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Morelia, Michoacán a 24 de mayo de 2017
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Foto: Internet. Las imprentas han evolucionado, las primeras tenían sistemas más lentos.

Añejo olor a papel: las imprentas en Morelia

17 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El primer taller de imprenta en Valladolid (hoy Morelia) se instaló en 1821, y fue gracias al vallisoletano Luis Arango, quien introdujo la primera máquina impresora a la ciudad, así lo relata el historiador José Alfredo Uribe Salas en su obra “Morelia, los Pasos a la Modernidad”.
En la obra histórica se detalla que los primeros centros urbanos de la Nueva España que gozaron de los beneficios de la imprenta fueron la Ciudad de México, en la cual desde 1539 se contó con un aparato impresor, mientras en Oaxaca llegó en 1720, a Guadalajara en 1739 y Veracruz en 1794. Pero a Valladolid llegó hasta el 12 de junio de 1821.
Según de lo analizado por Uribe Salas, luego de la introducción de la máquina impresora a Valladolid, las artes gráficas morelianas, alcanzaron un gran auge, ya que la producción (cualitativa y cuantitativamente) fueron de las más copiosas durante el siglo XIX y XX.
“Morelia produjo habilísimos operarios, verdaderos émulos de los grandes maestros de la tipografía mexicana, cuyos nombres merecen consagrarse en las páginas de la historia local”, así lo refiere el historiador.
A través de una exhaustiva búsqueda de información, Alfredo Uribe presenta un listado de las imprentas, impresores, litografías y litógrafos morelianos del siglo XIX, se dota gracias al auxilio de varios documentos inéditos que el historiador conserva de la materia y las inscripciones de más de dos mil impresos de colección bibliográfica michoacana.
No obstante, debido a la destrucción de los archivos hacendarios del Gobierno del Estado de Michoacán, no fue posible tener a la vista las indicaciones de la apertura traslado y clausura de los principales talleres que funcionaron en Morelia durante el siglo XIX.
Principales talleres
En Valladolid hubo una multiplicidad de talleres durante la primera mitad del siglo XIX, Alfredo Uribe da cuenta que el 2 de agosto de 1820 Rafael Núñez Moctezuma intentó fundar por primera vez una imprenta en la antigua ciudad de Valladolid, pero lo más probable es que no llegó a realizar su objetivo, en virtud de las condiciones políticas que prevalecían en la Nueva España por esa época (último año de la guerra de independencia).
Posteriormente, Núñez Moctezuma se incorporó al ejército de Agustín de Iturbide como oficial de si imprenta portátil, que operó en la ciudad de Valladolid durante su asedio y capitulación en mayo de 1821.
Dicha imprenta funcionó de manera itinerante en diferentes predios vallisoletanos, entre los que destacan la Hacienda de la Soledad (hoy Hotel), el Convento de San Diego y más tarde dentro de la propia ciudad.
Posteriormente, para mediados de 1821, el taller de imprenta dirigido por vallisoletanos integrante del Ejército de las Tres Garantías se instaló en la calle del Obispado (hoy Benito Juárez).
Exactamente el 12 de junio de 1821, el primer taller tipográfico fue establecido en Valladolid por órdenes de Iturbide y fue entregado al intendente de Valladolid, Ramón Huarte, iniciando sus trabajos formales el 23 de junio de 1821.
Para conocer el reportaje completo, consulta la edición impresa de La Voz de Michoacán, este 17 de enero de 2016.

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