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Foto: Internet. En el mundo mueren 8.2 millones de personas al año por el aire contaminado.

La contaminación gana terreno en causas de muerte

6 de mayo, 2016

El Universal/La Voz de Michoacán

Ciudad de México.- Desde hace un par de años en China se puede revisar la información sobre los contaminantes de algunas de sus principales poblaciones urbanas a través de aplicaciones descargables que ubican las emisiones en tiempo real, incluso de fábricas cercanas. Es así que basta consultar el teléfono celular para saber hasta los índices de las peligrosas PM2.5, según las diferentes áreas donde se habita.

El grave problema de la contaminación en el país, donde cada vez muere más gente por esa causa, se volvió tan grande que al gobierno le fue imposible seguir escondiendo información sobre el letal contenido del aire. La población exigió saber a lo que se enfrentaba y cada vez existen más datos para diseñar la estrategia del día: aventurarse a las calles con tapabocas o “encerrarse a piedra y lodo”.

Y no es por alarmar, pero en el mundo mueren 8.2 millones de personas al año por el aire contaminado, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

En este país donde se ha privilegiado la censura y la poca claridad en la información, el acceso a este tipo de datos representa un gran avance; sin embargo, los chinos son conscientes de que aún falta mucho para que las cifras sean totalmente confiables, pues las emisiones que tendrían que reportar fábricas y otros generadores importantes de contaminantes aún están comprometidos con el crecimiento económico de esta nación.

Un billón de personas en China tienen que lidiar con el problema de la contaminación como una cuestión de supervivencia cotidiana. Un estudio reciente de la Universidad de Beijing sobre la calidad del aire en sus cinco ciudades más grandes, señala que durante los últimos tres años ha disminuido el impacto de las peligrosas PM 2.5, básicamente por normas más estrictas en la regulación de las emisiones.

A pesar de esto, el estudio dirigido por el doctor Chen Songxi es rea­lista al subrayar que las condiciones aún están lejanas de ser aceptables, pues el límite establecido por la OMS es de 35 microgramos de PM2.5 por metro cúbico. Para los chinos 75 microgramos son considerados aceptables y sus niveles cotidianos han llegado a superar esta cifra. En México la laxitud es casi la misma: 65 microgramos de estas partículas son “aceptables”.

Monitoreo y confiabilidad

Aunque los niveles de contaminantes aún sean altos, para la comunidad científica internacional ya significa un avance que los países tengan sistemas para monitorearlos. Muchas ciudades en el mundo no monitorean ni notifican a sus poblaciones sobre la calidad del aire. Esto ha limitado a organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de Salud (OMS), a establecer comparaciones cualitativas; sin embargo, este organismo ha reunido información suficiente sobre la contaminación atmosférica urbana en muchas ciudades del mundo con el fin de propiciar respuestas apropiadas para proteger la salud pública contra sus efectos nocivos.

En este sentido, el reporte de la OMS, titulado “Prevención de la enfermedad a través de ambientes saludables: evaluación global de la carga de enfermedad por los riesgos ambientales”, acaba de cumplir diez años desde su primera publicación y en su última actualización de datos destaca que las muertes por enfermedades no transmisibles atribuibles a la contaminación atmosférica (incluyendo exposición al humo de tabaco), ascienden a 8.2 millones de muertes anuales. Las enfermedades cardiovasculares, como accidentes cerebrovasculares y las cardiopatías isquémicas, ocupan los principales porcentajes.

Para la OMS la medición de las partículas finas de 2.5 micrómetros o menor diámetro es considerada la mejor forma de establecer los niveles de riesgo para la salud derivados de la contaminación del aire. En los países de altos ingresos, alrededor de 900 ciudades informan sobre niveles de PM2.5, mientras que en los países de bajos y medianos ingresos, menos de 90 ciudades realizan mediciones anuales de PM2.5.

La mayoría de los reportes de altos índices de contaminación atmosférica provienen de Asía. El uso del carbón en países como China e India ha mantenido sus índices contaminantes. China se ha comprometido a reducir su uso en más de 150 millones de toneladas para el 2020, mientras que la India se ha mostrado renuente a bajar el uso de este combustible fósil. Durante la conferencia de las Partes COP 21 Sobre Cambio Climático se establecieron una serie de compromisos para impulsar las energías limpias antes del 2030, donde cobra importancia su alianza con países del primer mundo para el desarrollo de la energía solar, pero a pesar de esta proyección para impulsar las energías limpias, no se han realizado cambios a fondo sobre otro de los factores que desencadenan la contaminación cotidianamente. El parque vehicular antiguo, el uso generalizado de biocombustibles para cocinar y la quema de cultivos son otros de los principales factores de contaminación en Nueva Delhi.

El transporte, viejo e ineficiente, ha propiciado que se incremente el uso de automóviles particulares en la capital, donde conforman más del 75% del parque vehicular. Según el informe de la OMS, anteriormente citado, existen ejemplos de ciudades en paí­ses con economías en desarrollo que han logrado incluso aumentar su esperanza de vida.

El reporte pone como ejemplo a Curitiba, Brasil, con su Metrobús que sirvió de modelo para replicarse en Colombia, Ecuador y México.

El reporte indica que una de las virtudes del modelo de esta ciudad es que logró conectar eficazmente el Metrobús con la mayoría de sus sistemas de transporte público.

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