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Foto: La Voz de Michoacán. Los desaparecidos siguen siendo un problema en el estado.

Desapariciones, tragedia que se repite

27 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La Piedad, Mich.- Era a mediados del año 2015 cuando la señora Conchita Bravo lo comentó con gran pena y dolor: su nieto que estaba desaparecido fue localizado en una fosa clandestina en el estado de Jalisco. Del hermano de la mujer aún no se sabe cuál fue su paradero.

“Un día antes encontraron en Atotonilco a un muchacho que era mi vecino. Nosotros fuimos al velorio y la mamá nos dijo que allá había más cuerpos que no habían identificado. Fuimos a ver y sí, era él. Lo mataron y lo enterraron”, comentó.

Ese fin de semana del 2015 en el barrio conocido como “La Cantijarria”, ubicado entre las colonias Laureles y Ciudad del Sol había siete funerales, todos de jóvenes que habían sido “desaparecidos” y que luego fueron encontrados sin vida enterrados en diferentes lugares del territorio jalisciense. Otros, muchos de ellos jamás han aparecido.

Historias como esta se repiten muy frecuentemente en distintas colonias de La Piedad y de los municipios cercanos como Yurécuaro, Numarán, Ecuandureo, Tanhuato o en las comunidades vecinas del estado de Guanajuato y que pertenecen al municipio de Pénjamo, como es el caso de Santa Ana Pacueco, La Estrella, La Laguna, La Jamacua, La Maraña, La Madeja, entre otras más.

Sin embargo, no existen instancias oficiales que puedan precisar la cantidad de personas que han desaparecido en los últimos años.

En enero de 2016, Víctor Manuel Serrato, titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), refirió que de 2007 a la fecha se tiene un registro de 3 mil michoacanos desaparecidos, aunque reconoce que no existe una base de datos especializada.

Pueden ser muchos más las personas que algún día salieron de su casa y no regresaron. “No existe una base de datos que  permita conocer cuántos desaparecidos hay, por que la desaparición no está tipificada como un delito que deba perseguirse, solo existe la desaparición forzada y ese delito se constituye cuando es una autoridad la que interviene la que desaparece a la persona”, dijo por su parte Selene Vázquez Alatorre, titular de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas de Michoacán (CEEAVM), al ser entrevistada telefónicamente por este medio informativo.

Explicó  que las “otras desapariciones”, las que tienen que ver con la delincuencia organizada se reportan como secuestros. “Lo de los levantones, los secuestros, el extravío o desaparición de personas es un fenómeno que está ocurriendo en todo el país, no solo aquí. El otro día el Procurador de Michoacán  decía que en el estado solo hay 19 desaparecidos eso es algo ilógico, todos sabemos que no es así”, añadió.

Explicó que mucha gente aún no conoce el servicio que presta la dependencia que ella encabeza (la CEEAVM), por eso son pocos los casos de personas que han acudido a solicitar el apoyo como víctimas indirectas a una situación de este tipo.

“La victima principal es la persona que está desaparecida. Las victimas indirectas son sus hijos, esposas, padres y hermanos. Es una tragedia lo que ocurre al interior de una familia, pero más grave es el caso cuando la víctima es un varón, en este caso el padre, quedan mujeres y niños en la indefensión”, añadió.

Respecto a la cifra de desaparecidos, coincidió en señalar que es prácticamente imposible saber cuántos son, ya que en muchos de los casos las personas afectadas no acuden a la policía y hacen las búsquedas por sus propios medios.

“Tenemos el reporte de personas que desaparecen en la carretera, hay el caso de unos michoacanos que desaparecieron rumbo a Nuevo Laredo, sobre la carretera de Santa Anita a la frontera. Ahí, según reportes que nosotros tenemos han desaparecido 8 mil personas y de eso nadie dice nada”, refirió.

Los números del Gobierno

De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas que depende del Sistema Nacional de Seguridad Pública y este a su vez, de la Secretaría de Gobernación, en Michoacán existen 1 mil 019 desaparecidos, en Jalisco 2 mil 113 y en Guanajuato 870.

El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, RNPED, integra los datos de personas no localizadas obtenidos a partir de las denuncias presentadas ante la autoridad ministerial correspondiente. Este registro incluye únicamente a las personas que, a la fecha de corte, permanecen sin localizar, es decir, no contabiliza a las personas que ya han sido localizadas.

El portal de Internet de dicha dependencia refiere que en esta zona del bajío se encuentran desaparecidos 22 personas originarias de Yurécuaro, 31 de La Piedad, 5 de Ecuandureo y 10 de Tanhuato. No se reportan desaparecidos en Numarán, Churíntzio, Vista Hermosa, Penjamillo y otros municipios de la zona, donde las personas solicitan ayuda de la ciudadanía para localizar a sus familiares desaparecidos a través de las redes sociales o colocando fotografías en lugares públicos.

En Pénjamo, del estado vecino de Guanajuato, se reportan 28 desaparecidos y en Ayotlán, la localidad cercana a Yurécuaro donde años atrás se registraron grandes cantidades de homicidios, secuestros y levantones, solo se reportan 23 desapariciones.

Ya no regresan

El hijo de Luis Arturo Jiménez Cisneros ya va a cumplir 7 años, era apenas un bebé cuando su padre viajó a la ciudad de Torreón con la finalidad de adquirir equipos para su negocio de renta de brincolines y rockolas; allá, en Coahuila se convirtió tal vez en uno de los primeros casos de michoacanos que han sido “desaparecidos”  al transitar por otras entidades del país.

Era el 28 de agosto del 2009, cuando el piedadense, de 30 años de edad, llegó a Torreón pues tenía una cita con el propietario de Video rockolas “La Laguna”, ubicada en el Bulevar Independencia numero 2667 de la colonia Las Granjas.

“Ese día me llamó para decirme que el dueño del negocio no le había podido entregar el equipo que necesitaba y que al día siguiente en la mañana harían la negociación. Era ya en la noche y me dijo que un primo suyo le prestó un carro y había decidido ir a comprar algo para cenar. Ya no regresó”.

Christian Marycruz Jiménez Ramos, esposa de Luis Arturo recuerda que fueron múltiples las visitas y llamadas  a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila para tratar de dar con su paradero. “Nunca tuvieron la intención de buscarlo”.

La  denuncia por la desaparición de Luis Arturo quedó integrada dentro del expediente LIRDAC1319/2009, por parte de la titular de la agencia del Ministerio Público de Torreón, Sofía Azuela Antuna.

Luz y Lupita, tienen ya nueve  años, seis de no ver a su papá.  Desapareció al perseguir  el llamado “sueño americano”.  Luis partió con 10 personas más de Yurécuaro; nadie sabe nada de ellos. Luz Elena, la abuela paterna de ambas pequeñas, acudió ante las autoridades exponer su problema, con la esperanza de saber algo de su hijo.

“No sabemos nada de él, se fueron como unos 10 con él y  no han aparecido, él tenía como 25 años, ya va seis años que se fue y  no sabemos dónde está”, dice.

Lejos de la realidad tormentosa de su familia, con una madre jornalera agrícola trabajando en la pisca de jitomate o chile, las pequeñas anhelan el regreso de su padre.

Solo los familiares de quienes ya no están puedan dar cuenta de la situación real. Algunos han enviado muestras de ADN para compararlas con los cadáveres localizados  en fosas clandestinas que aparecen en los noticieros y se han encontrado cuerpos que han sido traídos de regreso a su tierra en municipios como Sixto Verduzco, Angamacutiro, Tanhuato o las localidades guanajuatenses de Pénjamo y Abasolo.

Levatón o desaparición

Hasta hace ocho años la palabra “levantón”  ni siquiera existía. Hoy, al escucharla se le relaciona con delincuencia y muerte.  Lo único que hace que un levantón sea diferente a un secuestro es porque no se pide rescate y porque, casi siempre, la historia termina trágicamente.

Según lo dado a conocer por parte del Consejo de Seguridad Nacional, las víctimas son secuestradas en cualquier parte, en ocasiones torturadas y muchas veces asesinadas. Sus rastros se pierden en fosas comunes o en ácido, también suelen aparecer los cadáveres en terrenos cerriles o de labranza.

Desde hace aproximadamente siete años, dos grupos delincuenciales antagónicos se disputan este territorio y esa lucha ha llevado a la desaparición de cientos de personas, algunas de ellas relacionadas con criminales y  en algunos casos comerciantes, vendedores, taxistas que por alguna necesidad ingresaron al territorio “maldito”.

De 2009 a la fecha, los habitantes de los municipios de Yurécuaro, Tanhuato, Vista Hermosa, Ecuandureo, Briseñas y La Piedad del lado de Michoacán, así como Pénjamo y Abasolo del territorio guanajuatense, además de Ayotlán, La Barca, Atotonilco y Degollado, en Jalisco han sido testigos de cómo han ido “desapareciendo” algunos de sus vecinos o familiares.

El 29 de enero de 2014, cuando en Yurécuaro hizo su aparición el grupo de autodefensas, la plaza principal se llenó de ciudadanos que se dijeron estar hartos de los secuestros, los “levantones” y las desapariciones de sus familiares.

En aquella ocasión, el líder de los autodefensas Enrique Hernández Salcedo cuantificó en más de 500 el número de personas que había sido desaparecida, secuestrada o extorsionada.

Piden celeridad

Anteriormente, cuando se reportaba la desaparición de una persona ante el agente del Ministerio Público, éste decía que debían transcurrir 72 horas para que se confirmara la posible comisión de un delito. También era necesario que transcurrieran ocho años para declararse la presunción de muerte de una persona desaparecida.

“Ahora, gracias a las reformas en la ley, que promovió mi hermana Talía, la presunción de muerte se da a partir de los seis meses de que una persona es reportada como desaparecida. Esto permite a sus familiares, poder reclamar posesiones, cuentas bancarias y efectuar trámites ante la Secretaría de Hacienda que la victima haya dejado pendientes. Además existe un apoyo a cada víctima indirecta y se puede pedir al gobierno una indemnización”, señaló Selene Vázquez Alatorre, titular de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas de Michoacán (CEEAVM).

El problema, dijo, es logra la determinación de víctima. “Esto lo puede hacer un juez, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y los agentes del Ministerio Público. A la fecha el 60 por ciento de los casos han sido turnados por jueces, el 40 por ciento por Derechos Humanos y solo en dos asuntos se ha dado la determinación de victima por parte de agentes del ministerio público”. Y es que, aclaró, los casos siguen registrándose como secuestros o extravíos.

En el caso de mujeres y niños desaparecidos, las autoridades policiales deben atenderlos de inmediato, ya no es necesario que transcurran las 72 horas para considerar su desaparición, son algunas de las modificaciones que se han dado en los últimos años, dijo.

Añadió que existen mecanismos como la Alerta Amber o el Protocolo de Estambul que deben activarse inmediatamente después de que se reporta el caso de una desapariciónpero lamentablemente no todas las autoridades estatales lo hacen”.

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