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Deporte, tras las rejas

2 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Mantener mente y cuerpo sano; utilizarlo como una terapia ocupacional; “matar el tiempo”, además de recibir puntos extras que abonen un beneficio ante un juez, pero sobre todo, “sacar el veneno”, como los propios reclusos lo llaman, es lo que genera la práctica del deporte y la actividad física en dos de los centros penitenciarios más importantes del estado, el “David Franco Rodríguez” y el Centro de Alta Seguridad Para Delito de Alto Impacto, ambos ubicados en Mil Cumbres.

La práctica de cualquiera actividad deportiva no debe limitarse a ninguna condición del ser humano, y más allá del encierro que viven cientos de personas en las 12 centros penitenciarios existentes en Michoacán, un porcentaje bastante alto de la población realmente toma en serio las diferentes opciones que tienen para ejercitarse y sobre todo, hacer más amena su estadía en las cárceles purépechas.

“Aparte de que nos lo marca la Ley, porque uno de los ejes para la reinserción del interno es que debe hacer deporte, es decir, nosotros tratamos de mantenerlos con su mente ocupada, porque es una mente sana y que contagia a los demás internos con una actitud positiva; por eso, fomentamos muchos el deporte aquí; tenemos actividades de futbol, básquetbol, voleibol, entre otras actividades”, destacó el subsecretario de Prevención y Reinserción de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Alejandro Montiel Villaseñor.

A “sacar el veneno”
La Voz de Michoacán constató, de primera mano, las diferentes actividades físicas o deportivas que se realizan en dos penales de la capital michoacana; el primero de ellos, el más grande del estado, es decir, el Centro de Reinserción Social (Cereso) “Lic. David Franco Rodríguez”, el cual en el momento de hacer el presente reportaje, tenía una población de mil 557 reclusos, de los cuales 106 eran del sexo femenino.
De acuerdo al funcionario público, quien tres años atrás fungió como director del citado penal, al interior del centro se realizan permanentemente torneos de voleibol, básquetbol y futbol, los cuales tiene una duración entre 2 y 3 meses, según el número de quipos inscritos.

Además, existen jornadas deportivas y recreativas que las autoridades organizan a los propios reclusos, como el Día del Interno (16 de julio), en donde a lo largo de la semana se realizan justas de las citadas disciplinas, y se agregan el dominó, ajedrez y en ocasiones, exhibiciones de levantamiento de pesas.

“Estar aquí me sirve para liberar endorfinas, que es la hormona de la felicidad, hace que la estadía en un lugar como este sea más amena, te rehabilita mental y físicamente. Los internos tenemos una frase aquí para eso, le llamamos sacar el veneno, de eso se trata, para estar más tranquilos y tener una vida más tranquila que, en un lugar como éste, es algo difícil”, declaró Mario Alberto Amezcua, quien tiene encerrado 8 años y trata de dedicarle por lo menos tres horas diarias a un gimnasio que apenas cuenta con los aparatos necesarios para ejercitarse.

De acuerdo al subsecretario de Prevención, Alejandro Montiel, alrededor de 500 internos son los que participan en este centro penitenciario, en actividades deportivas. Las jornadas para los reclusos del “David Franco Rodríguez”, inician a las 08:30 horas, cuando se abren las celdas a toda la población, una vez que hayan desayunado; posteriormente, a las 14:00 horas, se les sirve la comida y hasta las 6 y media de la tarde se pasa lista en sus respectivas “habitaciones”, antes de cerrar las rejas.

Durante todo ese lapso, los internos tienen la libertad de hacer, además de sus actividades cotidianas, como lavar su ropa o limpiar su celda, cualquier tipo de ejercicio, ya sea el correr sobre una pequeña trotapista, ubicada alrededor de la cancha principal del centro penitenciario, o bien, practicar básquet, voleibol o futbol; aunque también deben dejar tiempo para participar en los diferentes talleres que se ofertan.

“Aquí en realidad no hay mayor entretenimiento ni esparcimiento para nosotros que el deporte, así lo pensamos varios; a pesar de todo, yo estoy contento por estar aquí. Contamos con doce equipos de básquetbol de tercera fuerza y tenemos seis equipos o preselecciones, las cuales juegan cuando vienen otros equipos a visitarnos. También practicamos futbol y voleibol”, detalló otro de los internos de
nombre Benjamín Murguía, quien tiene 7 años preso.

El Cereso se divide en 4 módulos, que es en donde habitan los reclusos y cada uno tiene por separado, 2 pequeñas canchas de usos múltiples, es decir, por espacios deportivos no tienen pretextos los reclusos; sin embargo, existen quienes aún así se niegan a participar en cualquier actividad y esos se ubican en un módulo especial de alta seguridad, es decir, una mini cárcel dentro de la cárcel, pero no por no hacer deporte, sino por estar vinculados con la delincuencia organizada. “También hay gente que, por más que 00uno los motive o les queramos dar algún beneficio, no quieren hacer nada y tampoco se les puede obligar”, añadió Montiel Villaseñor.

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