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Foto: Internet Rebozos

Rebozos, una tradición de más de seis generaciones

11 de febrero, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Sofía Villalobos/La Voz de Michoacán
La Piedad, Michoacán.- Los rebozos de La Piedad se convirtieron en la marca colectiva número 46 en la entidad, con lo que se pretende beneficiar a 150 productores y empuntadoras de rebozo, así como conservar más de 220 empleos y recuperar una tradición de más de seis generaciones.

Mediante la marca colectiva se pretende que las empresas que producen la prenda en la localidad como son la Cooperativa Textil y Artesanal, además de las rebocerías “Zambrano” y la “México Mágico” puedan acceder a mayores mercados e incrementar sus ventas.

Y es que, para algunos de los empresarios del sector, la comercialización de éste producto distintivo del pueblo piedadense ha sido el reto a vencer.

“Sí se venden, pero no como quisiéramos, hay temporadas en las que la demanda aumenta, como es ahora que ha venido la gente que reside en Estados Unidos y se llevan algunas prendas, o en el mes de septiembre cuando algunas mujeres buscan rebozos para lucirlos en las fiestas patrias”, señaló Librado Vicente Madrigal Tafolla, presidente de la Cooperativa Textil Artesanal.

Reconoce que la importancia de estar agrupados dentro de una marca colectiva, pero también es consciente de que esto no terminará con diversas problemáticas del sector.
“La marca colectiva no nos hará más fuertes, lo único que nos da es un distintivo para evitar que reboceros de otros lugares y que son nuestros competidores lleguen al mercado argumentando que son rebozos piedadenses. Nuestras piezas sí son muy cotizadas en muchos lugares y algunos se aprovechan de esto para vender rebozos fabricados sin la misma calidad que la de nuestros talleres”, argumentó.

De acuerdo con el titular de Sedeco, Antonio Soto,“el rebozo es una prenda que está todavía viva, el Gobierno estatal tiene preocupación en sacar adelante el producto artesanal”, haciendo alusión a que aún se comercia en gran medida esta prenda típica mexicana. Un 80 por ciento de los productores de la entidad son de origen piedadense”.
Disminuye la producción

Actualmente, la Cooperativa Textil Artesanal de La Piedad, agrupa a solamente 17 trabajadores que entre todos producen 250 rebozos por semana, mismos que son distribuidos en el mercado nacional y local.

Existen temporadas en las que la demanda del rebozo disminuye considerablemente y las piezas van estancándose en los almacenes, por lo que los artesanos se ven obligados a dejar de producir.

En la Cooperativa Textil Artesanal, al momento de elaborar el presente reportaje, en los más de 20 telares que se encuentran en la sala de producción, solamente cuatro personas estaban trabajando.

“Es por la temporada, ahorita la demanda disminuye y obviamente el trabajo también. Algunos compañeros buscan otra actividad, otros ya están grandes y descansan en este tiempo”, señala José Armendáriz Torres, rebocero desde hace 72 años.

Actualmente, según lo manifestado por parte de Ramón Zambrano, líder en la producción de rebozo artesanal en esta región, ninguna de las empresas locales está exportando este producto al extranjero, por lo que esta es una oportunidad para que la prenda femenina llegue a otros lugares del mundo.
Se han realizado esfuerzos por mejorar mercado lógicamente la situación de los reboceros, e incluso la Universidad del Valle de Atemajac ha diseñado 21 empaques diferentes para los distintos modelos de rebozos que se producen en la Cooperativa Textil para hacerlos más atractivos al cliente.

En su momento, José García León, Coordinador Sectorial de Artesanías del PRODECOL, expresó que la creatividad, la innovación y el colorido de los empaques garantizan que los cooperativistas tendrán una amplia gama para decidir los que a su juicio utilizarán y servirán para ofrecer un valor agregado a los rebozos artesanales que producen.

En los otros talleres, las cosas no son distintas, pues el oficio heredado por más de seis generaciones de artesanos es cada vez menos atractivo para los jóvenes que prefieren otras actividades antes que esta.

“Creo que es algo general, muchos de los jóvenes no quieren trabajar ni como reboceros ni en otra cosa. Otras empresas de la localidad tienen alta rotación de personal por el desinterés de las nuevas generaciones a permanecer en los trabajos”, añadió José Armendáriz Torres, acaso el rebocero más longevo de la localidad.

De acuerdo con el presidente de la Cooperativa Textil Artesanal, Librado Vicente Madrigal Tafolla, entre la plantilla de personal que se dedica a la producción de rebozos hay siete trabajadores que sobrepasan los 70 años de edad y mientras que otros están entre los 60 años.

“Los jóvenes tienen otros perfiles, otros intereses. Aunque provengan de familias que se han sostenido de esas actividades no muestran interés por seguir el oficio”, señala Sergio Belmonte Torres, también inmerso en la industria textil.
Actualmente el 85 por ciento de los reboceros locales sobrepasan los 60 años de edad.

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