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Foto: La Voz de Michoacán. "La Calle de la amargura" relata como dos prostitutas accidentalmente asesinan a dos luchadores enanos.

Historia de las ‘goteras’ al cine; “La Calle de la amargura”

27 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Patricia Reyes Spíndola, Nora Velázquez, Sylvia Pasquel y Arcelia Ramírez acapararon los reflectores anoche, en el cuarto día de actividades del Festival Internacional de Cine de Morelia,  desfilando por una alfombra roja previa a la proyección de “La Calle de la amargura”, la película más reciente de Arturo Ripstein,  que se basa en la historia real de dos prostitutas que asesinaron accidentalmente a un par de luchadores enanos, en un intento por dormirlos con gotas oftálmicas y despojarlos de sus bienes.

Era lunes, entrada la noche (20:30 horas) y la sala estuvo repleta pese a que la película se podía ver en línea en el marco del FICM.

Además del elenco y gran parte del equipo de producción, estuvo presente el productor pero no Arturo Ripstein, el director, quien no pudo asistir por otros compromisos que lo mantienen viajando.

“Este año es muy importante para nosotros y para Arturo Ripstein quien celebra 50 años de carrera profesional, y esto es algo para celebrar”, dijo a modo de presentación de “La Calle de la amargura”

Es difícil creer que en pleno siglo XXI aún existan tantas calles de la amargura por todo México: vecindades con lavaderos compartidos y cuartos de mala muerte habitados por prostitutas veteranas dedicadas a una profesión en la que la experiencia no vale de nada, y deben enfrentar el difícil proceso de ser sustituidas por otras más jovencitas a las que “ya les caerán los años encima”.

Son las ficheras de hoy, aquellas que en alguna época brillaron pero que hoy solo saben mendigar amor, dar lástima, pintarse llagas y chillar para conmover a los demás. Ahora viven pura preocupación, puro desasociego.

Vivieron una época de oro, pero hoy ‘la puteada’ ya no da y la calle ya no les rinde. Pero no hay de otra, mientras haya vida hay que talonear. “El oficio es como la sarna, no se va nunca de  los nuncas”, dicen.

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