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Foto: Archivo La Voz de Michoacán. Clásico "El Vampiro" de Fernando Méndez.

Noche de terror, “El Vampiro” de Fernando Méndez

27 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Si de vampiros hablamos, Fernando Méndez; el amo del terror salta de inmediato y nos trae dientes afilados, páramos desolados con caminos empedrados, muertos y cubiertos de niebla, todo un auténtico paisaje gótico.

Por ello, es de agradecer a la Cineteca Nacional en colaboración con otras organizaciones, al abrir espacio por primera vez en el FICM al Cine Gótico Mexicano, y con él llega el turno de “El Vampiro” (1957), un clásico de horror mexicano de Fernando Méndez, cuya cinta fue presentada el día de ayer, por el director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo en Cinépolis Centro a las 20:30 horas en Morelia.

Una de las cosas que logran cautivar el terror mexicano de esa época, es la recreación que hacen de un México escondido y lleno de bruma. “El Vampiro” no es sólo clásico, es más que eso, porque ha logrado envejecer del mejor modo al haber utilizado al mínimo los efectos especiales de la época.

Un empleo cinematográfico en el género del terror que por desgracia ya no encontramos en la cinematografía mexicana.

La película relata la historia de una joven llamada Marta que debe llegar a Sierra Negra para visitar a su tía enferma, y la acompaña Enrique, un agente viajero que se ofrece a acompañarla a su destino, al llegar a la hacienda, por cierto, desértica y perturbante, le dan una inesperada noticia a Marta; su tía ha muerto, ambos deciden quedarse y es ahí cuando el misterio cobra fuerza y los dientes afilados hacen su magia, los vampiros no esperan para atacar.

En los años cuarenta suceden dos fenómenos muy interesantes, comentó Alejandro Pelayo antes de iniciar la cinta, “primero se empiezan a morir las estrellas, fallece Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix se queda en el papel que hizo toda su vida de Doña Bárbara, y al mismo tiempo se agotan los géneros tradicionales”.

“Las comedias rancheras no funcionan igual, el cine de cabareteras también se agota y entonces a finales de los cincuenta empiezan a explorarse nuevos temas, nuevos géneros, que no son los géneros de cine mexicano tradicional, ni el melodrama familiar, ni cabareteras, sino un género que fundamentalmente viene de los vampiros clásicos, y México hace un vampiro”, expuso entusiasmado.

Por otro lado, comentaba que también tenía que ver con la producción, no hay dinero para producir afuera, por lo que todo se empieza a realizar en estudios.

“Si hablamos de los grandes directores de la Época de Oro, tenemos que hablar de Indio Fernández, Julio Bracho, Alejandro Galindo, pero hay un segundo nivel, no son tan famosos pero son buenos artesanos hacen muy bien su trabajo de cine y si ustedes ven su filmografía tienen ciento y tantas películas, este es el caso de Fernando Méndez; es un  buen artesano y yo creo que tiene dos películas muy muy buenas de género; una se refiere al cine de barriada, se llama “El Suavecito” de los cincuenta y “El Vampiro” junto con el “Ladrón de Cadáveres”.

Fernando Méndez al realizar “El Vampiro” utilizó un actor que no era famoso en cine, sino en Teatro, que era Germán Robles, su idea era utilizar a alguien que no fuera conocido, quería a alguien nuevo, pero ¿Cuál fue el problema para el actor?, que nunca se pudo quitar el apodo de “El Vampiro”, “decíamos, hay viene Germán Robles, El Vampiro”, finalizó el director de la Cineteca Nacional.

La sala rompió en aplausos y con la emoción en la garganta, la cinta inició con una escena que te atrapa en seco, un ambiente fúnebre y la música que tensa cada músculo, además de un grito aterrador, de esos que ya no existen ¿Te atreves a verla?

Dado su mayúsculo éxito se grabó un año después su secuela, “El ataúd del vampiro”, de la que espero hablemos en otro tiempo.

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