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Morelia, Michoacán a 27 de junio de 2017
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Foto: Viridiana Cázares. Hay talleres que ayudan a personas con capacidades distintas a desarrollar sus talentos.

Artes que no discriminan discapacidades

13 de enero, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Astrid del Ángel/ La Voz de Michoacán
Morelia, Michoacán.- Algo que a la humanidad le ha costado siglos entender es que no existen parámetros estándares para definir al ser humano perfecto; cada uno cuenta con habilidades y discapacidades distintas, algunas son más evidentes o menos frecuentes que otras. Las artes son una de esas actividades que parecen ser para unos cuantos, pero que todos podemos disfrutar.

“Cantar equivale a comerse una barrar de chocolate al día; la persona que canta vive mejor, sube su autoestima e incrementa sus defensas”, explicó la directora del Coro de la inclusión, Saraí Villa Rebollar. Desde hace dos años y medio da clases a personas que quieren beneficiarse de la práctica de la música.

“Poco a poco empezamos a conocer su discapacidad, su forma de ser, cuando están contentos y cuándo están de malas o tienen un mal día; nosotros les enseñamos cómo sacar ese mal rato”, explicó la maestra Sari, como es conocida por sus alumnos.

Enrique Ayala es uno de los integrantes del Coro de la inclusión, su discapacidad es mental, pero ello no lo limita. Además practica boliche, natación y presume que es portero en un equipo de futbol, además le va al equipo Cruz Azul y siempre se distingue entre sus compañero por ser “el grandote”, comentó entusiasmado, le gusta ir al coro porque tiene muchos amigos.

Quique tiene 30 años y es muy activo, pero antes de encontrar el Centro de Atención Integral para la Cultura de la Discapacidad (CAICD) había pasado por varias escuelas, aunque sin mucho éxito, porque los cursos y clubes están diseñados para niños o para personas adultas mayores.

“Nosotros buscamos lugares para nuestros chicos de cierta edad, que no están pequeños ni grandes, queremos que estén a gusto y  protegidos, es un largo peregrinar”, explicó Esperanza Calderón, mamá de Enrique, quien consideró que a través del arte “él es feliz, es un gran crecimiento como persona, sé que él tiene una limitación, pero lo compensa todo”, ya que no sólo canta en el coro, sino que también toma clases de teatro, en los últimos meses del 2016 montaron unan versión de Las troyanas, de Eurípides, hicieron máscaras y ensayaron constantemente.

“Tienen mucha disciplina- aseveró Villa Rebollar- les enseñamos a respirar correctamente, que deben esforzarse”, y así lo hace, Pepe, por ejemplo, “se esfuerza mucho para poder hablar y para caer en cada sílaba”, aunque no puede hablar a causa de la parálisis cerebral, es de los más entusiastas.

Hay integrantes con parálisis cerebral, discapacidad intelectual o motora, pero “Todos pueden, tengo chicos que no pueden hablar, pero sabemos cuándo están alegres; Bere tiene un síndrome que no le permite hablar, pero sus compañeros la toman de la mano y ella se mece, su mami o su hermana son su sombra y están ahí con ella; no hay límites”.

Lo importante “no se busca  la perfección, sino que encuentren algo en qué desenvolverse, en lo social, que se sientan útiles, que vengan a convivir”, la profesora lamentó que en ocasiones los padres escondan a sus hijos por tener alguna discapacidad, “pero es un regalo que los vean cantar, que convivanysepan que hay otra expectativa para ellos”.

En este sentido, se elige con cuidado el repertorio, “lo que entra por tus oídos debe ser algo benéfico, porque también está lo melancólico, si le metes canciones que te destruyen, también te vas a ir en picada”, apuntó Saraí Villa, quien ingresó como terapista al CAICD y, cuando se enteraron que también sabía cantar, la invitaron a dirigir el coro que reúne a personas con y sin discapacidad. “Trabajamos con ellos para que también sepan interpretar, ellos se creen su papel y eso nos da grandes satisfacciones”.

Maribel  Martín Jiménez es otra integrante del Coro de la inclusión desde hace dos años, “me gusta hacer los ejercicios faciales y me gusta cantar; también hago amigos, mi canción favorita Feliz navidad; también bailamos, me gusta hacer ejercicio”, comentó la joven que también toma cursos de cocina, teatro y artes plásticas en el CAICD.

Sin embargo, la discapacidad no sólo viene de accidentes o padecimientos genéticos o congénitos, también con la edad se pierden habilidades del cuerpo, la propia Saraí Villa trabaja con un grupo de adultos mayores que acuden a la Estancia Diurna del Adulto Mayor (EDAM), que tiene como propósito permitir a los adultos convivir y mantenerse activos.

El CAICD y la EDAM son espacios públicos, para acceder a las actividades se pide una cuota de recuperación, el monto se fija después derealizar un estudio socioeconómico al interesado. La EDAM se ubica en el Bordo del Río Grande, en la colonia Las Canteras, el horario es de 8:30 a 16:00 horas, el teléfono para informes es el 3 21 22 66; el CAICD, está en avenida Paseo de la República, colonia Francisco Zarco (a un costado del Estadio Morelos); para mayor información puede comunicarse al 3 334 0555.

 

Viri Cázares: tenacidad, perseverancia y pasión

Viridiana Cázares Hernández nacióhace 28 años en La Piedad, Michoacán, donde actualmente estudia la preparatoria abierta, dibuja, imparte conferencias, da clases de dibujo a niños y jóvenes y disfruta de salir con sus amigos o ver películas en su casa. En tercero de primaria tuvo que abandonar la escuela, por lo que se convirtió en una persona tímida, pero a través de la pintura y el dibujo se dio cuenta de sus habilidades y su capacidad de empatizar con otras personas. La distrofia muscular que padece pudo complicar las cosas en su vida y confinarla a estar en su casa, pero la pintura y el papel le abrieron las puertas del mundo.

“A mis 21 años comencé a tomar un curso de dibujo con la maestra María Elena Pimentel Arroyo, ella iba dos veces a la semana a darme clases a mi casa, pero antes de tomar ese curso yo ya me interesaba por el dibujo, de hechos desde niña me encantaba dibujar, era algo que ya traía, siempre me encantaba tener a la mano hojas de papel, lápiz, colores, crayolas, acuarelas, eso era algo que nunca me faltaba”, relata la risueña pintara, que disfruta tanto de encerrarse a trabajar durante todo un día como de platicar, reír y cantar con sus amistades.

¿Cómo te interesaste por las artes?

Cuando conocí a mi maestra de dibujo fue cuando me fui metiendo más seriamente a esto del arte, ella me ayudó a pulir lo que yo ya traía, me enseño todo lo necesario de la técnica del lápiz, el curso con ella lo tomé como cuatro meses, luego me fue soltando a que yo solahiciera mis dibujos, pero desde muy pronto ella me llevaba a exponer, elegía mis mejores trabajos en ese momento y me invitaba.

Mi mamá siempre me ha apoyado, ella fue la que se enteró que esta chica daba clase de dibujo y me dijo que si quería y yo sin dudarlo le dije que ¡sí! Mas, no sabía que eso me cambiaría la vida…

Cuando la gente comenzó a ver mis trabajos en las exposiciones fueron aceptando lo que hacía y de igual manera a mí, no creían que yo lo hiciera; así, poco a poco,comenzaron a verme otros artistas locales reconocidos y me invitaron a exponer con ellos. Luego conocí a una activista, ella es de la asociación de sordos de Michoacán, se llama Margarita González Puga, y en el momento que la conocí ella comenzaba a preparar la primera jornada de inclusión para las personas con discapacidad, me invitó a formar parte de ello mostrando mi talento y me llevó a universidades a presentarme con los chicos, yo en ese entonces era muy tímida, pues no estaba acostumbrada a convivir con personas ajenas a mi familia, así que sólo iba a hacer acto de presencia.

Tuve más invitaciones para visitar algunos grupos más y ahí si tenía que hablar, pues se trataba de sensibilizar a los chicos y me tuve que ir quitando el miedo y agarrándole cariño al micrófono, así seguí y ya cada año desde entonces he formado parte de las jornadas de inclusión en La Piedad.

Después, con todas las amistades y contactos que fui conociendo dentro de esto, me abrieron camino para salir a mostrar mi trabajo fuera de aquí, esto comenzó el año pasado que se me dio la oportunidad de ir a exponer a Querétaro en la galería del INJUVE y este año en Morelia, donde estuve exponiendo el primer día en el CREE, el segundo en el IMCED y el tercero en el IMJUP, pero a estas exposiciones fuera de aquí fue algo a lo que se le tuvo que estar dando seguimiento durante mucho tiempo para que se hicieran y claro también fueron fruto de un gran trabajo en equipo (familia, amigos, instituciones y hasta presidencia de La Piedad que me ha apoyado con algo en efectivo para algunos pasajes) y mucha tenacidad, perseverancia y pasión.

¿La discapacidad te ha limitado para algo, en algún momento de tu vida?

La discapacidad, creo, me limitó en algún momento en la vida académica, pues sólo fui a la primaria normal hasta mediados de tercero, iba en el colegio Juana de Asbaje, pero de repente mis padres ya no me mandaron, quizá se les hacía muy complicado estarme llevando todos los días, y luego que no había quien me subiera al camión de la escuela para regresarme, y pues, de todos modos, quieras que no, en ocasiones los padres de uno creen que no podremos salir adelante y pues no tenía caso el sacrificio. Había dos prioridades que eran mis hermanas, ellas si tendrían buenas oportunidades, no tenían discapacidad.

Mis papás siempre me han querido mucho, pero tenían una mente muy cerrada, me ha costado como no tienes idea abrírselas, y más a mi papá, me tenían en una burbuja y les ha costado soltarme por ese miedo prejuicioso que tienen sobre la discapacidad y les he demostrado que puedo lograr lo que otros, aunque con más esfuerzo, pero sin dejarlo de intentar y se puede, ahora ya no están tan cerrados ni me limitan tanto, yo antes peleaba seguido con mi papá, porque me limitaba mucho, y le decía eso mismo que mi discapacidad no me limitaba y más bien él lo hacía, y después de tanto ha ido agarrando la onda.

¿De qué forma cobra importancia el arte en tu vida?

El arte toma importancia en mi vida al liberarme de mis miedos y traumas, al dejarme descubrir quién soy, al ser una forma de vida para mí. Gracias a esto soy la persona que soy ahora, segura y orgullosa de mí, es mi motor y lo que tanto agradezco, dentro de este camino he conocido a grandes amigos y personas, me ha hecho una persona social y productiva capaz de solventar mis gastos personales y en ocasiones ayudar un poco a mis padres.

También me ha ayudado como antidepresivo, porque antes de esto sentía una gran soledad y un vacío, me deprimía y seguido me internaban, ya que no comía bien y se me acababan los glóbulos rojos, y en cuanto me adentré al arte ya no me ha pasado, me ha mantenido bien.

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