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Los deportistas perdieron todo por involucrarse en asesinatos o delincuencia y fueron a parar a la prisión.

Deportistas prefieren el “mal camino”

13 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

México.- El exentrenador del Liverpool, Bill Shankly, mencionó alguna vez que “El deporte no es una cuestión de vida o muerte; es mucho más que eso”, y se pensó que la frase había quedado bien comprendida; sin embargo, en la historia hay varios atletas que tergiversaron esas palabras, y al estar en el pináculo de su carrera, echaron todo por la borda. Debido a un desequilibrio en su vida, perdieron todo por involucrarse en asesinatos o delincuencia y fueron a parar a la prisión, donde terminó su carrera.

Uno de los más recientes, fue el ala cerrada de los Patriotas, Aaron Hernández, quien fue escogido por Nueva Inglaterra, en el draft del 2010, y dos temporadas más tarde, saboreó jugar el Pro Bowl, pues estuvo entre los más votados ese año.
Luego de ser campeón con el jersey de los que juegan en Massachusetts, firmó un contrato de 5 años y 12.5 millones de dólares, en 2012, pero un año después, Nueva Inglaterra lo dejó en libertad porque fue relacionado y arrestado, por el asesinato de un jugador colegial llamado Odín Lloyd; ahora, cumple cadena perpetua.

En la misma NFL, se guardan otras historias, como la del 12 de junio de 1994, cuando Nicole Brown y Ronald Goldman, fueron hallados muertos de 18 y 17 puñaladas. Ella era exesposa del excorredor OJ Simpson; tras las primeras investigaciones policiales, las pruebas apuntaban a que el famoso jugador era el asesino. Cinco días después, la Policía persiguió al auto en que se encontraba Simpson, y cuando pudieron detenerlo, encontraron 8 mil dólares, fotos familiares y una Magnum .357 dentro del vehículo. Horas antes, un amigo de OJ había leído lo que parecía carta de suicidio.

El juicio inició el 24 de enero del siguiente año y se transformó en una batalla racial; los afroamericanos estaban convencidos de la inocencia del acusado, mientras que la mayoría de la población blanca no tenía duda de su culpabilidad.

El 3 de octubre de 1995, 150 millones de personas siguieron por televisión, cómo el exjugador de los Bills, era declarado inocente por un Jurado compuesto en su mayoría por afroamericanos (10 de 12 integrantes).

Dos años después, un juicio civil resultó con una condena de culpable y determinó el pago de 33 millones de dólares, por el asalto contra Brown y Goldman y el asesinato del primero.

Otro caso es el del Jovan Belcher, de los Jefes de Kansas City, quien mató de nueve tiros a su novia, y luego fue al campo y se suicidó frente a su entrenador; su cuerpo fue exhumado un año después de su muerte y su cerebro fue examinado dos semanas después.

También en el balompié
Bruno Fernandes es un exfutbolista brasileño que debutó en 2002, con Atlético Mineiro; después de pasar por Corinthians; llegó al Flamengo, en 2006, y ahí fue donde empezó a despuntar hasta 2010. En junio de ese año, la modelo y exnovia de Bruno, Eliza Samudio, fue declarada como desaparecida, pocos días después de haber presentado una demanda por manutención para su hijo, en contra del portero.

La pieza clave para resolver este crimen, fue un primo del futbolista, quien declaró ante la Policía, que Fernandes encargó a unos amigos asesinar, y posteriormente, descuartizar el cuerpo de Samudio.

El juicio terminó con sentencia de culpable para Bruno Fernandes, por haber ordenado el asesinato de Eliza Samudio y una pena de tan sólo 30 años en prisión, a pesar de la brutalidad del caso.

‘Escorpión’ envenenado
Otro de los que se fueron a la cárcel cuando se encontraba en uno de sus mejores momentos, fue René Higuita, arquero colombiano, quien en 1990 hizo historia en ese Mundial y que fue recordado por su error ante Camerún, pero cometió otro más grave, que acabó con su carrera profesional.

Se dijo amigo del narcotraficante Pablo Escobar, y en 1993 fue arrestado por verse implicado en el secuestro de la hija de un amigo de Escobar Gaviria, por lo que fue encarcelado seis meses en la prisión en Bogotá, y eso impidió su participación en el Mundial de Estados Unidos, pues el técnico Francisco Maturana, lo tenía contemplado para ser el titular en esa justa.

Carlos “Pibe” Valderrama, se suma a esta lista, aunque sólo estuvo en prisión 4 días; el exvolante colombiano lo pasó mal en la cárcel, lugar al que llegó tras golpear a un policía. En la penitenciaría de Santa Mónica, compartió con asesinos, delincuentes y traficantes.

‘Gato’ encerrado
El guardameta Omar Ortiz, debutó en 1997 en el futbol mexicano; pasó al Monterrey, Atlante, Necaxa, Jaguares de Chiapas y alguna vez, fue a la Selección Mexicana.

En el Apertura 2009, “El Gato” llegó a lo más alto de su carrera, al salir campeón con los Rayados, pero un año más tarde, dio positivo en un par de controles antidoping y fue suspendido dos años. Pero lo peor llegó el 7 de enero de 2012, cuando fue presentado ante los medios de comunicación, como informador de una banda de narcotraficantes. Se mencionó que era consumidor de cocaína y cómplice en dos secuestros, en los que recibió 200 mil pesos y eso le costó ser sentenciado a 50 años de prisión.

Prefiere el mal camino
El 14 de febrero de 2013, el multimedallista paralímpico Óscar Pistorius, fue acusado de matar a tiros a su entonces novia, la modelo Reeva Steenkamp. El atleta fue sentenciado a cinco años de prisión al encontrarlo culpable; además, se le dieron tres años más por uso de arma de fuego, en otros dos incidentes donde las utilizó.

Esto le sucedió cuando en su vida deportiva poseía las marcas mundiales en las pruebas de 100, 200 y 400 metros para atletas que han sufrido una doble amputación.

Este caso ha dado un giro inesperado, pues ahora resulta que el atleta sudafricano salió de prisión, luego de 10 meses de reclusión, y cumplirá, en una mansión de lujo, cinco años más de su condena.

Golpes bajos
Otro caso trágico fue el del inolvidable Carlos Monzón, quien durante siete años fue campeón mundial de peso Medio, pero 11 años después, su esposa Alicia Muñiz cayó de un balcón de su casa, y luego de una exhaustiva investigación, fue acusado y sentenciado por ese homicidio, por lo que estuvo en prisión 11 años y murió en el año de 1995.

El boxeador estadounidense Mike Tyson, también pasó una temporada en prisión, por violación. Fue condenado en 1992, a 10 años y 6 meses en prisión, por abusar de Desiree Washington, de 18 años. Sin embargo, el boxeador sólo cumplió tres años, después de que en 1995 lograra su libertad.

El otro caso es de Edwin Valero, boxeador venezolano, campeón del mundo de peso Superpluma y Ligero. Tras algunos sucesos de violencia doméstica, en abril de 2010, mientras estaba alojado en un hotel junto a su esposa, bajó por la madrugada a la recepción del establecimiento para confesar el asesinato de su mujer. Dos días después, se suicidó en prisión.

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