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Morelia, Michoacán a 20 de julio de 2017
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Foto: Samuel Herrera Jr. La Calzada de San Diego, uno de los lugares preferidos de los morelianos, que conduce hasta el santuario de nuestra señora de Guadalupe.

Calzada San Diego, singular y emblemático sitio

29 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Construida en honor a la memoria de San Miguel en el año de 1732, la Calzada que llega al Santuario de Guadalupe se ha convertido en un lugar icónico para la sociedad moreliana y ahora que estamos en fechas guadalupanas, vale la pena recordar un poco de su historia.

La Calzada de San Miguel entronca con la avenida Madero, la avenida Acueducto y con el templo de Nuestra Señora de Lourdes, esto en su extremo poniente, mientras al oriente desemboca al Santuario de la Virgen de Guadalupe.

Según da cuenta el maestro Xavier Tavera Alfaro en su obra “Paseo por Morelia”, la Calzada Fray Antonio de San Miguel, fue construida a expensas del obispo don Juan José Escalona y Calatayud en 1732, para facilitar a los fieles la visita al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe que, aunque alejado de la Valladolid (hoy Morelia), ya era frecuentado.

Durante el último tercio del siglo XVIII, después de las obras de construcción que se llevaron a cabo bajo las expensas del Obispo San Miguel, Fray Antonio de San Miguel da la orden de remodelar la calzada y fue mejorada notablemente cambiando el empedrado por baldosas y poniéndole los pasamanos de cantería con doce largas bancas, en donde cientos de morelianos acostumbran pasar tardes charlando.

Tavera Alfaro describe que a lo largo de la calzada, el primer intendente que tuvo Valladolid, don Juan Antonio de Riaño y Bárcenas, (el mismo que murió defendiendo Granaditas de Guanajuato), mandó plantar algunos de los fresnos que aún están ahí desde 1791, otros los mandó plantar el ayuntamiento en 1821, encomendándole la tarea al regidor Martínez de Lejarza.

Por un plano de los extramuros de Valladolid del año de 1750, que se conserva en el Archivo General de la Nación (AGN) y que ha sido dado a conocer por el historiador Ernesto Lemoine Villicaña, se sabe que para esta fecha ya se había lotificado y se habían trazado las calles del barrio de Guadalupe.

Por su parte, el doctor Rafael Morelos Zapién dice que los terrenos que existían a los lados de la calzada fueron divididos en 8 solares, que se repartieron entre las familias más acomodadas de la ciudad. En tales solares se fueron construyendo hermosas quintas, convirtiéndose en el barrio en aristocrática colonia de veraneo.

No podemos hablar de la Calzada Fray Antonio de San Miguel sinmencionar al Santuario de Guadalupe y exconvento de los Dieguinos y es que la Calzada termina en una explanada de baldosas, en donde estuvo el cementerio de la iglesia inmediata al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. En 1708 se inició la construcción de la iglesia.

En su fachada que remata en un imafronte en forma de piñón tiene grabada la fecha de 1716, esta corresponde con seguro a la conclusión de su primera fábrica. En el lapso comprendido entre 1729 y 1733, el obispo Escalona edificó al lado norte del templo una casa de ejercicios espirituales para el clero; allí se preparaban también los obispos para entrar a tomar posesión de su encargo.

Por disposición testamentaria del rico vallisoletano Pedro Carriedo, se instituyó un legado para que en el solar contiguo al templo, situado al sur, se fundara un convento de padres dieguinos. El 5 de marzo de 1760, en el Buen retiro, el rey expidió la Real Cédula autorizando la fundación de la casa. Fray Bartolo de Peralta, superior de la orden, envió la cédula a Valladolid el 31 de enero de 1761 a Francisco de las Llagas y Mario de San Pedro Regalado, quienes trajeron la encomienda de fundar el convento.

Al año siguiente les entregó el solar para que iniciarán la construcción que fue encargada al maestro alarife Diego Durán, quien también reconstruyó y amplió el templo. El Templo de Nuestra Señora de Guadalupe se encuentra profusamente decorado con pintura dorada fue trabajo de Joaquín Orta: posee cuatro murales de grandes dimensiones, cuyos trabajos culminaron en 1975. En la actualidad, el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe recibe a miles de peregrinos de Morelia, el interior del estado y de otras entidades, quienes “pagan mandas” recorriendo de rodillas la Calzada Fray Antonio de San Miguel, hasta llegar al santuario.

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