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Foto: Internet. El futuro de los políticos tendrá gran fuerza en el Internet.

Internet, el futuro de políticos

28 de enero, 2017

El Universal/La Voz de Michoacán

Carina García, El Universal

 

Ciudad de México.- Las redes sociales se han convertido para políticos en la nueva tierra prometida para hacer campañas y ganar contiendas por su escasa regulación, alta potencialidad para evadir restricciones a campañas anticipadas, propalar propaganda negra y ocultar gastos. Representan, para algunos expertos en la materia, la posibilidad de realizar campañas más exitosas que las que se realizan en tierra, pues éstas “ya son cosa del pasado”.

Sin embargo, las autoridades en la materia, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y su Sala Regional Especializada, han conocido y resuelto desde 2014 a la fecha 150 asuntos relacionados con las redes sociales que, aseguran, han servido para acotar su uso en la política electoral.

Mundo salvaje

Pese a estos intentos para regular, para el psicólogo, doctor en Ciencias Sociales y especialista en el fenómeno de Internet de la Universidad de Guadalajara, Luis César Torres Nabel, el uso de las redes sociales es un “terreno salvaje”.

Al principio generó esperanzas de ser un espacio de horizontalidad donde todo mundo podía opinar e informarse, pero con el desarrollo de aplicaciones, en política se han tenido “los peores usos”.

Por ejemplo, en las elecciones en Estados Unidos el triunfo del republicano Donald Trump se explica en parte por la circulación de supuestas noticias sobre el adversario, así como ideas racistas y extremistas, lo que generó simpatía de muchas personas.

Eso es posible, indica, porque en Internet hay dos cosas que operan: la anomia, es decir no hay reglas, y no hay parresia, que era la postura de la antigua Grecia donde se opinaba mostrando la cara y nombre, así que desde el anonimato, desde perfiles falsos, de forma masiva a veces artificial, se opina y se difunden falsedades.

“Todo esto es posible porque los sesgos cognitivos son los que permean las redes, se escribe sin mayor razonamiento, a veces con opiniones viscerales y eso genera un efecto bola de nieve, la gente empieza a opinar bajo esa perspectiva y hay profesionales que mueven la información y crean un encuadre para decir qué es lo importante”, explica Torres Nabel.

Así tenemos, afirma, que el uso de las redes es un mundo salvaje y en la política muy pocos generan debate real, “una gran cantidad de políticos lo que hacen es crear estas granjas de bots, donde contratan sujetos para crear distractores, para influenciar y difundir mensajes falsos”.

Torres Nabel expone que las estrategias en redes sociales se usan “sobre todo para resaltar las emociones negras, el sacar trapos sucios del adversario, difamarlo, es lo que está permeando, porque mucha gente se cree esas patrañas”.

Aunque reconoce que en ningún país se ha logrado una regulación, en México la forma de controlar y evitar escenarios como el de Estados Unidos es seguir la pista del dinero y vigilar los gastos en ese tipo de estrategias. “Más que debate en redes, los políticos más bien contratan grupos de choque, de ataque, de robar información”. Si bien se contratan jóvenes que manejan redes, en realidad el gasto está en los estrategas.

“Como no hay regulación hay cifras tan mínimas como bots de mil pesos a la semana, hasta toda una orquestación como la que se dice que contrató el PRI en 2012, los famosos ‘Peñaboots’, y se hablaba de que eran millones de pesos que se pagaron por esa estrategia”, dice.

En marketing comercial las aplicaciones en red son baratas, por ejemplo, en Facebook llegan a mil pesos por cada 10 mil likes, pero “en estrategias, en orquestación es otra cosa y estos subcontratan gente por una migaja, porque lo hacen mientras juegan, en su casa”.

Respecto a cómo ha funcionado y cómo podrían funcionar las redes sociales en las campañas, el académico detalla, por ejemplo, el caso de Trending Topics (TT), que consiste en los temas o frases más difundidos en las redes.

El experto relata, por ejemplo, un caso que refleja cómo funcionan y cómo se trampean algoritmos tanto para inflar una información como para bajarla.

La etiqueta #Yamecansé, generada en noviembre de 2014, luego de que el exprocurador Jesús Murillo Karam dijera esa frase tras una larga conferencia sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, “ha sido el trending topic más largo en la historia del país hasta el momento, con 35 días se hizo popular, duró, duró y no lo desbancaba ningún otro, hasta que se trampeó el algoritmo de Twitter”.

La forma en que se hizo, explica, es que a esa expresión genuina se añadieron bots para que la empresa Twitter lo identificara como algo anormal y lo diera de baja, ”por eso los activistas empezaron a hacer los “Yamecansé1”, “Yamecansé2”, y así para evitar que el algoritmo lo bajara por considerarlo anormal.

“Es decir, las máquinas detectan ciertos parámetros, pero es un truco externo, no se modifica el algoritmo de Twitter porque la plataforma se maneja desde Estados Unidos, así que aquí podría pasar lo mismo que en las elecciones donde ganó Trump, echar a andar una estrategia de mensajes falsos, con visiones distorsionadas del adversario, que apelen a lo más negativo para generar rechazo o aceptación a ciertas ideas”, señala Torres Nabel.

Esto ya ha ocurrido en las elecciones federales de 2015 y las locales de 2016, aunque no ha sido tan evidente, “fue salvaje”, por ejemplo, en el caso del entonces candidato del PAN al gobierno de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, “se le acuso de pederastia, se empezaron a difundir videos y pulularon en las redes… no sé si ése sea el peor caso pero es el más estridente”, dice.

Sin control del INE

Para el especialista Julio Téllez, doctor en Informática Jurídica y coordinador del proyecto Observatorio 2.0 del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, “Internet es un terreno donde todo se puede y todo se vale”.

En términos de recursos dedicados a campañas políticas en redes es “muy fácil” ocultar los gastos a los ojos de la autoridad fiscalizadora, asegura.

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