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Morelia, Michoacán a 25 de marzo de 2017
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La Voz de la Fe

26 de junio, 2016

Christian Fuentes/La Voz de Michoacán

Pbro. José Obed López Bandera

Pastor de la Iglesia Nacional Presbiteriana Bethel de Morelia

 

El libro de Eclesiastés señala que “es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente” (4.9–12 – NTV).

En la vida espiritual, terminar la carrera es mucho más importante que empezarla. Una de las claves para terminar bien es evitar la tentación de caminar solo, pues así podemos cultivar amistades significativas con otras personas que nos pueden acompañar. Lamentablemente, mucha gente termina su vida mucho más sola de lo necesario. Este aislamiento resulta de patrones en la vida que nunca lograron corregir.

A pesar de ver multitudes de gentes en las calles protestando por lo que consideran injusto, están solos. Vienen en bola levantando la voz y agitando el puño pretendiendo ser escuchados por alguien. Necesitan ser acompañados por alguien, un verdadero amigo.

Como Iglesia hemos fallado en dar ese acompañamiento al solitario. Tenemos una gran deuda con el doctor Mireles, a quien dejamos solo y no le brindamos nuestra amistad y reconocimiento. ¿A quién más estamos dejando solo? Póngale usted el nombre. Pero tanta vulnerabilidad que vemos en nuestra sociedad, tantas causas a las que no les hemos extendido la mano.

Para entrar a los niveles más profundos de la amistad es imprescindible compartir las mismas convicciones y la misma visión. “¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” (Am 3.3). Así que el primer paso es acercarse al que protesta, escucharle y tratar de entender su causa. Si su causa es justa, entonces si acompañarlo como un amigo. Dios nos de la sensibilidad para no quedarnos inmóviles ante lo que acontece en nuestro país.

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