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Foto: Archivo La Voz de Michoacán..- El café orgánico cultivado bajo sombra favorece los ecosistemas de aves y mantiene los suelos y la cobertura forestal.

Buscan frenar daño a biodiversidad

14 de enero, 2017

El Universal/La Voz de Michoacán

Ciudad de México.- El café orgánico cultivado bajo sombra favorece los ecosistemas de aves y mantiene los suelos y la cobertura forestal. Este tipo de cultivo es un ejemplo de conservación integral de la biodiversidad y las experiencias en esta área han resultado positivas tanto para mantenimiento de recursos naturales, como para beneficio de campesinos locales de las zonas centro y sureste de nuestro país.

Este es uno de los ejemplos de los que México comparte a los líderes en favor de la biodiversidad. El biólogo Hesiquio Benítez, Director General de Cooperación Internacional e Implementación de la CONABIO, señala que a nivel mundial estamos perdiendo biodiversidad a un ritmo sin precedentes.

Las principales causas de pérdida siguen muy presentes: destrucción de hábitats, contaminación, sobreexplotación de recursos naturales, acción de especies invasoras, así como el imparable cambio climático, proceso que, por cierto, califica de invento el presidente electo de EU, lo que suma incertidumbres.

“Todo esto está provocando una serie de daños que están comprometiendo la calidad de vida de los seres humanos y del planeta en general”, comenta Benítez y agrega que ante este panorama es muy importante hacer consciente a la sociedad y a los gobiernos de la situación para promover la voluntad política y acciones para intentar revertir los problemas.

Este convenio, que data de 1992 en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Brasil, es el órgano más importante a nivel mundial para la protección de la diversidad biológica. Por ello es trascendental realizar encuentros para discutir rezagos y avances de los acuerdos, con miembros de la sociedad civil como grupos de indígenas, científicos y legisladores de todo el mundo.

El panorama de la biodiversidad en el mundo no es muy alentador, México está proponiendo el tema de la integración de la biodiversidad para tratar que esta convención sea más efectiva, señala Benítez.

Explica que de hecho varios organismos internacionales están incorporando este componente para darle luz verde a muchos de sus nuevos acuerdos, tal es el caso del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y la Organización Mundial de Turismo (OMT). “Durante las negociaciones duras, además de hablar de la integración de la biodiversidad, vamos a tratar otros temas como el conocimiento tradicional y la aportación de las comunidades indígenas”.

Benítez señala que también se retomaron temas de preocupación mundial, como la pérdida de polinizadores a nivel mundial. “Es necesario saber qué se puede hacer para recuperar estas poblaciones cuyas pérdidas ya están afectando la producción de alimentos”. Explica que algunas ideas para abordar el problema son la reducción de insumos con químicos y hacer un mejor uso de los pesticidas.Asimismo

Cabe señalar que en la pasada COP13, José Surukhán Kermez, titular de la Coordinación Nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), presentó la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad  de México (ENBioMex) y el Plan de Acción 2016-2030.

La primera Estrategia Nacional sobre Biodiversidad que entregó México fue en el año 2000. La líneas de acción que establecía permitieron un progreso en la generación y difusión del conocimeinto sobre biodiversidad.

La elaboración de la actual ENBioMex fue coordinada por la CONABIO y participaron 307 personas y 130 instituciones académicas, estatales y de sociedad civil

La ENBioMex contempla seis ejes fundamentales: conocimiento; conservación y restauración; atención a factores de presión; uso y manejo sustentable; educación, comunicación y cultura ambiental, e integración y gobernanza.

Cada uno de los ejes contribuirá al fortalecimiento y aplicación del Plan Estratégico 2011-220 y de las Metas de Aichi, que impulsan acciones para proteger y utilizar de manera sostenible la biodiversidad en el planeta, y cuestiones como la pérdida de los hábitats naturales, la agricultura sostenible y la disminución de las poblaciones de peces.

 

Sin embargo, una de las preocupaciones de la comunidad científica es que a pesar de los afanes conservacionistas en nuestro país, la disminución de recursos a las agencias de protección ambiental y a la investigación científica en general, no pinta un panorama muy prometedor. Sobre los retos, Benítez comenta que hay muchas limitaciones técnicas de presupuesto y de la falta de alineación de las políticas, por eso, dice: “Es necesario salirse de la zona de confort y entablar diálogo con otros sectores que se mantenían alejados y hasta antagonistas”.

“El reto está en aprender un idioma distinto al que siempre repetimos y que nos conozcan con miras a modificar políticas y reglas de operación”, señala y pone como ejemplo el caso de los subsidios que muchas veces son contradictorios con lo que se persigue. Para Benítez es necesario explorar nuevos mercados, maneras diversificadas de producir y conseguir apoyos especialmente en beneficio de las comunidades locales que muestren apoyo a la biodiversidad.

Señala que hay una gran cantidad de especies que en lugar de que sean traficadas, podrían ser comerciadas de manera legal, con buenos planes de manejo, como lo que hacen las UMA. Benítez dice que en nuestro país existe el robo de cactáceas, orquídeas, serpientes y en general de animales exóticos, pero una forma de evitar el saqueo es tratar estas codiciadas poblaciones con regulaciones que las protejan y les brinden un valor agregado.

Un ejemplo que menciona a nivel internacional en cuanto a la recuperación de poblaciones, tiene que ver con lo que ha hecho Noruega con los métodos y regulación de su pesca. Informes de la FAO señalan que una de las estrategias que permitió salvar del colapso a la pesca de este país fue la integración entre las pesquerías tradicionales y la acuicultura, como el caso de la “acuicultura basada en las capturas”, una técnica mediante la cual los peces son capturados y llevados vivos a tierra. Allí son seleccionados y clasificados, mantenidos en corrales o jaulas, alimentados si es necesario, y luego cosechados en respuesta a demanda del mercado.

Sin embargo, no todos los ejemplos son aplicables para la “tropicalización”, de allí la necesidad de compartir las experiencias y evaluar resultados en conjunto. “En México tenemos un gran avance en documentar la riqueza biológica. Somos un país megadiverso y tenemos gran variedad de especies; muchas de ellas están en una situación complicada, pero también hay muchas otras que representan oportunidad para promover desarrollos donde participe la academia, comunidades locales, instituciones de financiamiento e instituciones de cooperación internacional”.

Para el especialista, la búsqueda de alternativas para el mantenimiento y la recuperación de especies y ecosistemas enteros es también nuestra oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida. “Nosotros somos parte de la biodiversidad, nos alimentamos, vestimos y curamos mediantes sus recursos, dependemos totalmente de ella”.

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