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Verdaderos Líderes

11 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Líderes políticos quienes ocupan diferentes puestos de autoridad hay muchos, pero “líderes verdaderos” quienes guían al pueblo a través de tiempos difíciles hay muy pocos.  Jefes de familia hay muchos, pero “verdaderos líderes” quienes guían a sus familias a través de las tormentas de la vida son pocos.  Directores generales quienes están al frente de empresas e instituciones hay muchos, pero “líderes verdaderos” quienes sirven a su gente y a sus comunidades son pocos.  Hoy existe un gran vacío de liderazgo entre nosotros.

Aquí entra una gran verdad: los verdaderos y los mejores “líderes del pueblo” son también “siervos de Dios”.  ¿A qué me refiero?  Me refiero a lo que la Biblia dice en Romanos 13:1, 2 y 4 – “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a la establecida por Dios resiste… porque (la autoridad) es servidor de Dios para tu bien”.

Dicho a la manera de Jesucristo en Mateo 20:25-27 – “Entonces Jesús, llamándolos (a sus discípulos), dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo”.

La crisis actual más grande es la del liderazgo. Existe la necesidad urgente de liderazgo verdadero, en las familias, en las iglesias, en el gobierno, en la educación y en general.  Hoy por hoy urgen líderes de altura para hacerle frente a la crisis actual más severa, que es la de la gran pérdida de valores morales universales.

El problema en el mundo hoy en día no es el tamaño de la crisis, sino el tamaño del líder, esto es cierto tanto en el mundo secular, en los gobiernos de las naciones, como en las familias y en las iglesias.  La pregunta más importante NO es,  “¿podremos soportar la fuerte tribulación y la enorme crisis de estos últimos días”?,  sino más bien es,  ¿“Quien nos guiará en estos tiempos difíciles”? Los tiempos demandan, Dios demanda, el pueblo demanda y nuestras conciencias demandan – un liderazgo de altura.

Se requiere de un liderazgo sensibilizado, forjado, moldeado, probado y preparado por Dios para la tarea. Se requiere de un liderazgo sabio, paciente, decisivo, valiente, equilibrado, imparcial, respetuoso, temeroso de Dios y de sus mandamientos, prudente y espiritual.

Cuando hay liderazgo deficiente y débil hay muchos problemas sin atender, cuando hay liderazgo inadecuado el pueblo deja de avanzar. Existe un mínimo requerido en cuanto a una calidad de liderazgo.

Cuando había que liberar al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto y del Faraón se requirió de un líder espiritual de altura preparado por Dios para guiar al pueblo de Dios – Moisés.  Qué altura, que nivel, que calidad de liderazgo, el de Moisés!

Cuando vino una gran hambre en la tierra en los días de Jacob se requirió de un líder espiritual de altura preparado por Dios para suplir la necesidad del pueblo de Dios y sostenerlo– José. Un hombre entregado a Dios, con visión profética, con integridad y honestidad, perdonador y sabio, ese fue José!

En los tiempos bíblicos de los jueces del antiguo testamento, cuando faltaba un juez, un líder espiritual que guiará al pueblo, dice la Biblia que cada quien hacía lo que bien le parecía y había desenfreno, maldad y caos. La calidad de la obra depende de la calidad del obrero. En estos tiempos tan desafiantes en que requerimos de una obra extraordinaria, vemos la imprescindible necesidad de liderazgo de calidad.

¿Quién guiará al pueblo en estos tiempos? Tendrán que ser líderes que aman a Dios y a la gente, que trabajan en equipo, humildes, que conocen su vocación, que conocen respuestas divinas para los problemas actuales, que manifiestan actitudes correctas, que viven en paz consigo mismos y con los demás, que se evalúan y son evaluados. Además, hacen mucha falta líderes pacificadores y unificadores.

Como dijo Pablo Apóstol en Filipenses 2:15 – “Para que seáis irreprensibles y sencillos hijos de Dios en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”.

¡Estos son nuestros tiempos! ¡Esta es nuestra generación! ¡La hora de mayor tribulación en México es una oportunidad para que se levanten verdaderos líderes, quienes también son auténticos siervos de Dios y del pueblo! ¡Ésta podría convertirse en la mejor hora para el pueblo de México!

Nos quedan tres opciones ante esta enorme crisis, ante esta grave situación que enfrentamos hoy: 1. Podemos huir –evitarlo todo, 2. Podemos sucumbir –ser parte del problema o 3. Podemos transformar nuestro mundo –y para transformar tenemos que ser transformados.

 

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