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Foto: Internet Nuevo orden Mundial

Inquieta el nuevo orden mundial

11 de febrero, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Agencias
Washington, DC.- Inquietante y con evidente incertidumbre, es como perciben los líderes de todos los continentes, una nueva realidad que se asoma en un mundo sacudido por turbulencias económicas y geopolíticas que no se habían visto desde la caída del Muro de Berlín, y posiblemente desde la Segunda Guerra Mundial.

“Cautelosamente pesimista” es cómo Robin Niblett, director del centro de estudios Chatham House, con sede en Londres, describe el actual estado de ánimo global.

“El inicio de este año, ha dado motivos para analizar un corrimiento en las placas tectónicas de la política global que está generando una profunda incertidumbre, y que podría anunciar un retorno a un mundo más hostil y difícil, definido por el interés propio nacional y con ello un nuevo orden mundial”, señala Niblett.

El motivo fundamental de este efecto, agrega el experto, gira en torno a las medidas evidentemente proteccionistas que ha adoptado desde su campaña el recién ungido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y de las cuales en sus primeros días de gobierno se ha dedicado a firmar.

La respuesta a lo que parece un inminente nuevo orden mundial, señala el experto, depende en gran parte del actual presidente de los EU, quien ha anunciado desde su campaña electoral que los EU no seguirán pagando el precio de sus estrategias hegemónicas en el mundo, ni la pérdida de puestos de trabajo de los estadounidenses, tampoco la inmigración procedente del sur, ni las transferencias de poder en desfavor de su país; por el contrario, Trump insiste en volver a “America el poder desde el interior del país con medidas proteccionistas y el beneficio a sus ciudadanos, devolviendo a su país, lo que le pertenece.”

Ante esta posición, el abandono de EU al orden internacional liberal que ellos mismos ayudaron a construir después de la Segunda Guerra Mundial y que ha hecho posible siete décadas de paz entre las potencias del mundo, se debe en gran parte a la visión nacionalista de Trump, quien afianzado a un equipo de trabajo con ideas muy similares, representa un punto de inflexión.

Muestra de ello, agrega, el analista de Chatham House, son los polémicos temas sobre las deportaciones y el control pleno de las remesas; la seguridad fronteriza, en donde ha implicado a México con la construcción de un muro que ha causado indignación mundial; la suspensión del programa de refugiados, en donde ha frenado la entrada a musulmanes de países de Medio Oriente; el regreso de las grandes industrias a la Unión Americana en favor de trabajadores de su país, entre otras medidas.

Respecto al muro fronterizo, el analista inglés señala que Trump está intimidando a México, lo pretende controlar, pero a la vez está advirtiéndole al mundo lo que puede pasar si otros Estados no acatan sus órdenes, prueba de ello fue la declaración de la embajadora de EU en la ONU que amenazó con tomar medidas a disposiciones en contra de su país. Con su gobierno, señala Niblett se inicia una nueva era en el orden mundial, como lo dijo en su discurso de posesión.

En sus primeros días en Washington, el presidente Trump ha ejercido “el poder de la firma” para adelantar una serie de simbólicas iniciativas que surgieron de la campaña electoral, satisfaciendo a sus seguidores (40% del electorado), pero preocupando a muchos otros y de múltiples naciones.

La esperanza que prevalece, señala el experto inglés, está en la decisión final a las iniciativas de Trump, que recaen en el análisis de un Congreso donde, pese a ser de mayoría republicana, tiene un reconocido carácter político y conocimiento en las relaciones internacionales que siempre han caracterizado a los Estados Unidos.

Oportunidades y desafíos

En este “mundo nuevo”, los europeos y países en desarrollo ven a Rusia como una amenaza y a China como una oportunidad, mientras que la mirada de Trump es inversa: ve a Pekín como una amenaza y a Moscú como una oportunidad.

La China comunista es campeona mundial del libre comercio y la globalización. Estados Unidos ha dado la espalda a los valores liberales y se está acercando a Rusia. Mientras Europa, rechazada por Washington y Londres, está mirando a Pekín para llenar el vacío, advierte Gabriela Simon, especialista en política internacional. En medio de la turbulencia global, el presidente de China, Xi Jinping, ha dejado claro en su discurso que su país está ansioso de llenar cualquier vacío en el liderazgo mundial.

En su mensaje, diplomático y oportunista, el líder chino, ha reiterado su defensa por la globalización, libre comercio y multilateralismo.

Xi sacó a relucir indirectamente a Trump, primero, haciendo un llamado a evitar lo que llamó una “guerra comercial”; posteriormente, envió un mensaje inconfundible a una Europa sin rumbo aparente: China está aquí por ustedes.

“Los chinos han aprovechado la oportunidad”, dijo un alto funcionario de la Comisión Europea. “Han desarrollado un conocimiento tan profundo de nosotros en los últimos 10 años que saben exactamente cómo ajustar su mensaje a una audiencia occidental, confundida por el Brexit y por Trump”.

Simon destaca que en el conjunto de países en el umbral del desa­rrollo, China ha conseguido sacar provecho de los mercados mundiales, armar su fortaleza económica y poner en cuestión el dominio global de los países industriales occidentales, principalmente Estados Unidos.

Pronto será China –por su PIB— la mayor potencia económica del mundo. En algunos grandes países en vías de desarrollo los estratos medios han experimentado un auge sin precedentes, mientras que, en cambio, la situación de los trabajadores y de las capas medias bajas en los países industriales hasta ahora dirigentes de Occidente, no mejoró o empeoró.

Mientras, en los EU muchas personas de clase media se quedaron sin techo por la crisis financiera, en China un simple trabajador podía convertirse en multimillonario.

La agenda hegemonial de EU se ve, pues, confrontada, por un lado, con la creciente insatisfacción de los trabajadores y los estratos medios desclasados y, por el otro, con el creciente poder de los países en vías de desarrollo robustecidos económicamente, los cuales pretenden ahora –sobre todo los BRICS: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica— codeterminar las reglas del juego de la economía mundial y sus instituciones.

Piden aprovechar turbulencia

Por paradójico que ello pueda sonar, destaca Simon, el giro nacionalista inducido por Trump en la política de EU ofrece al resto del mundo una oportunidad para configurar más democráticamente el mundo multipolar y enfrentarse conjuntamente a los grandes problemas: la regulación de la globalización económica, la defensa global del medio ambiente, la mejora de la situación y de las perspectivas de los 60 millones de refugiados que hay en el planeta, un procedimiento internacionalmente acordado contra el islamismo radical. Lo que aportarán China y los Estados a la configuración de las relaciones, está por verse.

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