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Foto: Agencias. La Ciudad de México sigue presentando altos niveles de contaminación.

Sanear el aire, gran reto

16 de junio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

México, DF.- “En el centro de Tokio se acaba de estrenar un sistema de vehículos eléctricos similar a ECOBICI en la Ciudad de México, pero en lugar de bicicletas, los ciudadanos pueden manejar uno de estos autos para recorrer de la estación más cercana del tren suburbano o metro a su lugar de trabajo. Un recorrido de 15 minutos tiene un costo aproximado de 4 o 5 dólares”, señala el doctor Héctor Erick Velasco Saldaña, dando ejemplos de algunas de las estrategias que han tenido que diseñar algunos países para tratar de controlar los altos niveles de contaminación del aire en sus ciudades, que según cifras de la OMS provocan la muerte de alrededor de 7 millones de personas anualmente en el mundo, sumando los efectos de contaminación en exteriores, como en interiores.

Velasco conoce bien del tema. El doctor en ingeniería ambiental por la Universidad Estatal de Washington e investigador del programa Singapur-MIT Alianza para la Investigación y Tecnología, realiza investigación aplicada en calidad del aire y emisión de gases de efecto invernadero en ciudades con clima tropical y subtropical para generar información científica para el diseño de estrategias y regulaciones ambientales. Actualmente colabora con el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México.

Desde Singapur, el investigador señala que en muchos países, México entre ellos, se han cambiado los combustibles para la generación de energía eléctrica. Se ha buscado usar combustibles “limpios” que tengan bajo contenido de azufre. “En otros países se quema solo gas natural, que entre los combustible fósiles es de los menos contaminantes, sin embargo países como China, Australia y EU aún queman carbón mineral, que representa una de las mayores fuentes de contaminación atmosférica”.

EU comienza apenas a reconocer el impacto de este problema. En un estudio publicado por investigadores de las universidades de Harvard y Syracuse se calcula que se evitarían alrededor de 3 mil 500 muertes prematuras al año según los estándares de emisiones de carbono que se propusieron el año pasado para las 2 mil 400 plantas de energía alimentadas con carbón.

El problema de la contaminación del aire también se traduce en cuantiosas pérdidas económicas. En un reporte publicado por la OCDE y la OMS a finales del mes pasado, se estima que este problema le cuesta sólo a los europeos alrededor de 1.6 trillones de dólares al año.

El doctor Velasco explica que a nivel ciudad, existen muchos ejemplos de programas diseñados específicamente para reducir los niveles de contaminación atmosférica y exposición personal a contaminantes. “En Londres, por ejemplo, en años recientes se han implementado más restricciones vehiculares. El primer cuadro de la ciudad está abierto solo a transporte público, los autos particulares tienen que pagar peajes de varias libras para poder cruzarlo”, comenta Velasco.

Entre uno de los objetivos más ambiciosos de las autoridades británicas está lograr que para el 2020 todos los vehículos que circulen en “horas pico”, sean vehículos de bajas o cero emisiones. Su promedio de las partículas llamadas PM10 lo sitúa en alrededor de 30.

El valor recomendado por la OMS para ese tipo de partículas es de 20, mientras que para las PM2.5, las más finas y peligrosas, provenientes principalmente de los metales pesados y compuestos orgánicos, es de 10.

En la ciudad de México, según datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico, el promedio de PM10 para esta temporada es de 60. Aunque las cifras son altas, los contrastes con algunos países asiáticos son abismales.

En las capitales de China e India esta cifra se duplica, mientras que en Pakistán se cuadruplica. Muchas ciudades del mundo, incluso algunas que son consideradas como las más contaminadas, no recopilan información formalmente ni notifican la calidad del aire. Por esta razón la OMS no puede realizar una comparación estricta de las ciudades, pero cuando un país logra hacer este seguimiento, una parte del problema está ganada al tener información verídica como herramienta de concientización.

“La Ciudad de México cuenta con un sistema eficiente de monitoreo atmosférico, con un inventario de emisiones de contaminantes y gases de efecto invernadero que se actualiza cada dos años y modelos numéricos de pronostico que reflejan el conocimiento que se tiene del problema”, señala el especialista argumentando que dos puntos a favor han sido que las autoridades reconozcan el problema de la calidad del aire y darle continuidad a un programa que se gestó a principios de los años 90. “Aprendimos que era un problema regional y no solo del Distrito Federal y que se requería información científica para desa­rrollar estrategias eficientes. La atmosfera de la Ciudad de México está entre las que se ha estudiado más en todo el mundo”, señala y agrega que esto ha contribuido a que la Ciudad de México cuente con uno de los programas más completos de calidad del aire a mediano plazo, refiriéndose a ProAire 2010-2020.

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