nos lleve a más mentiras y se forme una mentira más grande, explicada con el efecto de la bola de nieve.

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