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La Voz de la Fe

29 de mayo, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Dr. Juan Spyker Anderson

 

(Vicepresidente del Consejo Interreligioso de Michoacán, AC y Presidente de la Asociación de Ministros Evangélicos de Michoacán, AC)

 

A veces me quedo viendo fotos de mi familia, eso me afecta y me toca en lo más profundo como ninguna otra cosa. En esas fotos estoy viendo a mi carne y sangre, allí está mi identidad, allí está mi pasado, allí está mi futuro, allí pertenezco, no hay nada ni nadie como mi familia. La familia es el organismo más importante sobre la faz de la tierra. El problema en estos tiempos es que las familias están en crisis.

Para que mejore la condición de este mundo tendrá que mejorar la condición de las familias. Todo está cambiando hoy en día y estos cambios han hecho que nuestras familias sufran más que cualquier otra institución de nuestra sociedad. Para sobrevivir y seguir siendo el núcleo y fundamento más importante de la sociedad, la familia también tiene que cambiar.

Tiene que cambiar fortaleciéndose en gran manera, más no diluyéndose ni desquebrajándose. Nunca podemos perder de vista el propósito inherente de la familia; el cual es ser la columna vertebral, moral y espiritual de la sociedad. Nuestra nación está en crisis porque las familias lo están. Las familias en nuestra sociedad tienen muchos problemas. ¿Por qué? Porque no han aprendido a ser familias saludables y tampoco han contado con una guía confiable.

¿Cómo es una familia sana y saludable? Es unida, es comprometida y sus integrantes practican el amor incondicional. Además, están preparados para un futuro incierto y no importa lo que el futuro traiga, siempre podrán contar con el apoyo los unos de los otros. No hay nada más valioso en la vida que “tu familia”.

Los miembros de una familia no solo tienen derechos y privilegios, sino también obligaciones y responsabilidades, y estas incluyen cuidar, sostener y fortalecer su familia. Una gran verdad: una es la familia en la que “nacemos”, otra es la familia que “hacemos”, en otras palabras la que “creamos” o “edificamos”.

Formamos parte de familias imperfectas con muchos problemas, ciertamente, por eso es necesario aprender a servirnos. Ser miembro de una familia significa ser una parte necesaria de un todo que es más grande que mi persona.

En una familia saludable el amor es imprescindible y con un miembro de la familia que ame de verdad, toda la familia se fortalece y a medida que la familia recobre su salud, causará un impacto positivo en su comunidad y en el mundo.

Es muy importante la familia a la que perteneces. Mi familia es importante, tú familia es importante. Tú y yo podemos mejorar la condición de nuestras familias comenzando hoy, pero solo con la ayuda de Dios. El Salmista dijo, “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada; Él hace habitar en familia a los desamparados”. San Pablo dijo a los Efesios, “Ustedes son miembros de la familia de Dios”. En la familia de Dios todos los que acudimos somos aceptados y amados y ocupamos un lugar muy valioso, y yo he constatado en mis más de 4 décadas de servicio, que solo los que reciben el amor de Dios en sus vidas pueden amar y servir a los miembros de sus familias humanas. Hay esperanza para México si nuestras familias se fortalecen en Dios.

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