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Morelia, Michoacán a 29 de mayo de 2017
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Foto: Captura de video. Morelia celebra su fundación cada 18 de mayo.

Morelia, la ciudad a través de las décadas

18 de mayo, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- En el siglo XVII Valladolid creció lentamente en población y extensión, se reconstruyeron los templos y conventos de San Francisco, San Agustín y La Merced.

Para el año de 1619 en el Colegio de San Nicolás Obispo se daba atención a 20 estudiantes. La ciudad estaba rodeada de varios barrios (llamados pueblos) de indígenas, mismos que nutrían a la ciudad con mano de obra y materias primas, algunos de estos pueblos llegaron a convertirse en célebres barrios de la ciudad, tales como San Juan de los Mexicanos (llamado así por su población mexica), San Pedro y La Concepción, ubicados al sur-oriente de la ciudad, donde abundaban las huertas; Santa Catalina hacia el sur, Santa María de los Urdiales, Santa Anita y Chicácuaro al poniente, entre otros.

Muchos de estos pueblos llegaron a contar con infraestructura vital para el desarrollo de sus habitantes, tales como templos, cementerios, hospitales, todo ello de factura rústica, razón por la cual no ha llegado hasta nuestros días.

Sin embargo, la ciudad ya mostraba también un desarrollo en lo que se refiere a las construcciones de carácter no religioso, y los palacetes comenzaron a surgir, contratándose indígenas de los poblados cercanos a manera de canteros, carpinteros y alarifes improvisados, mediante el llamado sistema de repartimiento. Se les contrataba por un determinado tiempo, con la promesa de pago al término del plazo, pero como estos contratos no eran bipartitos ni voluntarios, raras veces la paga era tal como se había estipulado.

Las casas resultantes del empleo de indígenas neófitos en la materia dio como resultado obras un tanto modestas en un principio, con materiales de cierta fragilidad, pero que resultaron ser verdaderos pilares del postrero estilo arquitectónico vallisoletano.

Este anónimo ejército de indígenas dotó a la ciudad de edificios de carácter público (como las casas consistoriales), casas particulares, caminos, acueductos, plazas, calles, iglesias y monasterios. La sociedad vallisoletana surtía sus necesidades en la plaza principal, que comenzó a ser llamada de armas al instalarse frente a ella las casas consistoriales, hoy Plaza de los Mártires.

En esta plaza se reunían los mercaderes de los poblados cercanos para expender sus mercancías. Era el famoso tianguis de Valladolid, que posteriormente se retiraría hacia la otra plaza del centro, la plaza de obras de catedral, llamada así porque allí se almacenaban los materiales con que se erigió la máxima iglesia de Michoacán.

Esta plaza sería llamada después Plaza de San Juan de Dios, durante el porfiriato Plaza de la Paz, hoy Plaza Ocampo. Debido al incendio que había casi destruido la primitiva catedral, se intentaba por todos los medios conseguir el patronazgo real para construir una nueva de mejor fabrica.

En el año de 1654, el canónigo Juan Magaña Pacheco se quejó ante el rey del estado ruinoso de la misma: “se halla desmantelada al grado que ha sido preciso apuntalarla. Es de adobe, sus paredes están hendidas y sus maderas podridas por las aguas. Las vidas de los obispos y de los prebendados corren no poco peligro”.

El arquitecto Barroso de la Escayola mencionaba en 1683 que “El viejo edificio esta desplomándose y, a pesar de haberse apuntalado los techos, amenazaban con hundirse”. Esta primitiva catedral tenía una extensión de 180 pies, y sería sustituida por la magnífica construcción que hoy podemos observar, cuya edificación se inició el 2 de agosto de 1660, por el Arq. Vicente Barroso de la Escayola.

La primera piedra la colocó el Obispo Fray Marcos Ramírez de Prado. Todavía a principios del siglo XVIII coexistieron los cimientos y paredes de la nueva catedral con las ruinas y restos de la antigua, que se ubicaba tentativamente al poniente de la actual catedral, los escombros de la primitiva catedral se había retirado ya en su mayoría hacia el año de 1704, en 1705 se dedicó por primera vez la nueva catedral, a pesar de que aun no estaban concluidas las torres, ya estaba terminado y decorado su interior en gran parte, y en esa misma fecha se colocó una campana provisional de nombre “El salvador”.

Los trabajos de construcción se retomaron en 1742 concluyéndose en 1745, con solemnes fiestas públicas que comenzaron el 9 de mayo de aquel año. Después de 85 años y tres arquitectos se había concluido el monumento religioso más grande de esta ciudad. Con información de Espejel.com

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