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Morelia, Michoacán a 21 de enero de 2017
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Foto: Archivo La Voz de Michoacán. Son 6 años los que Imeri Pambiri lleva realizando viajes a comunidad

¡Aventúrate a viajar en comunidad!

21 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Astrid Del Ángel/ La Voz de Michoacán.

Morelia, Michoacán.- Aprender palabras del idioma a purépecha, degustar platillos que difícilmente se encuentran en el menú de un restaurante, descubrir los paisajes que no han sido devastados por el ser humano y conocer la historia de los lugares en la voz y rostro de sus habitantes es parte de la propuesta del etnoturismo, una rama que invita, más que a viajar y ver las cosas en una vitrina, a experimentar la cultura con tus propios sentidos.

Conoce las vivencias en comunidad

Convencidos de que en Michoacán hay más que mariposas monarca y nieve de pasta; hay bosques y playas, además de alfarería y cocina tradicional, que no ha sido explorada por los habitantes del estado y menos por los turistas. Paracho, Cherán y Santa Fe de la Laguna son algunos de los destinos que tiene Imeri Pambiri (que significa su acompañante), una empresa michoacana que ofrece nuevos destinos para los interesados en conocer Michoacán. “Yo soy economista, mi interés siempre ha sido el combate a la pobreza, en mi vida profesional he tenido la oportunidad de trabajar en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el Fondo Nacional de Apoyos para las Empresas en Solidaridad (Fonaes), donde tenía contacto con emprendedores sociales; para acercarme a mi público entré a estudiar purépecha y me tocó la fortuna de que mi maestra era originaria de Turícuaro, una luchadora de la cultura y el idioma, ella complementaba el curso con vivencias en comunidad”, relató Adán Cruz, fundador de la empresa.

Todo nace de un viaje

Fue alrededor del 2010 que Adán asistió a la fiesta de Turícuaro, en el municipio de Nahuatzen, el 12 de diciembre que se celebra en día de la Virgen de Guadalupe, “ese día hicimos corundas con la mamá de la maestra y ahí me percaté de la maravilla de la cultura purépecha”, la inquietud comenzó y pronto se puso a trabajar para hacer posible compartir con la mayor cantidad de gente posible la experiencia que él tuvo, lo que además podía ser una manera de abonar a su objetivo de combatir la pobreza. Su primera intención fue hacer una Semana Purépecha, pero al proyectarla en papel junto a un socio del Hotel galería Pórtico, estimaron que costaría aproximadamente 7 mil pesos, lo que sería muy difícil de vender, pero de esa planeación salieron dos productos, relativos a las panaderas de Tingambato y los alfareros de Santa Fe de la Laguna.

Se aventuran en proyecto

El proyecto comenzó con dos de sus compañeros de purépecha, que finalmente decidieron no continuar y, aunque en algún momento pensó en desistir, el emprendedor se encontró a la diseñadora y estudiante de Historia del Arte Azucena Vargas, y al historiador Alberto Saavedra, con quienes ha creado un equipo “disruptivo y creativo”, afirmó.

Para más información consulta la edición impresa de La Voz de Michoacán del 21 de julio de 2016.

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