En peligro, las lenguas indígenas

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Juan Bustos/La Voz de Michoacán

Morelia Michoacán.-Sólo el 30 por ciento de los profesores bilingües de educación indígena hablan alguna lengua originaria, un signo de alarma en Michoacán ante los problemas que ponen en riesgo la extinción de las lenguas maternas, particularmente la variante del otomí, que carece de materiales y apoyos para su conservación, para que no corra el mismo destino que el Matlanzinca, lengua desaparecida en la entidad. Desde el gobierno se plante la instalación una académica de lenguas originarias y el retomar el instituto en la misma materia rezagado diez años.

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Este martes 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna establecido por la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). Sobre el tema, especialistas abordan diferentes aristas y exponen algunas problemáticas  a las que se enfrentan los grupos étnicos, para poder preservar sus lenguas originarias.

Políticas de castellanización, persisten desde hace siglos

En Michoacán para los especialistas, es desde el mismo Estado mexicano, ya sea de una manera activa o por omisión el que ha provocó la “castellanización” de las comunidades.

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Jorge Amos Martínez Ayala, profesor de la Facultad de Historia, a mediados del siglo XIX se deja de hablar la lengua indígena en Charo. Todavía hasta los años 30, había pueblos como en Undameo que las personas se acuerdan de palabras hasta los años 80, algunos vocablos como el de “pescado” o “agua”  y otros que tienen que ver con el entorno.

El docente dice que los pueblos indígenas, por una política de estado, no porque ellos quieran dejar de hablar su lengua, desde que llegan los españoles desde el siglo XVII persiste una política de castellanización, sin embargo logran sobrevivir de manera bilingüe.

Sin embargo, agregó que desde los gobiernos posrevolucionarios se impulsó la castellanización, porque es más fácil hacer un libro de texto por millones,  como lo hace la Secretaría de Educación Pública para todos, que hacer materiales específicos para cada lengua y aparentemente es más fácil entender las necesidades educativas.

“Con el tiempo eso va socavando las poblaciones, las va volviendo monolingüismo en español, este fenómeno se le conoce como desplazamiento lingüístico que puede ocurrir por varios factores como es la política del estado mexicano para generar una uniformidad”, señaló el historiador.

Martínez Ayala expuso que sin embargo a pesar de que hay grandes poblaciones que hablan lenguas originarias como el purépecha, existe una reducción en las nuevas generación, esto al revisar la pirámide poblacional de quienes hablan se observa que quedan muy pocos niños y jóvenes, la mayoría son adultos o mayores.

Martínez Ayala apuntó que de los cinco grupos originarios del estado, el Matlanzinca se perdió, existe el pueblo y la reivindicación, pero ya nadie habla el idioma, luego el pueblo hñahñú u otomí donde la ellos señalan que ellos son “ñatú”, porque hñahñú son del valle del Mezquital, los otomíes del Estado de México también se reivindican como “ñatú”, donde están en situación preocupante.

Detalló que solo quedan alrededor de 500 hablantes en la comunidad de San Felipe de los Alzati, hay muchos adultos mayores que andan entre los 60 y 70 años que saben algunas palabras, que podían entablar una contestación breve en el idioma pero no son hablantes.

Expuso que de todas las comunidades del Oriente es posible que existan unos 6 mil hablantes, y donde se registra todavía jóvenes y niños hablantes, ante lo cual la SEP ha integrado maestros bilingües, sin embargo son sólo de título y que un profesor bilingüe gana un sobresueldo, “todos quieren ser profesores bilingües aunque no sean hablantes, ya que sólo les hacen un examen pero esos exámenes no son de comprensión de habla sino de vocablos, lo que hacen es aprenderse una lista de palabras y con eso pasan el examen”.

Jorge Amos Martínez detalló que los nahuas en la costa son 5 mil hablantes; ahí la situación es mejor porque las tenencias son muy grandes en extensión, pero pequeñas en población, Aquila que es el municipio más grande de Michoacán, en donde aún hay muchas comunidades indígenas.

Expuso que la SEP estableció internados para los niños, donde se enviaron profesores bilingües en la década de los años 70, que eran nahuas de otras regiones como la huasteca, donde la variante dialectal era diferente, que tuvieron que usar como puente el español ya que no se entendían, porque es un nahual diferente.

“Se ha mejorado el tema pero luego la SEP hace cosas sólo en el escritorio pero esta aterrizado”, dijo el profesore de la Facultad de Historia.

Expuso que los materiales por ejemplo para los mazahuas se traen del Estado de México, pero no hay tanto problema, de igual forma del hñahñú con el estado de México, pero en el caso del náhuatl no tienen sus materiales de acuerdo a su variante dialectal de la costa michoacana, por lo que es un factor para que se pierda la lengua.

Manifestó que para la pérdida de la lengua están otros factores como la discriminación y oportunidades educativas. “Los padres alientan el aprendizaje del español sobre la lengua originaria para que no tengan problemas al continuar sus estudios, ya que en muchas comunidades únicamente sólo hay primaria bilingüe”.

Para más información consulta la edición impresa del 22 de febrero de 2017.