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La Voz de la Fe

10 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Hno. Javier Ávila Hernández

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

 

Ahora que inicia un nuevo año es una extraordinaria oportunidad de comenzar de nuevo, de renovar nuestros esfuerzos para fijar metas que nos ayuden a progresar en todas las áreas de nuestra vida personal y familiar; es tiempo de tomar conciencia y asumir el 100% de la responsabilidad sobre tu vida. Dios nos da el maravilloso don del libre albedrío para decidir por nosotros mismos y llegar a ser nuestros propios agentes. Usa tu tiempo con sabiduría y responsabilidad, establece prioridades y asegúrate de acudir a Dios para que te ayude a tener propósitos justos y permite que Cristo sea el centro de tu vida, siguiendo su ejemplo.

Si quieres tener éxito, requieres tomar el 100% de la responsabilidad sobre todo lo que harás y experimentarás en el transcurso del año y de tu vida. Esto incluye el alcance de tus logros, los resultados que produces, la calidad de tus relaciones, tu estado de salud y de forma, tus ingresos, tus deudas, tus sentimientos….., ¡todo!. No es una tarea fácil, de hecho, la mayoría nos hemos visto condicionados a echar la culpa de las áreas de nuestra vida que no funcionan a algo exterior. Culpamos a nuestros padres, a nuestro jefe, a nuestros amigos, a los medios de comunicación, a nuestros colegas, a nuestros clientes, a nuestro esposo (a), al tiempo, a la economía, a nuestra falta de dinero…., cualquier cosa o persona a la que podamos echar la culpa. Nunca queremos mirar hacia donde se encuentra el verdadero problema. Nosotros mismos.

Existe una historia maravillosa sobre un hombre que sale a pasear una noche y se encuentra con otro hombre que busca algo de rodillas a la luz de una farola. El paseante le pregunta al otro hombre qué está buscando. El otro le responde que busca una llave que ha perdido. Al cabo de una hora de búsqueda infructuosa, el primero le dice: “Hemos mirado en todas partes y no la hemos encontrado. ¿Está seguro de que la perdió aquí?”. El otro responde: “No, la perdí en mi casa pero es que aquí hay más luz, bajo la farola”.

Es hora de dejar de buscar afuera las respuestas a por qué no has creado la vida y los resultados que quieres, puesto que eres tú el que determina la calidad de la vida que llevas y los resultados que obtienes. ¡Tú y nadie más!

Es de suma importancia entonces fijar el rumbo que llevará tu vida,  con la ayuda de Dios tomar acción para hacer los cambios que necesites. Deja en el pasado, que es a donde le pertenece, todo aquello que no necesitas en tu nuevo viaje; por ejemplo, deja el rencor, el odio, la indiferencia, la indisciplina, la pereza, la crítica, el orgullo, la falsedad, etc. Por el contrario, asegúrate de llevar contigo lo que realmente necesitas para ser feliz. Asegúrate de  que la oración y el estudio de la palabra de Dios sea parte de tu vida diaria para que conozcas cada vez mejor a tu Padre Celestial y a su amado hijo Jesucristo. Acércate a tu familia, ámala, cuídala y disfruta cada momento que estés con ella. Al establecer prioridades recuerda que ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar.

Cada día es un regalo de Nuestro Padre Celestial, por cierto, un milagro, así que asegúrate de aprovechar cada momento, da lo mejor de ti y tendrás una vida llena de éxito, bondad y bendiciones.

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